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Matilde Nava: “Lo que más orgullo me da es que todo nació de la comunidad, del compromiso y la solidaridad”

En el marco de los 60 años de la Escuela Secundaria N°1 de Villa Ramallo, Matilde Nava —fundadora, ex docente y ex directora— compartió recuerdos y anécdotas de la institución en una entrevista con Radio Meta.

“Yo me recibí muy joven de profesora en la Universidad de El Salvador, tenía apenas 20, 21 años”, comenzó contando. Allí recordó el papel clave de Nélida Salinas: “Una señora muy luchadora, Nélida Salinas, que era directora de la Escuela Primaria N°1, había estudiado historia de grande, pero no tenía dónde trabajar. Entonces fue al Ministerio de Educación provincial para pedir ayuda, y allí le dijeron que lo que podían hacer era crear una nueva escuela secundaria, pero con el apoyo de la comunidad”.

Ese fue el puntapié inicial: “Nos pidieron una asamblea, firmas, inscriptos, demostrar que la escuela era necesaria. Y así fue que nos juntamos cuatro mujeres: Nelida, Tati Zandalazini, Norma Dottori y yo”. El respaldo social fue inmediato: “Hicimos la asamblea en el Club Los Andes, con las fuerzas vivas de la localidad. Se escribieron 50 chicos antes de que la escuela existiera formalmente”.

Los primeros pasos fueron en el local donde funciona Areco Deportes: “Estuvimos dos años en un salón dividido con chapadur. La sala de profesores, la dirección, el portero, todos juntos en la misma piecita. Era tan precario que los chicos escuchaban la clase de Física y al mismo tiempo poesía del otro lado”.

La compra de la casa propia

Como la matrícula seguía creciendo, hubo que ir en busca de un espacio más ámplio: “Empezamos a buscar casas y apareció donde hoy funciona el Instituto Terciario 236″. El esfuerzo fue colectivo: “Todo el personal docente donaba el 10% de su sueldo, todos los meses, durante años. Hicimos rifas, bailes, hasta carreras de caballos para juntar plata. Finalmente logramos pagarla y donarla al Ministerio de Educación Provincial”.

Los vaivenes de la educación

Recordó un momento difícil que llegó con los cambios de planes de estudio, que los obligó a mudarse al edificio donde funcionaba la Escuela Técnica N° 1 y en el que la propuesta era fusionar las dos instituciones educativas. “En un primer momento fue muy duro desde lo humano, desde lo laboral, y básicamente desde lo pedagógico, porque el experimento no funcionó». Después las escuelas se volvieron a dividir, aunque siguieron funcionando por un tiempo más en el mismo edificio. «Con el paso del tiempo todo se hizo mas natural. Tomábamos mate cocido, comíamos bizcochitos con los colegas de Técnica y seguimos adelante”.

El nombre de la escuela

También explicó cómo se eligió la denominación actual, por iniciativa de la profesora Mabel Guerrini: “Había varias propuestas, una de ellas fue José Antonio Nava, mi papá, que había sido presidente de la cooperadora desde el inicio, el que viajaba a La Plata, hacía las gestiones, estaba siempre. Yo no lo esperaba, me conmovió mucho que la propuesta naciera de otra docente. Ganó ese nombre porque representaba el esfuerzo solidario de toda la comunidad”.

El orgullo de una vida dedicada a la educación

Finalmente, dejó una reflexión que resume seis décadas de historia: “Lo que más orgullo me da es que todo nació de la comunidad, del compromiso y la solidaridad. La escuela sigue creciendo, sigue educando, y eso demuestra que aquel esfuerzo valió la pena”.

Foto: gentileza Escuela Secundaria N° 1 «José Antonio Nava»

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