“La Locomotora” Oliveras en Los Andes
La séxtuple Campeona del Mundo estará presente el próximo sábado en el Camping de Los Andes con sus pupilos para participar de una velada boxística que tendrá diecinueve combates amateurs con varios representantes locales.
Este miércoles, Alejandra “Locomotora” Oliveras, fue entrevistada en RADIO META. “Voy a llevar a mis boxeadores, los de mi gimnasio y algunos chicos de gimnasios vecinos. Estoy contenta, orgullosa de que me hayan invitado”.
La boxeadora nacida en El Carmen (Jujuy), fue seis veces campeón del mundo, es personal trainer, da charlas y en la actualidad enseña boxeo en su gimnasio de Santo Tomé. “El boxeo es duro porque en el ring te pegan, te golpean, podes dejar la vida. Por eso, el que sabe y es consciente de ésto, se tiene que cuidar. Es peligroso, pero apasionante. Lo más lindo es que saca a los chicos de la calle, la droga y la violencia de los barrios más vulnerables”.
En cada palabra que suelta, Oliveras muestra una fuerte convicción y pasión. “Una persona que hace boxeo, no puede fumar, drogarse, emborracharse. Debe entrenar y comer sano. Yo trato siempre de conseguirles frutas, para darles cuando terminan el entrenamiento o antes, porque a veces vienen con hambre, me parte el corazón porque también lo pasé y lo viví; sé lo que se siente, pero igual seguís para adelante porque pensás en dejar esa vida de mierda”.
A “La Locomotora” no se la contaron, la vivió. “Tuve un vida tremenda, una historia de lucha, ahora están haciendo el documental para Netflix para que dé la vuelta al mundo. Yo sé lo que es tener hambre, no tener para comer, trabajar desde los 5 o 6 años en el tractor, con la máquina cosechadora, andar entre los ratones, la tierra, cagándome de frío, usando alpargatas porque no alcanzaba para zapatillas. Se lo que es sufrir violencia porque fui mamá jovencita y mi pareja de 30 años, yo tenía 15, me cagaba a palo por nada”.
Dos frases finales:
“El boxeo me ayudó, me dio fuerzas para salir adelante, todo lo que tengo es gracias al boxeo. Es mi pasión, lo que me ayudó a superarme, a empoderarme, a decir yo puedo, puedo salir adelante y nunca más me van a pegar o faltar el respeto. Y demostrar que las mujeres podemos estar a la par del hombre, trabajando, haciendo lo que sea”.
“Para jugar al rugby tenés que tener plata; para nadar tenés que pagar, necesitas una pileta climatizada; para jugar al tenis, ¿cuánta plata tenés que tener para mandar a tu hijo, comprarle una raqueta y pagarle al profesor? En cambio el boxeo no, los pibes vienen con hambre al gimnasio, le pegan al dolor, a la violencia, le pegan a todo lo que sufrieron y salen adelante”.


