María Gancio: “Pensaba que si me llevaba la parca iba a estar mejor que en esta cama sufriendo”
María Gancio no olvidará nunca en su vida lo mal que la pasó cuando estuvo internada tras contagiarse el coronavirus, pero la puede contar: “Fue un proceso largo, me tocó, tenía la tranquilidad de que me había hecho un hisopado en enero en Ramallo y lo había tenido, pero según me dijeron en la clínica donde tuve que internarme, no lo había tenido.Cuando me hicieron la placa en los pulmones se dieron cuenta que podía ser, me hisoparon a las 24 horas y el resultado fue positivo”, dice la protagonista en una entrevista con RADIO META.
Dentro del heterogéneo grupo de contagiados que logra salir adelante, ya aprendimos que algunos se contagian y ni se enteran, otros lo llevan con algunos síntomas leves, y hay un tercer grupo que la pasa realmente mal. “A mí me dio en la cabeza, cambié totalmente, mis pensamientos eran negativos a la hora de estar internada, pensaba que si me llevaba la parca iba a estar mejor que en esa cama sufriendo. Obviamente los primeros días pensás lo peor, incluso tenía ataques de pánico, me terminaron dando morfina y calmantesmuy fuertes”.
El cuadro de María se complicó después de un diagnóstico equivocado que llevó a que se pusiera la vacuna en un momento inconveniente. “Pasé una semana en mi casa luchando con el coronavirus sin saberlo. Un domingo me levanta fiebre, el martes voy a una clínica y me dicen que es gastroenteritis, porque mencione que el virus ya lo había tenido en enero, me mandan a casa, me baja la fiebre, el miércoles me vacuno y ya tenía el coronavirus, fue agregarle más virus en mi cuerpo; acarando que soy asmática”.

Después vino lo peor. “El sábado siguiente llegué semidesmayada a la clínica, me vieron los pulmones y estaba complicada, mehisoparon y tenía el virus. Fueron 12 días delucha, más los que había pasado en casa. De los primeros días no tengo muchos recuerdos, lo único que sé es que necesitaba el oxígeno porque sino me moría, era desesperante, tenía ataques de pánico, pensaba lo peor”.
Con la ayuda de una medicación fue saliendo, aunque no fue sencillo. “Pasaron los días, me trataron con una pastilla que se da cuando tenés la enfermedad de la gota, empecé a mejorar y a los doce días me dieron el alta. Esa primera noche en casa fue catastrófica porque no tenía el oxígeno para respirar. Enseguida empecé con la kinesióloga que literalmente me ayudó a volver a respirar y que los pulmones volvieran a funcionar, tenía una respiración muy cortita por la boca, como el jadeo del perro”.Aunque antes de contagiarse no creía demasiado, María reconoce que:“Necesite de una psicóloga, tuve que ir”.
En los peores momentos, pensó que intubarse podía aliviarla. “Estaba dispuesta a firmar lo que seapara que me intubaran. Pensaba que si me intubaban, cuando saliera me sacaban todo y ya estaba, había pasado lo peor; y sino me iba en un sueño, sin pensar nada”.
Le apareció esa idea porque los días que pasó fueron muy duros.“No aguantas el cuerpo, sentía que estaba en esa cama y que una sombra oscura salía de mi misma y me devoraba a pedazos; es una imagen que la tuve del primer día”. Por eso un día estaba dispuesta a dar el paso para dejar de sufrir. “Yo le firmaba lo que sea a la doctora para que me intubaran, pero ese día me dormí a la hora de la visita, estaba tan pasada de remedios, y después fueron pasando los días y gracias al guerrero de fierro que tuve al lado, fui creyendo cada vez más, me compré una estatuilla de San Expedito, fui creyendo de a poquito y salí”.
ESCUCHÁ LA NOTA COMPLETA ACÁ:

