A los 96 años, falleció Rinaldo Mennucci
Este miércoles, Antonio Mennucci recordó en RADIO META a su papá Rinaldo. El ex intendente de Ramallo falleció el último domingo 12 de septiembre en su domicilio. Fue un hombre muy vinculado y comprometido con la educación de su comunidad.

“En un momento donde la educación está complicada, él hizo tanto y esta tan vigente lo que hizo, que se sentí una necesidad de venir”.
“Quizá las nuevas generaciones no lo conozcan, durante muchas generaciones inculcó valores, conocimiento, tuvo la suerte de tener una compañera con la que fueron responsables de la formación de muchas generaciones en Ramallo”.
“Amaba la educación, la llevaba adentro, tenía 24 años y fue el primer director de la Escuela Técnica N°2 de San Nicolás, cerca del río, ahí empezó a dar sus primeros pasos en la docencia”.
“Cuando llegó a Ramallo, durante la noche hacía planos de vivienda, un rebusque que tenía además del taller. En esa época no había arquitectos, se los firmaba el ingeniero Frías. Cerca de la casa vivía Raul Rossi, le dijo ´te puedo enseñar el oficio, vos que tenés habilidad para dibujar´. Le enseñó y creo que esa fue la semillita, porque Raúl siguió haciendo ese trabajo hasta grande. Hacían los planos, pero a los albañiles les costaba interpretarlos, entonces empezó en la Escuela 6 con una formación profesional para los albañiles, junto a otras personas”.
“Le interesaba la formación para que cada uno progrese individual y colectivamente. Quería una comunidad con gente más capacitada”.
“Después vio que había necesidad de dar otros cursos, soldadura, herrería; inclusive después le agregó la parte cultural, ahí empezaron a dar materias humanísticas, era un especie de escuela, y llegó un momento donde hubo que institucionalizarlo”.
“Tenía un carácter fuerte, pero muy inteligente, y eso lo hacía sobresalir. Ingresó a la colimba y al año era subteniente”.
“Fue siempre así, en todos lados que estuvo. En la escuela todo funcionaba, desde el que barría hasta el secretario que estaba debajo de él, todo supervisado por él”.
“Le ponía esfuerzo, pasión, buscaba que cada persona no conciba otro modo que no sea instruirse y mejorarse”.
Rinaldo fue intendente durante la época de la última dictadura militar (1976-1981).
“Hizo mucho, del mismo modo que la escuela funcionaba, puso en funcionamiento el municipio. Iba todas las mañanas al corralón, las máquinas se arreglaron todas, topadora que estaba tirada la puso en funcionamiento, armó la planta de hormigón para hacer calles, a todo le ponía dedicación”.
“Hay que ubicarse en la época, en Ramallo, no podemos vincular con los robos de bebé o tirar gente al río. Era muy derecho, tenía convicciones muy fuertes, pero hechos cobardes no”.
“Cuando estaba en la municipalidad había necesidad de vivienda como ahora. En el barrio Valle de Oro le dijo a la gente que la municipalidad iba a colaborar, les hizo el proyecto de una vivienda familiar, económica, simple, pero les dijo: ´la hacen ustedes´. La gente trabajaba los fines de semana, él iba y los dirigía, supervisaba, los acompañaba y les daba fuerzas”.
Nunca dejó la docencia.
“Pasó un chico un día, creo que era Caletrio, y sin conocerlo demasiado le dijo, ´¿no me enseña a tornear?´, él ya estaba en el taller otra vez, ´bueno, venite los sábados´, y le enseñó casi sin conocerlo».
“Inculcaba valores humanos, conocimiento, sacrificio, la idea de que hay que darle todos los días sino la cosa no se hace”.
Faceta artística
“El municipio le encargó la veleta que está en el centro de la plaza. Si bien tiene el Dios del viento que sostiene, arriba está la veleta que señala el norte. Es un poco simbólica de Villa Ramallo. También hizo los bailarines que están en el centro, en la Av. San Martín”.
“A la iglesia del Pueblo le hizo en cada columna el vía crucis”.
“Un día se presentó una gente diciendo que estaban haciendo una iglesia y no tenían el cristo. Al otro día tenía sus planos, él tenía claro que todo se escribe o dibuja antes de hacerlo, entonces dibujó, hizo el cristo, y para diferenciarlo arrancaba la mano de la cruz y está como adelantándose, apunta hacia adelante, le había puesto en la palma un inyector que arrojaba agua bendita, cuando se inauguró el cura tenía el pedal que apretaba y nosotros pasábamos por abajo y nos bendecía. Se emplazó el cristo y vinieron de la curia. Vieron como salía de toda formalidad, la curia ortodoxa decía ´no puede estar acá´, fue peleadísimo el tema del que cristo, pero alguien de la comunidad lo había hecho, y al final quedó».
“Hoy día, donde falta trabajo, educación, él justamente hizo tanto, tomarlo como ejemplo, tenés que formarte, mejorarte y no hay otra que educarte. El hecho que cada individuo se mejore hace una sociedad mejor en su conjunto
La familia
“Nos educó con la misma regla que educaba a cualquiera, todos eran sus hijos. Pretendía que todos vayan para adelante, no veía otra forma que la del esfuerzo personal, lo transmitía y daba el ejemplo”.
Un desvelo que no logró resolver
“Amaba la física, los libros, le quedo una deuda: vivía pensando en la máquina de movimiento continuo. El hecho de crear una máquina que no necesite energía para moverse, él no podía entender como no podía existir una máquina así, hizo miles de proyectos, máquinas, dibujos, le preguntaba a profesores de matemática, física… pero tampoco se detenía, buscaba quien lo pudiera ayudar, hizo montones de máquinas de movimiento continuo, fue lo único que no pudo lograr. En el taller hay una escultura de una máquina de movimiento continuo en homenaje a él”.

