Tras varias semanas de negociación, este domingo los miembros del equipo económico y del Banco Central en Washington, el Ministerio de Economía y el Fondo Monetario Internacional (FMI) expresaron en un documento conjunto que finalizaron “los aspectos medulares del trabajo técnico de la próxima revisión” del programa vigente.
El FMI señaló que, en acuerdo con Economía, “se han acordado los objetivos y parámetros centrales para un Staff Level Agreement que se espera finalizar en la semana entrante para luego avanzar en la revisión del programa de Argentina”.
Con esa buena nueva, Massa viajaría a Washington en los próximos días para reforzar con su presencia la difusión del Staff Level Agreement, expresión formal y concreta de un acuerdo sobre los próximos pasos, que tiene que ver con desembolso de dinero y cumplimiento de pagos.
El acuerdo, sobre el que ya hay bases firmes y consensuadas «busca consolidar el orden fiscal y fortalecer las reservas, reconociendo el fuerte impacto de la sequía, el daño a las exportaciones y los ingresos fiscales del país».
De esta manera, Economía logra el reconocimiento expreso del Fondo acerca del enorme impacto que tuvo la sequía sobre el desempeño económico y las metas del programa.
Los términos del acuerdo se darán a conocer entre el próximo miércoles o jueves. Según se supo, durante la negociación hubo un fuerte respaldo e involucramiento de la Casa Blanca y el Congreso de los Estados Unidos.
Esta es una buena noticia para Massa, dado que postergó hasta el lunes 31 de julio tres pagos de deuda al Fondo que estaban distribuidos a lo largo del mes (USD 2.660 millones). Además, el martes 1 de agosto operará otro vencimiento de intereses, por USD 830 millones, con lo que la cuenta de pagos en esos dos días bordea los USD 3.500 millones.
El lunes 31 comienza el receso de verano norteamericano que clausura durante algunos días la actividad del FMI. Por eso una cuestión a dilucidar es si el directorio se dará tiempo para tratar y aprobar en la próxima semana el Staff Level Agreement y la revisión del programa con la Argentina.
En cualquier caso, la difusión de comunicados dominicales tanto por parte de la Argentina como del FMI indican que hay acuerdo, en el sentido de que este está totalmente encaminado.
Acuerdo y elecciones
Massa necesita enfrentar el extenso calendario electoral sin la incertidumbre relacionada con el FMI. Aunque aspiraba a desembolsos extra para ganar poder de fuego cambiario, ahora se aseguró al menos fondos para afrontar los próximos vencimientos. Esos recursos le permitirán liberar dólares y también yuanes para seguir abasteciendo a los importadores y mantener algún margen de intervención en el mercado cambiario.
La puesta en marcha de un dólar agro a un tipo de cambio aproximado de $350 abarcaría a las economías regionales, que aún estaban dentro del esquema anterior y productos como maíz, girasol, cebada y sorgo, que permitirían el ingreso de unos USD 2.000 millones adicionales, según cálculos de analistas.
La contrapartida, para no vender barato esas divisas compradas a un precio caro, sería la implementación de un impuesto PAIS (como el aplicado al dólar ahorro y al turismo) también sobre las importaciones, a una tasa del 30% para compra de servicios y productos suntuarios.
De este modo se encarecen las importaciones, sin que haya una devaluación formal, sino vía la aplicación de un impuesto, lo que permite reforzar el frente fiscal y desalentar la compra de divisas, esto es, “cuidar” más las reservas, en línea con los señalamientos del FMI, cuyo último Staff Report hacía referencia a un atraso cambiario de cerca del 25 por ciento. En una economía de mercado, no hay mejor forma de “cuidar” un bien que encarecer su precio.
Fuente: la Tecla
