Lucía Bellocchio presentó su segundo libro: “Ciudades Azules”, una mirada más humana e inclusiva del espacio urbano
La perezmillanense Lucía Bellocchio publicó su segundo libro, Ciudades Azules, una obra que escribió junto al arquitecto Álvaro García Resta y que nació, en buena medida, de una experiencia personal que ambos comparten: ser padres de niños dentro del espectro autista. El libro propone reflexionar sobre cómo las ciudades pueden transformarse para ofrecer una mejor experiencia a todas las personas, especialmente a quienes encuentran mayores barreras para habitarlas.
Publicado por Editorial El Ateneo, el libro fue presentado recientemente en la Feria del Libro de Rosario. En una entrevista con Radio Meta, Lucia explicó el origen del proyecto y la relación entre su trabajo en el ámbito de las ciudades inteligentes y su experiencia familiar.
“Los dos trabajamos con temas urbanos acompañando a ciudades y también los dos tenemos hijos que están dentro del espectro autista. En mi caso, yo soy mamá de Tom, que tiene 6 años, y Álvaro es papá de Manolo, que tiene 10”, contó.

A partir de esas vivencias, ambos autores comenzaron a mirar el entorno urbano desde otra perspectiva. “Nos dimos cuenta de que la ciudad con nuestros hijos es muy diferente a cómo transitábamos nosotros las ciudades como personas neurotípicas”, señaló Lucía.
En ese sentido, explicó que el propósito de la obra es preguntarse “qué pueden hacer las ciudades para brindar una mejor experiencia a quienes tienen más barreras para transitar la ciudad”.
Uno de los ejes centrales de Ciudades Azules es ampliar la mirada sobre la accesibilidad. Para Lucia, no alcanza con pensar en rampas, ascensores y otras soluciones vinculadas con las barreras físicas: también es necesario considerar las necesidades cognitivas y sensoriales.
“En general, uno habla de accesibilidad y entiende cómo hacer un lugar más accesible eliminando las barreras físicas. Pero ¿qué pasa con la accesibilidad desde lo cognitivo y desde lo sensorial?”, planteó.

La autora explicó que situaciones cotidianas, como el ruido excesivo, las luces o la acumulación de estímulos, pueden convertirse en obstáculos para algunas personas. “Quizás a una persona neurodivergente una situación de este estilo la excluye del lugar; es decir, hay que irse del lugar. Lo que para muchos puede ser algo normal y que no llame demasiado la atención, a otras personas quizás les genere algún daño y les moleste”, sostuvo.
También destacó la importancia de contar con señalización clara, pictogramas y otros recursos que permitan orientarse y comprender mejor los espacios. Estas herramientas, remarcó, no solo benefician a las personas neurodivergentes, sino también a adultos mayores, turistas y cualquier persona que necesite orientarse en un entorno desconocido.
“Uno de los grandes mensajes del libro es que, si pensamos un espacio para quienes tienen más dificultades para transcurrirlo y habitarlo, en realidad estamos pensando un espacio mejor para todos. Porque si funciona para ellos, va a funcionar para cualquier otra persona”, afirmó.
La experiencia de ser madre de un niño dentro del espectro autista no fue la única vivencia personal que influyó en la perspectiva. Durante la entrevista, también contó que atravesó una situación de salud compleja tras recibir un diagnóstico de cáncer el año pasado.

“Sin dudas, también moldeó mucho mi visión de las ciudades”, expresó al referirse a esa experiencia y a la importancia de pensar la infraestructura urbana como una herramienta para cuidar y brindar bienestar.
“De las ciudades como también esta infraestructura que te tiene que cuidar, que tiene que brindar bienestar. No es lo mismo que uno pueda agendar una consulta rápida, no da lo mismo si uno llega a un hospital en 15 minutos o si tarda dos horas, no da lo mismo si uno tiene un buen espacio público para ir a recuperarse después de hacer un tratamiento”, reflexionó.
Desde esa mirada, Lucia vinculó la planificación urbana con la calidad de vida y sostuvo que la tecnología, un área en la que trabaja desde hace años, debe estar al servicio de las personas. “La tecnología es una herramienta, pero de nada vale si nosotros no ponemos este enfoque en lo humano, en realmente ayudar a las personas”, señaló.
Y resumió el espíritu de la propuesta con una idea que atraviesa las páginas del libro: “En el libro hablamos de mirar las ciudades en clave azul, desde esta forma mucho más sensible, mucho más empática”.
La autora destacó que existen iniciativas en distintas ciudades que buscan generar espacios más accesibles e inclusivos, como salas de calma en centros comerciales, palcos sensoriales en estadios y kits sensoriales en museos. Consideró que estas experiencias pueden servir como referencia para que otras localidades avancen en la misma dirección.
Ciudades Azules fue presentado también en el Ateneo Grand Splendid y en Tucumán, y recibió declaraciones de interés de distintas instituciones, entre ellas el Congreso de la Nación y legislaturas y concejos deliberantes.
El segundo libro de la perezmillanense ya se encuentra disponible en librerías de Argentina y a través de canales de venta online. Con una propuesta que combina conocimientos profesionales y experiencias personales, la obra invita a repensar los espacios urbanos desde la diversidad, la empatía y el bienestar.

