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Obra pública en pausa: los proyectos que quedaron en el camino en Ramallo

El ritmo de la obra pública en el partido de Ramallo atraviesa un momento de evidente desaceleración. A lo largo del último año se anunciaron proyectos de envergadura que buscaban mejorar la infraestructura urbana y los servicios en distintos barrios, pero varios de ellos quedaron a mitad de camino o directamente no llegaron a comenzar.

Uno de los casos es el de la Avenida Mitre, en la ciudad cabecera. La obra, activada hace un año y medio, contemplaba cordón cuneta, bulevares, semáforos y asfaltado, pero nunca llegó a completarse.

Una situación más grave se da en el barrio Santa María de Villa Ramallo, donde se proyectaba una importante obra de cordón cuneta y canales pluviales para facilitar el drenaje del agua proveniente de los campos. Aunque el anuncio se hizo con entusiasmo, los vecinos aún esperan el inicio de los trabajos.

El 24 de junio, el municipio informó la apertura de sobres para licitar el asfaltado de 34 cuadras en los barrios La Ribera (Ramallo) y Las Ranas (Villa Ramallo), a través de un convenio con el Ministerio de Infraestructura de la Provincia. Sin embargo, a más de cuatro meses de aquel anuncio, el proyecto sigue en espera del giro de fondos provinciales para su ejecución.

Algunos vecinos de La Ribera lograron ver asfalto frente a sus casas (cuatro cuadras en Roque Saenz Peña), pero no corrieron la misma suerte los de La Isoca, donde estaban previstas tres cuadras sobre Laprida y una en Castex, que aún no se concretaron.

A su vez, en los primeros meses de este año se anunció la extensión de la red cloacal en el barrio Pinar del Río de Villa Ramallo. En agosto, el municipio informó un avance del 50%, pero desde entonces no hubo novedades, y los trabajos permanecen detenidos.

Antes de las elecciones legislativas, Poletti anunció el asfaltado en barrio Don Antonio de 19 cuadras, en dos etapas. La primera (de 7) se concluyó, pero no hubo continuidad tampoco de este proyecto.

En marzo, el intendente Mauro Poletti inauguró junto al gobernador Axel Kicillof el nuevo edificio de la Escuela Técnica N°2 de Pérez Millán, una obra que el propio intendente había iniciado en su anterior mandato y que se había discontinuado durante la gestión de Gustavo Perié. En esa misma ocasión, Poletti anunció la construcción del nuevo edificio de la Secundaria N°4 de Villa Ramallo y un jardín de infantes para El Paraíso, proyectos que aún no se pusieron en marcha.

En julio, el municipio celebró otro logro: la finalización de la red cloacal en El Paraíso, una obra también iniciada por Poletti en su gestión anterior, detenida por Perié y finalmente completada e inaugurada por el actual intendente. Ese día, durante el acto oficial, también se anunció la reparación del camino que une El Paraíso con Ramallo (unos 14 kilómetros), junto con nuevas promesas: cloacas para Villa General Savio y el acondicionamiento de la Ruta 1001 desde Villa Ramallo hasta esa localidad. Ninguna de estas últimas obras comenzó todavía.

El propio intendente Poletti explicó en varias entrevistas que la situación financiera del municipio es delicada. Según detalló, la caída de la recaudación en la tasa de Seguridad e Higiene —por parte de Ternium y Laboratorios Ramallo— representó una pérdida cercana a 900 millones de pesos mensuales, lo que obligó a realizar ajustes. “Tuvimos que hacer un ajuste que soportó principalmente la obra pública. Se bajó el nivel de inversión, también en seguridad, y hoy tenemos una deuda con proveedores porque seguimos garantizando servicios pese al faltante de recursos”, afirmó el jefe comunal en declaraciones a Radio Meta FM 94.1.

En ese contexto, el Ejecutivo trabaja en una reforma de la ordenanza fiscal e impositiva, que incluiría una tasa para camiones que ingresen al partido por Villa General Savio, con el objetivo de compensar la caída en la recaudación. Si la medida se aprueba, podría significar un alivio y permitir retomar algunas de las obras pendientes.

Mientras tanto, la realidad es clara: Ramallo vive un año difícil en materia de obra pública, marcado por proyectos inconclusos, licitaciones que no avanzan y anuncios que quedaron en el papel. Con recursos limitados y la mirada puesta en recuperar el equilibrio fiscal, el desafío del gobierno municipal será encontrar la forma de volver a poner en marcha las obras que la comunidad espera.

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