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Nicolás Fronti: «El Luna Park era uno de mis sueños y lo pude cumplir»

En 2022, Nicolás Fronti dejó Ramallo con una valija cargada de ilusiones y un proyecto folclórico detrás. Cuatro años después, vive en La Paz, recorrió escenarios de Bolivia, Chile, Perú, Brasil y Europa, cantó en el Luna Park y en el Movistar Arena ante miles de personas y hoy construye su carrera como solista. De regreso por unos días para reencontrarse con su familia, pasó por los estudios de Radio Meta y repasó el camino que lo llevó a cumplir varios de los sueños que tenía desde chico.

«Me fui en el 2022 a Bolivia y ahí empecé mi carrera con lo que yo hacía desde chico, que era el folclore. Pero cuando llegué se me dio la oportunidad con la cumbia y tuve que agradecer el cariño de toda la gente que me abrió las puertas. Me hice muy reconocido y sigo luchando».

Fronti explicó que nunca imaginó que su futuro estaría ligado a la cumbia boliviana. «Yo iba con la idea de hacer folclore, pero apareció esta oportunidad. Un conocido que trabajaba en un grupo de cumbia me llevó y terminé entrando como cantante. Cuando probé, me fue bastante bien y después de ese grupo, que se llamaba El Cali, tuve la oportunidad de entrar a Sabor Sabor, uno de los grupos más importantes de Bolivia».

Ese paso cambió por completo su carrera. «Ahí aproveché la oportunidad, empecé a hacer mucha imagen y recorrí bastantes países. Estuvimos en Brasil, Chile, Perú, después vinimos a Argentina para hacer dos giras, tocamos en el Luna Park y en el Movistar Arena, y más tarde viajamos por Europa, por Barcelona, Mallorca, Madrid, Granada… Fue una cosa muy rápida y de locos».

Sin embargo, detrás del éxito también hubo sacrificios. «La noche es pesada para nosotros. Viajamos mucho, hay riesgos, estás lejos de la familia. Pero siempre voy a estar agradecido al público boliviano, que me apoyó desde el primer día, y también a la gente de Ramallo».

Tras su paso por diferentes agrupaciones decidió dar un nuevo paso y lanzar su propio proyecto. «El año pasado inicié ‘Nico Fronti y Sazón Cumbiera’. Ahí empecé a darle más nombre a mi imagen. Nos fue muy bien, pero llegó un momento en que decidimos ponerle un punto final porque era mi nombre con un grupo. Ahora estoy trabajando como solista, como Nicolás Fronti».

Actualmente trabaja junto al reconocido cantante boliviano Gastón Sosa. «Me está dando una mano muy grande. Me asesora, me maneja, me ayuda para que pueda desarrollarme como solista».

Durante la entrevista dejó uno de los mensajes que más refleja su forma de vivir la carrera artística. «Los sueños se cumplen. Hay que ponerse un objetivo, creer en uno mismo, exigirse y tener constancia. Hay muchos talentos en Villa Ramallo y en Ramallo, pero hay que trabajar. Yo era muy ansioso, quería todo ya, hasta que entendí que las cosas no llegan así».

También reconoció que el mundo de la música tiene momentos buenos y malos. «La música es muy inestable. No siempre estás arriba. Tenés muchas subidas y muchos bajones. Eso hay que saberlo».

Aunque hoy su presente está ligado a la cumbia, recordó que su historia comenzó mucho antes. «Mi primer disco lo grabé en 2009, en el estudio La Carmela con Rodrigo Gaeto. Era un disco de folclore. Después grabé otro en 2018 con Lucho Coronel y cuando me fui a Bolivia empecé otra etapa: grabé con El Cali, con Sabor Sabor, con Tubicio y después ya como solista».

Desde hace un tiempo vive en La Paz, aunque anteriormente residió en Cochabamba. «Cochabamba es un lugar muy bonito, lo recomiendo por la cultura y la comida. Después me fui a La Paz por cuestiones de trabajo».

La adaptación no fue sencilla. «Hasta hoy me cuesta un poco por el tema de la cultura. Lo que más cuesta es la comida. Ellos trabajan mucho con el picante. Es rica, pero hay que acostumbrarse.» Sobre el pueblo boliviano no dudó en destacar el cariño recibido. «El boliviano es buena gente. Conmigo siempre fueron muy buenos y muy agradecidos.»

Cuando se detiene a pensar en todo lo vivido, reconoce que muchas veces ni él mismo toma dimensión de lo que consiguió. «En un momento no me daba cuenta de lo que estaba viviendo porque estaba trabajando todo el tiempo. Viajábamos en micro, después en avión… Ese era mi sueño. Después me puse a pensar y dije: logré todo lo que quería hacer. Si mañana tuviera que dejar la música, para mí ya cumplí mi objetivo.»

Uno de esos sueños era cantar en escenarios emblemáticos. «El Luna Park era uno de mis sueños y lo pude cumplir. También en el Movistar Arena». En esas presentaciones llegaron a tocar ante una enorme comunidad boliviana radicada en Argentina. «En el Movistar Arena había alrededor de 30 mil personas y en el Luna Park más de 20 mil. Desde arriba nosotros nos veíamos chiquitos».

Si hubo algo difícil en estos años fue estar lejos de sus seres queridos. «Quiero agradecer a mis papás, Carlos Fronti y Viviana López, a mi hermano Lucas y a toda mi familia. Yo era muy familiero y estar lejos es complicado. Ellos siempre estuvieron ahí y hasta viajaron a visitarme».

Y agregó: «Extrañaba las reuniones familiares, juntarnos a tocar la guitarra. Por eso ahora que tuve una gira por Buenos Aires aproveché para quedarme unos días. Es muy lindo volver a la tierra donde uno nació».

Durante esta visita también buscará reencontrarse con los músicos con los que compartió escenario en Ramallo. «Queremos volver a juntarnos, recordar esos lindos momentos y hacer música. Todavía no hay nada confirmado, pero la idea es brindar un lindo show para la gente».

Aunque hoy su presente está en la cumbia, Nicolás no oculta cuál es su gran objetivo. «Mi sueño es juntar un capital y venirme para Argentina a hacer mi proyecto. Quiero ser solista y volver al folclore. Ese es uno de mis últimos grandes objetivos. Siempre estuvo ahí».

También destacó a quienes marcaron su formación musical. «Empecé a los siete años. Mi profesor de canto fue Mariano Lencina, que fue uno de los primeros que me dijo: ‘Tenés un gran talento, seguí’. Después me ayudaron muchísimo Lucho Coronel, Teté Maggi, Mariano Balcarce y Julio Clark. Todos ellos me aconsejaron, me dijeron cómo era realmente este camino y tenían razón.»

Antes de despedirse, dejó un agradecimiento para la comunidad que lo vio crecer. «Quiero agradecer a Ramallo y Villa Ramallo, donde crecí, y a toda la gente que siempre me apoyó. Que sigan mis redes porque se vienen muchas cosas. Yo sigo soñando en grande».