Lidia Vega: «Cada rincón me trae un recuerdo»
El Deportivo Atlétic Club Paraje Zino celebró este lunes su centenario con un acto realizado en la sede de la institución, que reunió a una gran cantidad de personas y estuvo marcado por los recuerdos, las historias familiares y la emoción de quienes forman parte de la vida del club. Este martes, en diálogo con Radio Meta, Lidia Vega, secretaria de la institución, contó cómo vivieron una jornada muy especial.
“Tenía mucha expectativa en cuanto a las personas que nos podían acompañar, a la cantidad, pero nos superó ampliamente. Yo miraba y miraba la cantidad de gente y no lo podía creer”, expresó.
Para la secretaria, el centenario tuvo un significado que va mucho más allá de la historia del edificio. “El club, el edificio, cumple los años, pero la esencia está en las personas, en la gente que le da vida. Porque si no tenés la gente que le pone el corazón, es imposible sostener algo”, sostuvo.
La historia de Lidia Vega está profundamente ligada al club. “Desde chiquitita, con mi papá, con las bochas, con los bailes, con la cena, y después ni qué hablar con mi hermano”, recordó durante la entrevista.
El acto del lunes volvió a poner en primer plano esas vivencias y las de muchas familias que crecieron alrededor de la institución. «Ayer, durante el acto, me pasaba algo muy especial: veía a otras personas hacer lo que muchas veces hago yo, una de esas era mi tía, hermana de mi mamá, que le contaba a sus hijos que hacían ellos en esos lugares: en la cancha, el buffet, el salón, o cómo era antes el salón. A mí me pasa lo mismo cada vez que piso el club: cada rincón me trae un recuerdo».
Y agregó: «La verdad es que fue un acto hermoso. Miraba a la gente, especialmente a las personas mayores, y veía con qué atención escuchaban las historias. Pensaba que, quizás, estaban esperando encontrar en ese homenaje una parte de la historia de sus propias familias. Fue muy emocionante; por momentos, se me llenaban los ojos de lágrimas y hasta me costaba leer lo que tenía que decir»
Entre las historias compartidas, destacó especialmente la de una persona que le contó que había bailado por primera vez en el club un 12 de octubre, hacía 70 años, cuando su padre todavía no le daba permiso. “No sabés la emoción, divino, divino”, relató Lidia sobre esa anécdota.
A lo largo de sus cien años, el club fue escenario de encuentros sociales, bailes y grandes celebraciones. Lidia recordó que, después de la inauguración de la pista, en uno de los bailes se llegaron a cortar 2.050 entradas.
“En ese momento, hace muchos años atrás, estaba súper poblada la zona, había muchos vecinos, y ahora la verdad es que queda muy poca gente en la zona, pero bueno, se puede seguir”, señaló, al referirse a los cambios que atravesó la comunidad.
También evocó la presencia de artistas reconocidos, como Tormenta, y destacó que el espíritu de aquellos encuentros continúa vigente. Una muestra de ello es la respuesta que tuvo la cena aniversario prevista para este sábado 17 de octubre, que superó ampliamente las expectativas de los organizadores.
“Estamos acostumbrados a 300, 320 personas y ahora estamos cerca de las 500 y ya no podemos seguir vendiendo más”, explicó. La limitación responde a la necesidad de conservar espacio para que los asistentes puedan bailar. “La gente va a bailar, va a comer y va a bailar”, remarcó.
Al recordar a quienes contribuyeron a construir la historia del club, Lidia mencionó a dirigentes y colaboradores de distintas épocas. Entre ellos, nombró a Angelito Chapparoli, Cebrelli, Malespina, Aguilante y Fabrizzi, quien fue presidente y actualmente volvió a ocupar ese cargo. También recordó a su papá y a su hermano, además de destacar el compromiso de quienes colaboraron durante años sin necesariamente ocupar un lugar en la comisión directiva.
En ese sentido, puso como ejemplo a Juan Carlos Dentone, a quien definió como una de esas personas que siempre estuvieron presentes. “Hay cosas que no podés dejar de nombrar. Vos mirás la parrilla y lo ves a Juan Carlos Dentone, que hace 50 años que está colaborando con el club”, contó.
La secretaria reconoció que, al momento de preparar los homenajes, resulta difícil mencionar a todos. “Seguramente nos equivocamos y seguramente nos olvidamos, pero bueno, pedimos disculpas”, expresó. Sin embargo, destacó que hicieron un esfuerzo por reconocer a la mayor cantidad posible de personas, ya fuera mediante un presente o una mención durante el acto.
Además, contó que habían recibido numerosas historias y anécdotas de la comunidad, aunque no todas pudieron incluirse en la celebración. “Tratamos de hacer como un resumen de todas, como una síntesis”, explicó.
Lidia también destacó el trabajo realizado para preparar la sede de cara al centenario. Según contó, hubo arreglos en los baños, pintura, mejoras y tareas de decoración que fueron posibles gracias a la colaboración de la gente. “No sabés cómo la gente colaboró para que el club estuviera hermoso”, afirmó.
De cara al futuro, planteó un objetivo que resume el presente y las aspiraciones de la institución: “La idea es seguir manteniéndolo así. Y si podemos seguir avanzando un poquito más”.
La secretaria aclaró que el perfil del club es principalmente social y recreativo, aunque también recordó su historia deportiva, con torneos de bochas y fútbol. Durante el acto se hizo mención a antiguos equipos y a personas que dejaron su huella en la institución.
Finalmente, destacó la incorporación de jóvenes al grupo de trabajo, que aportan nuevas herramientas y conocimientos, especialmente en materia de tecnología. “Me llena de orgullo verlos, cómo se mueven, cómo suman lo nuevo. La tecnología, los aportes que nosotros no teníamos”, expresó.
Tras una jornada atravesada por los recuerdos y el reconocimiento a quienes construyeron su historia, resumió el sentimiento que dejó la celebración: “Teníamos el corazón inflado”. Una expresión que refleja la emoción de una institución que llegó a sus cien años sostenida por el compromiso de su gente.

