El Niño será intenso: cuándo podría sentirse el impacto en el río Paraná
El meteorólogo Ignacio Amorín analizó en Radio Meta el desarrollo del fenómeno de El Niño, sus posibles consecuencias sobre la cuenca del río Paraná y qué puede esperarse para la región de Ramallo durante los próximos meses. Si bien confirmó que se proyecta un evento de intensidad fuerte a muy fuerte, pidió llevar tranquilidad y evitar alarmismos ante los videos que circulan en redes sociales.
«Lo primero que tengo para decir es que el fenómeno del Niño es un calentamiento de una enorme zona del Pacífico Ecuatorial que, cuando persiste durante varios meses, termina teniendo repercusiones en la atmósfera de distintas partes del planeta», explicó.
Según indicó, la mayor señal del fenómeno en Argentina suele registrarse en el noreste del país. «La probabilidad de ver mucha lluvia la tienen principalmente Corrientes y Misiones durante los próximos meses, especialmente en primavera», señaló.
Amorín explicó que el impacto en los ríos es diferente. «Para que el río Paraná se desborde o crezca mucho tiene que darse un fenómeno excepcional. Es un río enorme, con muchos afluentes y un tiempo de respuesta mucho más lento que el río Uruguay.»
En ese sentido, remarcó que las versiones que hablan de una inundación inminente en agosto no tienen sustento. «No es cierto que en agosto se vaya a inundar. Estamos a principios de julio y todavía no llovió en exceso ni en Misiones ni en el sur de Brasil. Primero tienen que producirse esas lluvias y después el Paraná comienza lentamente a responder.»
El especialista explicó que las lluvias más importantes en las cuencas altas comenzarían entre julio y agosto, pero el impacto sobre el Paraná recién podría sentirse varios meses después. «Es muy posible que empiece a llover mucho en las próximas semanas y que dentro de dos o tres meses empecemos a ver crecidas frecuentes sobre el Paraná.»

Sin embargo, aclaró que el escenario de mayor atención para el norte bonaerense llegaría más adelante cuando se hagan presentes también las precipitaciones en la región. «La combinación de lluvias locales más la crecida del Paraná sería más bien hacia el final de la primavera y el comienzo del verano. Estamos hablando de noviembre y diciembre.»
Consultado sobre la intensidad del fenómeno, Amorín sostuvo que los pronósticos internacionales muestran un escenario muy significativo. «Ya están dando más del 70% de probabilidad de un Niño fuerte a muy fuerte. Estamos en la escala más alta y, además, sería un fenómeno muy extenso, que podría persistir hasta marzo de 2027.»
También recordó que cada episodio tiene comportamientos diferentes. «No todos los fenómenos del Niño son iguales. No hay una ley que diga que va a pasar exactamente lo mismo que en 1997 o en 2015. Hay que seguir monitoreándolo.»
Al referirse específicamente a la región, Amorín recordó las consecuencias que dejó el histórico Niño de 1997. «En diciembre del 97 tuvimos muchísima lluvia en nuestra zona y el Paraná venía arrastrando toda la creciente desde el norte. Esa combinación generó problemas importantes, playas restringidas y una crecida muy marcada.»
Por eso consideró que, si se repite un escenario similar, el período de mayor atención sería hacia el cierre del año. «Hoy los modelos están mostrando un diciembre y un enero lluviosos, incluso con temperaturas por debajo de lo normal. Por ahora esos serían los meses con mayor probabilidad de que tengamos que estar atentos.»
El meteorólogo hizo especial hincapié en la situación de los productores que tienen hacienda en las islas del Paraná. «Aquellos que tienen animales en la isla deberían ir pensando cómo organizar un eventual traslado, porque seguramente en algún momento de la primavera el río Paraná va a crecer y puede traer impactos importantes.»
De todos modos, insistió en que todavía hay margen para planificar. «Vendría bastante tranquilo el próximo mes y medio o dos meses. Hay tiempo para organizarse. No es algo que vaya a venir mañana o pasado mañana.»


