“Sin internet, a crédito y cuando se podía” usó el celular para terminar el secundario y ganó certamen de poesía.
Abigail Albarenque es una joven de 18 años que está terminando sus estudios secundarios en la Escuela Secundaria N°2 “Guillermo Leloir” de Ramallo.
Como el resto de los chicos, este año no pudo cursar de manera presencial por el aislamiento obligatorio que decretó el gobierno y se las tuvo que ingeniar, al igual que sus dos hermanitos, para seguir vinculada con un solo teléfono celular que su papá dejaba a disposición cuando no lo necesitaba para trabajar.
Abigail, que vive en zona rural cerca de la Escuela Primaria N°2, participó de la etapa local de los Juegos Bonaerenses de cultura y su poesía fue seleccionada para competir en la siguiente instancia. “Habla con relación a lo que es la pandemia, lo que tanta gente sufre y vive. Me refleje en eso, en las cosas que por ahí se empezaron a cortar, que uno no puede ya hacer; y el acto de amor, porque quizá uno no sale pero lo hace por el otro”, contó este martes en RADIO META.
Sobre su inclinación hacia la escritura, comentó: “Yo digo que mi inspiración es Dios, cuando yo oro o busco de él, me trae a mi mente y escribo, si no fuera por él no sería nadie. Me gusta mucho escribir, desde que tengo memoria, me encanta. Cuando era chiquita le escribía poesías a los pizarrones, así empecé, sin querer, y hoy no lo puedo creer”.
El comienzo. “Me gustaba mucho poder expresarme, quizá no me podía expresar diciéndoselo a las personas y era una forma de expresarlo sin que nadie lo sepa o sí como en el caso de mi seño Silvia Solís”.
Abigail está cursando el último año del secundario sin ir a la escuela por la pandemia. Pero su vinculación con los docentes es diferente a la de muchos chicos que tienen su propio teléfono celular e internet. “(Tenemos) un solo celular en el cual está mi hermano más chico, yo, y mi hermanita más chiquita. En ese solo celular estaban los tres grupos de la escuela, teníamos que dividirnos las horas porque el celular a veces no estaba en casa porque tampoco era nuestro”.
Envió un mensaje a todos los alumnos. “Quiero decirle a cada chico que está cursando la escuela ahora, que sí se puede, que no hay excusa, lo que importa es el valor y lo que uno le pone al estudio, con mucho esfuerzo. Yo quería llegar a ser alguien, quería que mis hermanos sean alguien y por eso estudio, y gracias a Dios no puedo creer que esté a un paso de recibirme”.
En resumen, no fue fácil la conexión, pero el amor de la familia suplantó las limitaciones del momento: “Sin internet, a crédito y cuando se podía, porque también la situación económica es bastante complicada. Era de mi papá, él siempre nos brindó su ayuda, nos prestaba el celular y trataba de cargar, le doy muchas gracias a mis padres que siempre me apoyaron para que yo pueda terminar mis estudios”.
En el final, la joven se acordó de los que la ayudaron a escribir y terminar sus estudios. “Agradecer a Lucita Tisera, mi profe de Literatura, la quiero muchísimo, siempre me ayudó, ha corregido cada poema que he escrito, me ha dicho que siga adelante, que le gustaba como escribía, fue un apoyo muy lindo para mí».
También a «toda la escuela donde nací, del jardín, la Media N°2 Guillermo Leloir, y agradecerle a Mechi, Ana y Bety, personas que me apoyaron desde que empecé la secundaria, ayudándome en todo sentido, siempre me han impulsado a que termine mis estudios, y hoy ésto se lo dedico a ellas que han sido parte de este logro, a cada profe, y sobre todo a mi familia que son todo para mí, y gracias a Dios que nos permite vivir estas experiencias”.
La poesía
EL VALOR DE ESTE TIEMPO
Un abismo que separa
la incertidumbre del hoy y del mañana
un sinnúmero de dudas, de dilemas presentados
de otros tantos
encerrados
en un temor globalizado
y un “¿para qué?”, la pregunta que invade nuestra historia
la vida que cambió tanto y, a veces, agobia.
Volver a reír,
Y ver sonreír,
Un sinfín de verbos que dejé de vivir.
Un albedrío en que nos beneficia no salir,
tan solo por amor a ti, a mí.
Esperar el final,
uno del que cuesta ver llegar,
uno del que duele el transcurso pasar.
Y valorar,
Valorar cada momento que pasamos
Y con lágrimas en los ojos…
tan solo hoy recordamos.

