“Maru” Lastarria juega al básquet con su hija en la Primera de Los Andes
El presente de “las cotorras” no puede ser más auspicioso: las chicas del equipo femenino de Primera División están segundas en el campeonato de la ABSN. Pero detrás de este hermoso momento, hay historias de mujeres que hacen un gran esfuerzo para compartir esa pasión con amigas y hasta con un familiar directo, como es el caso de María Eugenia Lastarria, que se animó a picar la pelota naranja con su hija Jazmín.
“Al principio fue mi cuñado el que la impulsó a arrancar en el básquet, ella (Jazmín) iba a patín, se quedaba a la tarde con mi hermana, la nena de ella iba a patín, iba a ver los nenes como jugaban, fue la primera nena mujer que jugo al básquet en Los Andes. A raíz de que ella arrancó, otras nenas se animaron y arrancaron así a jugar. Empezó con los partidos y yo la iba a ver. Cuando Renzo (DT) arranca en el club, le propone jugar en Primera y ahí me motivo más para irla a ver. Me empezaron a decir que porque no jugaba, había hecho natación y handball, nada que ver con el básquet; de hecho este es el primer año que me dicen ‘anda a hacer una cortina’ y tengo noción de lo que es”.
El comienzo. “Me empezó a decir ‘vamos a jugar’, y ahí me animé a ir a entrenar. Después me empezaron a decir si quería jugar y me fui animando, pero antes jugaba un ratito y nada más porque trabajaba turno noche y no podía ir a entrenar, iba solo a los partidos; ahora acomodé los horarios y puedo”.
Maru trabaja con un remis y tiene otro hijo de 3 años. “Es un esfuerzo lindo, es un cable a tierra ir a la cancha, disfruto de ir, del viaje, de mandar mensajes en el camino, todo es un proceso muy lindo, crecimos mucho…” Las chicas se hacen cargo de los viajes. “Es todo a pulmón, el club nos alienta, nos apoya, pero se sabe que estamos arrancando, recién este año estamos bien en cuanto al torneo, pongo yo mi auto, llevo a mi nena y otras jugadoras más, el profe lleva otras jugadoras, Juli Piana a veces pone su auto, Nieves… nos tratamos de arreglar nosotras; mi hermana nos acompaña a todo lados, con mi cuñado no se pierden ni un partido”.
Es tan fuerte el compañerismo, que comparten momentos fuera de la cancha. “Tenemos una peña, cada 15 días aproximadamente, cuando se puede, en la casa de alguna de las chicas, el viernes en el club, todas tenemos chicos, trabajo, pero tenemos amistad entre nosotras”.
En el campeonato de Primera División de la ABSN están segundas. El último fin de semana le ganaron 59-51 a Sacachispas: Tienen un récord de 5 victorias y dos derrotas. “El partido con Somisa que perdimos fue porque nos pusimos nerviosas, había mucha hinchada de ellas, pero estuvimos ahí, en un momento lo íbamos ganando, nos pusimos nerviosas y medio que bajamos los brazos. El único equipo que tiene jugadoras que juegan en otras ligas es Regatas”.
A la hora de jugar, con Jazmín se discute como si no se conocieran. “Sí, mucho. Por ahí soy muy exigente y la enloquezco, le exijo mucho, es mi manera de ser. Me dice que no soy su mamá en la cancha, pero me sale de adentro… le digo, ‘peor que no te acompañara o no te dijera lo que tenés que mejorar´, sobre todo a la vuelta del partido”
Por último, “Maru” resaltó una vez más el grupo humano. “Es como una familia en serio, tenemos mucho apoyo entre nosotras, mucho apoyo del profesor, mucho aliento de chicas que estuvieron con nosotras y ahora nos vienen a ver porque no pueden jugar. Nunca se pierde la amistad, la que entra siempre está. Si no va alentar, va a la peña. Ahora tenemos los cumpleaños de 15 de las nenas de la Sub 15, ya nos relacionamos con la familia, es así…. no es que tenemos el equipito, la zapatilla… la que puede le compra a su hija, pero es todo a pulmón…”


