En el marco de un nuevo aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la voz de Sabrina Gullino volvió a resonar con fuerza en Radio Meta. Ramallense, sobreviviente de una historia atravesada por la apropiación y la restitución de identidad, hoy sostiene una búsqueda que sigue abierta: la de su hermano mellizo.
“Esta fecha es redonda, no pasa para nada desapercibida, al contrario, se siente en el cuerpo”, expresó al comenzar la charla, en una jornada cargada de memoria y movilización en todo el país. “Estoy muy expectante de lo que va a ser la marcha… se está viendo mucha movida, es un posicionamiento rotundo del pueblo de que no está dispuesto a bajar las banderas de memoria, verdad y justicia”.
Su mirada no es solo personal, sino profundamente colectiva. En su relato aparece una y otra vez la construcción histórica del movimiento de derechos humanos: “Es una construcción muy colectiva, muy de abajo, con mucho esfuerzo. Desde las madres y las abuelas que empezaron a rondar en el ‘77… hasta hoy, todo lo que se consiguió en materia de derechos humanos”.
En ese recorrido, Sabrina remarcó el valor de los juicios y del proceso argentino: “A veces parecen frases hechas, pero no lo son. Haber juzgado a los genocidas en tribunales ordinarios, públicos, es algo que nos hace un país ejemplo en el mundo”.
Sin embargo, advirtió que las discusiones siguen abiertas: “La disputa por los sentidos de la historia se da todos los días. Hoy más que nunca hay que volver a contar todo otra vez, no dar nada por sentado”. Y en ese presente, vinculó esa disputa con el contexto político actual: “Nos quieren correr con la idea de ‘memoria completa’, pero los que queremos la memoria completa somos los que seguimos buscando a nuestros familiares, a los cuerpos de los desaparecidos, a los nietos apropiados”.
La búsqueda de Sabrina tiene nombre propio: su hermano mellizo. “El Melli sigue sin poder encontrarse, o no nos hemos encontrado. Es una de las deudas, de los grandes anhelos”, dijo. Pero inmediatamente amplió ese dolor hacia una dimensión colectiva: “Cuando busco a mi hermano, no lo busco sola. Estamos todos buscando al Melli. Eso es lo más reparador: transformar ese dolor personal en una lucha colectiva”.

En ese sentido, valoró el entramado social que sostiene esa búsqueda: “Que ustedes hagan una nota, que alguien que tiene dudas sobre su identidad se acerque… todo eso es una trama social que se fue construyendo. Eso es lo que hay que mantener encendido”.
La memoria, para Sabrina, no es solo evocación del pasado, sino también una herramienta para pensar el presente: “A veces uno se queda con el horror sobre los cuerpos, con la desaparición, pero no hay que olvidarse que la dictadura también vino a imponer un modelo económico”.
Y fue aún más directa: “Ese modelo económico de concentración de la riqueza es el mismo que está usando hoy el gobierno. Eso es lo que hay que decir también en fechas como hoy”. Y agregó: “Un gobierno que no está a favor de los más vulnerables, que estigmatiza a las personas con discapacidad, eso es crueldad. No tiene otra manera de decirlo”.
Desde su experiencia familiar, lo llevó a un plano concreto: “Yo tuve a mi mamá en silla de ruedas 11 años. Las personas que tienen un ser querido con discapacidad saben lo que es. Que no se cumplan leyes para ellos, eso es un horror”.
En medio de ese análisis, también dejó lugar para una definición profunda sobre el sentido de la memoria: “El ‘Nunca Más’ es un grito colectivo, pero no es algo vacío. Es una decisión de no permitir que ciertas cosas vuelvan a pasar”.
Sobre el cierre, volvió al eje que atraviesa toda su vida: la búsqueda. “Cuando todos estemos anhelando lo mismo, cuando no dejemos lugar a la confusión, ahí es donde se van a dar los encuentros que tanto esperamos”. Y dejó una última reflexión que resume su historia y su lucha: “La magia está en que sea colectivo. Que no sea una persona buscando a uno, sino que seamos todos buscando a todos”.
