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My friends: final de una etapa que marco a varias generaciones

Después de muchos años, la pizzería emblemática de Villa Ramallo cerró sus puertas. Gastón Pennesi, el mayor de los hermanos y uno de los fundadores del negocio, estuvo este sábado en RADIO META recordando los orígenes, los momentos difíciles y las alegrías.

Gastón Penessi estuvo de visita en RADIO META para repasar la historia de My Friends, la emblemática pizzería del centro de Villa Ramallo, que bajó la persiana después de muchos años de ininterrumpido trabajo.

La relación de los Pennesi con la gastronomía nació de la mano de los abuelos, recuerda Gastón. “La parte gastronómica de mi familia se genera en Ramallo pueblo, donde está el Juzgado de Paz, ahí estaban mi abuelo Antonio y mi abuela Dora, famosa por los pasteles, que incursionan con una heladería durante muchísimos años. Mucha gente todavía me para y me dice que los mejores helados los tomaban ahí”.

La llegada a su destino final. “Mi abuelo se vino a Villa Ramallo en el año 76, aproximadamente. Abre donde estaba My Friends, donde también funcionaba el kiosco de Aniceto. El abuelo arranca con una heladería muy chiquita porque el lugar no era como es hoy, era un espacio finito. En el fondo tenía la vieja Siam, la fabricadora de helados, con la pala de madera. Se llamaba heladería Don Antonio. Después mi abuelo se enferma y el que continúa con los helados es mi viejo. Deciden ampliar hasta donde está el negocio de Bracht; eso era baldío, mi abuelo entraba el Chevrolet en ese espacio. Pasaron los años y cuando no estuvo más el kiosco de Aniceto, se toma también esa parte, mi hermano decía que era el vip”.

El comienzo del negocio, pero con otro nombre. “Mi viejo jugó en la Reserva de Racing, después se vino a Defensores donde fue campeón varias veces. Cuando dejó el fútbol, agarró la dirección técnica y ahí ganó los campeonatos del 78, 79 y 80. Mi viejo tenía la cantina de Los Andes y dirigía a Defensores. Después de la etapa en Los Andes, surge la posibilidad de armar My Friends, que no se llamaba así, en aquel momento era "La Gata Alegría". Le había puesto ese nombre porque existía un lugar en Buenos Aires con ese mismo nombre que era de un jugador famoso de Racing, en homenaje a ese jugador”.

El nacimiento de My Friends. “El negocio se vende, lo compra otra gente, y después mi viejo, que jugaba a las cartas y eso era un problema (lo amo, lo extraño, pero tenía esa enfermedad), lo gana jugando a las cartas. Pero así como vienen, las cosas se van. Entonces, una de las cosas que le dije fue: que se vaya todo, pero la pizzería y el auto (Peugeot 504) no se van. Fue antes de que se muera. Lo puso a nombre mío y fue intocable. A los meses él muere y te queda eso en la conciencia, pero estuvo bien habérselo dicho porque fue el sostén de la familia durante mucho tiempo. Ahí nace My Friends, en el 91, Hernán se volvió de Racing, él decidió dejar la carrera futbolística, mi vieja estaba sola, yo estaba haciendo Musicoterapia en Rosario y también me volví. Había muchas deudas. Pusimos el hombro, le cambiamos el nombre al local porque era todo nuevo. Estábamos menos veinte económicamente. Una gran mano nos tendió en aquel momento “Tilo” Giordano, no fue fácil sentarse con él, yo tenía 20 años, le dijimos que no teníamos un peso y queríamos arreglar el negocio, reformarlo y que funcione. Era tal el empuje que teníamos, que le hicimos los baños, cañería de gas, todo… Nos ayudó “Papilo” Cejas y Guillermo Molina. Ahí se empezaron a sumar los amigos  nuestros y antes de abrir se habían acercado un montón a ayudar, rasqueteando, pintando, y ahí surge la idea de ponerle el nombre Mis Amigos (My Friends), porque fue hecho por amigos. Era un negocio de amigos, donde todo era alegría. Ibamos a  trabajar con ganas, entusiasmo, nos reíamos mucho y se notaba esa energía”.

Su salida. “Pero llegó un momento donde el negocio no daba para todos. Fue el sostén de la familia, de mi vieja y hermanos. En el verano estaba todo bien, pero llegaba el invierno y se complicaba. Entonces, tomo la decisión de irme. Ahí Hernán decide comprarlo, en ese momento José Luis Sbuttoni le brinda la plata. Fue todo de palabra. Eso tuvimos, siempre todos los créditos fueron de palabra. Una vez nos pegamos un susto importante, le debíamos a cada santo una vela y decíamos que de a poquito lo íbamos a devolver. Un domingo a la noche paró un auto negro, se bajaron unos muchachos y nosotros pensamos: O nos chorean o es algún cobrador. Y efectivamente, era el cobrador, venían a apretarnos, pero los tipos al vernos laburar tanto nos dijeron que nos iban a aguantar, que nos quedemos tranquilos”.

El final. “Todo tiene un ciclo, uno lo entiende, cuesta, por ahí te duele que se haya terminado, pero todo en la vida es así, hay que asumirlo. Me pone mal cuando vuelvo de un show, porque My Friends era la parada obligada, lo enganchaba  a mi hermano haciendo pizzas o lavando, lo esperaba, y cuando terminaba prendíamos el horno y nos comíamos alguna pizza, poníamos en la pantalla gigante algún video de los 80 y charlábamos; eso lo extraño. Hernán era mi amigo, se lo extraña”.

My Friends en pocas palabras: “Para resumirlo, fue fútbol, automovilismo, amigos, gastronomía y mucha música. Millones de canciones de la década del 80, los 80 son My Friends. Hernán era amante de esa música”.
 

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