En un contexto donde la seguridad ciudadana demanda respuestas efectivas e inmediatas, el programa «Ojos en Alerta» se presenta como una herramienta innovadora que reconstruye el vínculo entre vecinos y fuerzas de seguridad, y promueve una comunidad más comprometida.
El desarrollador de la idea es Cristian Méndez, funcionario del gobierno de San Miguel (oeste del Conurbano), una comunidad de 300 mil habitantes que lleva 8 años trabajando con este sistema que ya está en 77 municipios.
“Ojos en Alerta es una solución a lo que es la prevención del delito con participación ciudadana desde la comunicación, no desde la seguridad”, aclaró Méndez ante unos 200 vecinos que se acercaron este lunes a la noche al Centro Universitario. “Nos dimos cuenta que, con un vecino atento previniendo el delito, podíamos resolver un montón de problemas”.
Todo comenzó cuando un vecino de San Miguel observó a una persona en una actitud sospechosa. Sin dudarlo, llamó al centro de monitoreo local, que rápidamente dio aviso a la policía. La intervención permitió detener al «Gordo Valor», uno de los delincuentes más conocidos del país. Ese episodio marcó un antes y un después: quedó demostrado que la participación ciudadana podía cambiar el rumbo de un hecho delictivo.
El desafío era claro: lograr que más vecinos se involucraran. “Cómo hacemos para que nos llamen más para prevenir más delitos”, le preguntó en aquel momento el intendente de la comuna cuando Méndez era el secretario de Comunicación.

En un primer intento por lograr ese contagio, se diseñaron imanes con un 0800 para colocar en las heladeras de los hogares, pero no tuvo el impacto esperado. “La gente no llama porque no va con la heladera a trabajar, al supermercado o a llevar los chicos al colegio”, pensó.
Entonces, se distribuyeron 200 mil tarjetas de bolsillo entre los mayores de 16 años, pero tampoco generaron el efecto deseado. En ese entonces recibían entre 300 y 500 llamados mensuales.
Fue entonces cuando nació «Ojos en Alerta», un botón de acceso en el teléfono celular que se comunica vía WhatsApp con el centro de monitoreo. El sistema permite enviar mensajes de texto, audios, imágenes y ubicación en tiempo real. Pero antes de instalar la herramienta, el vecino debe asistir a una capacitación porque se necesitaba restablecer la confianza con las fuerzas de seguridad.
“Le vamos a dar un whatsapp a cada vecino de San Miguel, pero solamente a las personas que hagan una capacitación, que más que capacitación es un convencimiento para reconstruir ese vínculo entre la seguridad pública y el vecino”.
En ese momento, Cristian Méndez le planteó dos preguntas al auditorio de Ramallo. Primero consultó cuántos utilizaban el número de emergencia 911: solo siete personas levantaron la mano. Luego, preguntó cuántos habían presenciado robos, choques, actitudes sospechosas o problemas en la vía pública: los 200 presentes dijeron que sí.

La diferencia entre ambos números reveló que “no faltan patrulleros, policías, ni cámaras; falta comunicación”. Porque “la información la tienen ustedes y me acaban de confirmar que no se la dan al sistema público de seguridad”, analizó junto a los presentes.
Desde el municipio de San Miguel identificaron que muchos vecinos percibían que el servicio requería demasiados pasos, con preguntas extensas y procedimientos engorrosos. A esto se sumaban factores como la reticencia a brindar datos personales y la tardanza en la respuesta.
«Ojos en Alerta» se presenta como la solución a todas esas limitaciones. El sistema es inmediato: con solo presionar un botón en el celular, el vecino se conecta con un operador del centro de monitoreo que responde sin demoras. “Teníamos las cámaras, teníamos el patrullero, teníamos el centro de monitoreo, teníamos lectora de patentes, teníamos IA, todo eso le salía a los vecinos de San Miguel una fortuna…”.
Sin embargo, “lo único que faltaba era gratis, que era el aviso de ustedes. Fuimos a buscar aquello que era gratuito, que es tan importante como cualquier otra cosa, el aviso de ustedes es fundamental”, afirmó.
La mitad de la población de San Miguel recibió la capacitación y tiene instalado el sistema. En la actualidad reciben 3 mil alertas mensuales. “Es cuidarnos entre nosotros, esto tiene un componente solidario, el 80 por ciento de los mensajes que recibimos en Ojos en Alerta son de una persona para resolverle el problema de otro que no conoce”.
Al cierre de la capacitación, Méndez volvió a preguntar: “¿Quiénes llamarían ahora al sistema de Ojos en Alerta?”. Esta vez, todos levantaron la mano.

