Lucas Salvatore: "La clave está en no apurar los procesos y no desesperarse por ganar a corto plazo"
Es el coordinador de las Divisiones Inferiores del club Defensores de Belgrano, por donde pasaron la mayoría de los jugadores que el fin de semana se consagraron campeones del torneo «Fabián Daniele» de Primera División de la Liga Nicoleña de fútbol
“Estamos muy contentos porque uno desde las Divisiones Inferiores trabaja para la formación integral de los chicos, que se formen como futbolistas, que se formen como personas, pero sabemos que no todos tienen la posibilidad de llegar a competir en una Primera División, y son menos los que les toca llegar al fútbol profesional. Entonces, que en tan poco tiempo tengan la posibilidad tantos chicos de Divisiones Inferiores de participar en una Primera Local y hacerlo de la forma en que lo hicieron, porque tanto en 2019 y ahora 2021-22 lograron un campeonato ante equipos que tienen jugadores de experiencia, que por ahí tienen como único objetivo la Primera Local y no así Defensores que por ahí el equipo principal es el del Federal, la verdad marca un poquito el trabajo que se viene realizando desde hace muchos años en el club”.
Sobre ese trabajó que se viene realizando en la formación del futbolista, comentó. “La clave es la comunicación entre las partes. Esto comienza en el Fútbol Infantil, si no hay una buena base en el Fútbol Infantil es difícil que las Divisiones Inferiores tengan muchos y buenos jugadores para poder ofrecer a la Primera Local”.
Y agregó: “Esto hace que conozcamos a los chicos desde los 4 o 5 años hasta los 18 o 19 que es cuando tienen la posibilidad de participar de una Primera Local o la posibilidad del fútbol profesional del club que es el Federal “A”. La clave está en no apurar los procesos y no desesperarse por ganar a corto plazo, no quitarnos la posibilidad de verlos crecer, formarlos… tener todo el tiempo necesario para que esa formación sea la correcta hace que no quememos etapas y realmente lleguen con las herramientas necesarias para poder competir de igual a igual con un jugador de mayor experiencia con otros recursos, creo que ahí está la clave”.
Decirlo parece fácil, pero llevarlo a la práctica es más complejo y se necesita de mucho trabajo, diálogo y acompañamiento de todas las partes. “Tenemos hoy en Divisiones Inferiores 154 chicos participando activamente de las categorías, por supuesto que no a todos les toca jugar el fin de semana, por supuesto que es un trabajo difícil para los entrenadores porque tenemos que hablar con los chicos para que entiendan que no siempre les va a tocar jugar, que hay que ganarse el puesto, pero que también todos van a tener oportunidades”.
La evaluación que se hace es mucho más amplia y profunda que el marcador final de un partido. “El resultado no es el que queda en el tablero, tiene que ser más amplio, la forma en que logramos el empate, el triunfo, o perdimos. ¿Logramos aplicar lo que se entrenamos en la semana? Nosotros tenemos una metodología de trabajo donde hay una planificación anual; una planificación mes a mes con distintos objetivos; todas las semanas tenemos un objetivo desde lo táctico, técnico, físico y desde el entrenamiento invisible; lo que no se da dentro de la práctica: alimentación, compañerismo, valores, relacionarse, lo que es extra futbolístico pero influye mucho en el rendimiento del deportista y la formación integral. Trabajamos con un paradigma más humanista donde el centro es el jugador. A veces es difícil que la familia o el que ve el partido entienda que vamos más allá del resultado”.
La mirada está puesta en otro lugar. “El premio más grande es cuando vemos que Genaro Cepeda, que hizo todas las inferiores en Defensores, está jugando de titular en el Federal, o chicos como Kevin Vizgarra, Braian Aranda o puedo nombrar un montón, juegan y se consolidan en primera; trabajan o estudian y a su vez juegan al fútbol y lo hacen a gran nivel”.
En definitiva: “Todos trabajamos para ganar y que nos vaya bien, pero nos importa más la forma y todo lo que se da en el proceso en la semana que el resultado final del fin de semana. Es un trabajo en conjunto entre la subcomisión, familia, cuerpo técnico y chicos”.
Una metodología que traspasa los límites del entrenamiento. “La comunicación con la familia es clave. Nosotros hicimos una reunión previa donde les explicamos de que se trata formar parte de las inferiores del club, necesitamos saber cómo les va en la escuela, si hay problemas en la casa y tenemos actividades propias planificadas que son sistemáticas. El año pasado pusimos el foco en la alimentación, hidratación, hicimos talleres una vez al mes con la nutricionista Carolina Abud para que los chicos y la familia aprendieran a comer bien, sano , después hay que hacer un seguimiento profundo porque si la familia no cambia el hábito es difícil que el chico cambie, porque no se cocina, come lo que está en la casa. Este año trabajamos con bullying, en relaciones personales, la semana pasada hicimos un taller de bullying porque veíamos que había algunas cositas que no nos cerraban de algunos chicos en alguna categoría, la idea es tocar alguna problemática que surja de los chicos o que vamos viendo en al realidad, y tratar de hacer foco en eso primero, si hay inconvenientes solucionarlo y sino como manera de prevención”.
Otro desafío es abarcar todos los intereses. “Hoy empezamos con 154, pero a Primera a lo mejor llegan cinco, con suerte diez (jugadores), también hay chicos que van a fútbol porque les gusta el deporte y no les interesa competir a nivel profesional o llegar a Primera, es la parte difícil, nosotros estamos en una etapa futbolística donde está el deporte competitivo, social, y el club tiene que abarcar todo. Tenemos chicos que van porque quieren ser jugadores de fútbol y hoy Defensores es una gran oportunidad, pero también está el chico que la familia lo manda para que haga un deporte. Tal vez tenga condiciones o no, nosotros tenemos que lograr que ese chico llegue lo más lejos posible y no que a los 12 (años) deje porque no tiene condiciones”.
Salvatore agradeció a Sebastián Briata y “Lali” Broglia que son las cabezas de un grupo de padres que empujan y colaboran para que no falten los materiales y las condiciones óptimas de trabajo. El cuerpo técnico está integrado, además, por Jonatan Del Fedele, Patricio Correa, Mauricio Mella Durán, Diego Porcel. También son parte del proyecto, Aldo Gutiérrez y el personal de utilería.


