“Hay que llegar a las casas» es el primer trabajo literario de Ezequiel Pérez, publicado por UNAHUR, la editorial de la Universidad de Hurlingham. Relata la historia de un hombre que después de muchos años regresa a su pueblo ubicado a la vera del río Paraná en el interior bonaerense.
“Es una novela hecha de detalles: los silencios largos y las conversaciones cortas de cuatro varones —tres viejos que no se fueron nunca y un joven que acaba de volver al pueblo después de años. Sus mates, sus borracheras y, otra vez, sus silencios. Y los ruidos: los de la charla amenazante del
comisario, los del río a la noche, los del hermano muerto en la casa de al lado, los de
los tiros que anuncian nuevas muertes, los de la memoria que recuerda otras.
El ruido del misterio en un pueblo en el que nadie habla de lo que hay que hablar, o
dicen poco, y eso cuando los personajes vienen y van al almacén a rellenar la
damajuana. En esta hermosa novela de Ezequiel Pérez, el terror y el suspenso crecen a la vera
del río y de los silencios, como si una trama de Saer hubiera sido intervenida por
Stephen King”, resumió Gabriela Cabezón Cámara.
Fue finalista del Premio de Novela Futurock 2019 y recibió el Premio Especial del Concurso de Letras del Fonda Nacional de las Artes en el año 2020. Recientemente quedó entre las 10 novelas elegidas para el premio Medife Filba que estimula la escritura y da una segunda oportunidad a libros de años anteriores. Esta lista fue una selección de un total de 201 novelas recibidas, de 113 editoriales y de más de 7 provincias. El ganador se conocerá en el mes de diciembre.
Las 10 novelas finalistas del Premio Fundación Medifé Filba 2022 son:
1.El corazón del daño de María Negroni, Literatura Random House
2. Hay que llegar a las casas de Ezequiel Pérez, Editorial Libros de UNAHUR
3.La estirpe de Carla Maliandi, Literatura Random House
4.La jaula de los onas de Carlos Gamerro, Alfaguara Literatura
5. Madre robot de Nora Rabinowicz, Ediciones La Parte Maldita
6. Materiales para una pesadilla de Juan Mattio, Aquilina Ediciones
7. Modestia dinamita de Víctor Goldgel, Blatt & Ríos
8.Olimpia de Betina González, TusQuets Editores
9. Sodio de Jorge Consiglio, Eterna Cadencia Editora
10.Tilde, tilde, cruz de Fernando Chulak, Beatriz Viterbo Editora
Ezequiel Pérez nació hace 35 años en Ramallo pero está radicado en Buenos Aires. Es egresado de la Escuela de Educación Técnica N° 1 “Bonifacio Velázquez”, licenciado en Letras de la UBA, docente de esa casa de estudios e investigador de literatura colonial.
“Hay que llegar a las casas”, su primera novela, habla de “temas que pueden llegar a suceder en muchos espacios, sobre la angustia de los personajes, como los pueblos a veces tiene sus cosas buenas como sus cosas malas, que tiene que ver con los lugares que asigna cada persona, que a veces son más rígidos, uno se puede mover menos de esos lugares”, dijo el escritor a radio Meta.
“La novela va un poco transitando ese espacio, un espacio que está muy marcado todo el tiempo por signos, es muy complejo el espacio del pueblo de provincia cercano al río, tenes muchos signos que te hablan, el alambrado es un signo que te dice por acá no podes pasar, y vos ves que del otro lado está el río, no hay nada en el medio; la soja, lo que se siembra; los animales que pasan… todo eso nos está hablando todo el tiempo a los que transitamos alguna vez un pueblo, nos enmarca, nos da un contexto donde uno se piensa; esto tiene que ver también con hábitos como 'la vuelta al perro', yo me acuerdo ir en el asiento de atrás del auto de mi viejo a dar una vuelta por el centro de Villa Ramallo; hay ciertos hábitos, costumbres, formas de relacionarse en comunidad, que son muy propias del pueblo”.
Ese pueblo bonaerense cercano al río… “Me permití la licencia poética de no decir el nombre, pero mi familia, mis amigos, ustedes, pueden identificar claramente que hay mucho de ese pueblo. Es un pueblo que me llama por el nombre de los barrios, el barrio 'Las Ranas' es super poético, super lindo; que haya un Camino Negro, es pura literatura, un Camino Negro te abre la cabeza de pensar en qué consiste la oscuridad de ese camino; el Camino de la Costa, la geografía de Ramallo medio que se impone para ser retratada en la literatura”.
Lo sugestivo del nombre. “La expresión ‘vamos pa’ las casas’, me encanta; me parece hermosísima porque resume en cuatro palabras una expresión que dice un montón: ‘raja pa’ las casas’, ‘volvé pa’ las casas’… hay algo de orden ahí, me gustó jugar con esa expresión, y también con la idea de necesidad, deseo… ‘Hay que llegar a las casas’; es decir, una necesidad, un deseo, lo que deben hacer los personajes, lo que no se puede… me permití en el título dejar abierta la posibilidad de lectura de la novela, era lo que más me interesaba. A partir de esa expresión aparecieron múltiples lecturas, múltiples sentidos”.
Ezequiel Pérez, el escritor, “nació del Pérez lector. Iba la Escuela Técnica de Villa Ramallo, muy agradecido con la formación que recibí ahí, soy Técnico en Tecnología de Alimentos, nada que ver con la literatura o eso creo yo, me acuerdo que me iba en los pequeños espacios temporales que tenía entre clases a la biblioteca Fotunato Zampa, me atendían las bibliotecarias de una forma extraordinaria y me llevaba los viernes tres libros, me recomendaban, me los devoraba y empecé a escribir a la noche cuando volvía de las escuela mis primeros cuentos y poemas”.
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