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“A medida que va aumentando la temperatura, vamos a tener mayor cantidad de mosquitos”

Fernando Landolfi, empleado del Hospital José María Gomendio, explicó cómo el calor y la humedad aceleran la reproducción de los mosquitos y favorecen la aparición de otras plagas como los alacranes. También se refirió a las tareas de pulverización en Ramallo, las limitaciones de los insecticidas y las medidas de prevención del dengue.

Explicó que el aumento de mosquitos está relacionado con las condiciones climáticas y con los huevos que quedaron de la temporada anterior. “Veníamos del año pasado, donde veníamos de un año seco, caluroso pero seco, y tuvimos algunas apariciones de mosquitos que en su momento seguramente han colocado huevos. Esos huevos, como sabemos, se mantienen en latencia, se disecan y son los que empiezan a nacer este año más húmedo”, señaló.

Landolfi explicó que la temperatura influye directamente en la velocidad del ciclo reproductivo y en la cantidad de huevos que puede producir una hembra durante su vida. “Llegando a los 20 grados, por ejemplo, podemos llegar a tener en una hembra que vive aproximadamente 30 días, dos o tres ciclos de ovipostura. Cada ovipostura son 200 o 300 huevos. Ahora, llegando a los 30 o 35 grados, podemos tener hasta seis o siete ciclos”, detalló.

En ese sentido, remarcó que la combinación de lluvias, humedad y temperaturas elevadas genera condiciones favorables para la proliferación de mosquitos. “Los ciclos de huevo, larva y pupa, se desarrollan en agua, en un medio acuático. O sea que la presencia de agua, de humedad y alta temperatura es un combo perfecto para el mosquito”, explicó.

Y anticipó que, a medida que avance la temporada de calor, la presencia de estos insectos va a incrementarse: “Al pasar los 20 grados, todo lo que es el ciclo de reproducción se acelera. Entonces hoy seguramente tenemos mayor cantidad de nacimientos, mayor cantidad de oviposturas y, a medida que va aumentando la temperatura, vamos a tener mayor cantidad de mosquitos circulando dentro de la población. Eso irremediablemente va a ser así”.

El incremento de las temperaturas y las condiciones de humedad también favorecen la aparición de otras especies. Landolfi indicó que en las últimas semanas recibió numerosos llamados por la presencia de alacranes en domicilios, una situación que vinculó tanto con el cambio de las condiciones ambientales como con los desbordes de cámaras sépticas y cloacas.

“Al ser que todavía estaba frío y que no había temperatura para que empezaran a salir, sí hubo inundaciones de cámaras sépticas, cloacas, y todo eso lleva a que hayan salido de su lugar para empezar a entrar dentro del domicilio”, explicó.

Y agregó: “Por el desborde y la cantidad de agua que venía circulando bajo las cámaras, eso lleva a que se hayan sentido amenazados y hayan salido. Ya hace varias semanas que los tengo, ya me vienen llamando por la aparición”.

La situación también alcanza a otras especies. “Con el tema de las crecidas también he visto que han aparecido ofidios. Nos pasó con hormigas, muchísimas hormigas voladoras, y nos pasa con avispas y abejas”, señaló.

Según explicó, la temperatura y la humedad aceleran los ciclos reproductivos de estos animales. En el caso de las serpientes y los alacranes, además, el aumento de la temperatura favorece su actividad.

“Los ofidios no regulan la temperatura: regulan la temperatura del cuerpo de acuerdo al medio ambiente. Muchas veces salen para poder calentarse al sol y empieza la etapa de reproducción; ahora que empiezan a reproducirse, empiezan a alimentarse más”, indicó.

Sobre los alacranes, aclaró que su presencia no es nueva, sino que durante los períodos más fríos disminuye su actividad visible. “Están aletargados, pasan un período en el que no los vemos porque empiezan como a hibernar, no salen de su lugar. Pero empieza la temperatura, empieza la reproducción y empiezan a alimentarse, y ahí es donde los vemos aparecer. No es que desaparecen y no los vemos más, sino que siempre están y conviven también con nosotros”, explicó.

Uno de los aspectos que más preocupa desde el punto de vista sanitario es la circulación del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue. Landolfi explicó que las temperaturas elevadas no solo aceleran la reproducción del insecto, sino también el proceso por el cual puede transmitir el virus. “Hay una cuestión que en salud pública nos interesa bastante, que venimos estudiando: el Aedes, que es un mosquito que transmite enfermedades”, sostuvo.

Según detalló, cuando una hembra pica a una persona infectada, el virus necesita un período para multiplicarse dentro del insecto antes de que este pueda transmitirlo a otra persona. “Ese período de incubación, en el que la enfermedad pasa dentro del Aedes, con mayor temperatura hace que empiece a contagiar más rápido”, explicó.

Para ilustrarlo, comparó los tiempos que puede demandar ese proceso según las condiciones ambientales: “A 20 grados tarda 18 días una hembra en volver a contagiar. A 30 grados baja a ocho días”.

Landolfi remarcó que esa diferencia es importante porque el mosquito puede seguir alimentándose y picando a distintas personas durante su vida. “Calculá que vive 30 días. Prácticamente, a 20 grados a lo mejor no alcanza el ciclo para generar una epidemia de dengue en algún lugar, pero si a 30 grados baja a ocho días, tiene más tiempo para seguir transmitiendo, porque cada vez que pone huevos vuelve a alimentarse y se alimenta de varias personas. Por eso, para nosotros la temperatura es fundamental”, señaló.

Ante el aumento de mosquitos, desde el Hospital Gomendio se están llevando adelante tareas de pulverización en distintos sectores de Ramallo. Landolfi indicó que se incorporó también un turno por la mañana y que se atienden pedidos de clubes y espacios públicos donde la presencia de insectos dificulta las actividades habituales. “Nosotros, en lo que corresponde a salud pública, estamos con una campaña de pulverización, sabiendo obviamente que la pulverización con un adulticida mata solamente adultos”, explicó.

En ese sentido, insistió en que el control no puede depender exclusivamente de las fumigaciones y que resulta necesario sostener las medidas preventivas en los domicilios. “Lo que siempre tratamos de inculcarle a la sociedad es este trabajo comunitario, este trabajo integral: decir, bueno, colaboremos todos, no tengamos cacharros, no acumulemos objetos que puedan juntar agua”, manifestó.

Y agregó: “Si a la mañana llueve, después sale el sol y vuelve a llover, cualquier objeto que nosotros podamos sacar nos ayuda también a reducir la cantidad de mosquitos”.

Landolfi reconoció que estas recomendaciones suelen generar cuestionamientos, especialmente porque los mosquitos continúan apareciendo pese a las campañas de descacharrado y limpieza. Sin embargo, sostuvo que es necesario mantenerlas. “Sigamos trabajando en eso, sigamos diciéndole a la población que, si tiene un objeto que no le sirve, que no acumule agua; si lo necesita, que lo vuelque y lo mantenga”, pidió.

También recomendó prestar atención al mantenimiento de los espacios verdes y evitar, en la medida de lo posible, las condiciones que favorecen la proliferación de insectos y otras plagas. “Tratar de evitar que el mosquito se pueda meter entre nosotros, pero también cualquier otra plaga. Si hablamos de alacranes, de roedores, con todo el problema sanitario que pueden llegar a traer, tengamos cuidado en este tiempo, más allá del calor y la humedad que estamos recibiendo”, advirtió.

Uno de los planteos más importantes que hizo Landolfi durante la entrevista estuvo relacionado con las limitaciones de los productos autorizados para el control de mosquitos y la resistencia que estos insectos desarrollan con el paso del tiempo. “Nosotros estamos usando una permetrina, que es lo único que nos habilita el Ministerio de Salud de la Nación, por intermedio de la ANMAT. Es un producto que se viene utilizando desde el año 72. Imaginate la resistencia que ha desarrollado”, señaló.

Según explicó, los mosquitos que sobreviven a las aplicaciones pueden transmitir esa resistencia a las siguientes generaciones, lo que dificulta cada vez más el control de la población. “Cada vez que salís, matás mosquitos que no son resistentes; queda el resistente y sigue habiendo proliferación de mosquitos que son resistentes”, describió.

A esa dificultad se suma que la efectividad de las aplicaciones depende de distintos factores, como el horario, las condiciones climáticas, el viento y la velocidad del vehículo que realiza la pulverización.

Landolfi indicó que los horarios considerados más adecuados para estos trabajos son las primeras horas de la mañana y el atardecer, cuando hay mayor actividad de los mosquitos que se busca controlar. “Nosotros salimos a tratar de voltear el mosquito que está en vuelo. No tiene poder residual, no queda en el ambiente”, explicó sobre el producto utilizado.

Y detalló las limitaciones de ese procedimiento: “Con el viento favorable, cuando no hay lluvia, con la camioneta a la velocidad que corresponde y en el horario adecuado, podemos llegar a encontrar un 30% de efectividad, con toda la dificultad que tenemos y con el fenómeno de resistencia que se viene generando”.

Para Landolfi, el debate sobre la fumigación no puede desconocer las limitaciones de las herramientas disponibles. “Muchas veces entramos en la discusión de la fumigación, fumigación sí, fumigación no. Nosotros no tenemos muchas más herramientas de salud pública”, sostuvo.

Y añadió: “Las herramientas son muy limitadas. La salud pública tiene dos cuestiones: por un lado, estos productos se utilizaron mal durante mucho tiempo y se genera resistencia muy rápido; por otro, a los laboratorios no les interesa desarrollar algún ingrediente activo superador para los países en desarrollo, porque no les resulta rentable”.

Finalmente, recomendó mantener las medidas de prevención, especialmente para quienes viajen a zonas donde circula el dengue. “La gente tiene que tener prevención. Si va a viajar al norte, si va a ir a Brasil o a otro lugar, que se lleve repelente”, aconsejó.

También se refirió a la vacunación como otra herramienta para prevenir la enfermedad y recomendó acercarse al hospital para consultar sobre su disponibilidad y las condiciones de aplicación. “Lo que sí, tengamos en cuenta que está la vacuna. Vacunémonos, porque está la vacuna. Son dos dosis, de los 15 a los 59 años. Acercate al hospital, hablá con la parte de vacunación, que te van a atender muy bien y te van a informar”, expresó.

Landolfi remarcó que, frente a las condiciones climáticas que favorecen la reproducción de los mosquitos, la prevención requiere combinar distintas estrategias: las tareas de control que realizan los organismos públicos, la eliminación de recipientes con agua acumulada, el uso de repelentes y la consulta sobre las herramientas de prevención disponibles.

El aumento de las temperaturas y la humedad plantea así un escenario que, según explicó, exige sostener los trabajos de control y reforzar los cuidados cotidianos, tanto para reducir la presencia de mosquitos como para prevenir los riesgos sanitarios asociados a otras plagas.