La referente local del área de vacunación del Hospital José María Gomendio, Patricia Ramírez, dialogó esta mañana en Radio Meta FM 94.1 con Tato Cervella sobre la disminución en la aplicación de vacunas del calendario, un fenómeno que resurge a nivel nacional y que preocupa en especial por la reaparición de enfermedades inmunoprevenibles.

Ramírez confirmó que en el distrito “había enfermedades que estaban radicadas y están apareciendo, como por ejemplo la tos convulsa o la coqueluche”, y subrayó que el calendario oficial “tiene vacunas para todas las edades”. Para graficar el riesgo en adultos, explicó: “Un adulto que hace mucho que no se pone la antitetánica se corta… y no está protegido contra el tétano. Por eso también es importante en la población adulta”.

Consultada sobre la resistencia de algunos padres, fue contundente: “Estamos pasando por una época de padres antivacunas” y, aunque “se trata de conscientizar a los papás”, admitió que “tienen su concepto cerrado y lamentablemente no llevan a sus niños a vacunar”.

El fenómeno de la reticencia a la vacunación en Ramallo, según explicó Ramírez, está claramente concentrado en un segmento etario: “Son papás jóvenes, de la generación joven”, afirmó al ser consultada sobre el perfil del grupo antivacunas en el distrito. Sobre el origen de esta tendencia, la referente lo vinculó de forma directa al contexto pospandémico: “Si bien había un pequeño porcentaje de antivacunas, pero ahora es como que aumentó ese porcentaje después del tema del coronavirus”, sostuvo, remarcando que la discusión pública que se generó con la vacuna contra el COVID-19 actuó como impulsor de una postura que hoy se replica en parte de las familias jóvenes.

La profesional aclaró que la baja en la cobertura “es por decisión de los padres, no porque no haya vacunas”, y recordó que, si bien antes de la pandemia “había un pequeño porcentaje de antivacunas”, esa cifra “aumentó después del coronavirus”. Además puntualizó que quienes más se retrasan son los menores de un año, porque “todo tiene su edad de aplicación”, y señaló casos frecuentes: “Te llega un nenito de 3 meses y le falta la vacuna de los 2 meses, o un niño por cumplir 2 años y le falta la del año y medio”. También habló de adolescentes con esquemas incompletos: “Tenemos chicos de 13 años que todavía no han recibido la vacunita de los 11, pese a las campañas en escuelas”.

Otro punto clave que remarcó fue la protección comunitaria: “Si todos los chiquitos estuvieran vacunados sería ideal”, pero advirtió que lo más grave son “las complicaciones y secuelas que puede dejar una enfermedad inmunoprevenible”. En ese sentido, aclaró que la vacuna “no es un escudo absoluto, sino que la enfermedad puede transitar con secuelas mínimas o pasar desapercibidas”, concepto que resumió con precisión: “No te pone un escudo que no te toca la enfermedad, pero no tenés síntomas de gravedad”.

Sobre brotes recientes, mencionó al sarampión como un riesgo latente debido a su alta contagiosidad: “De un contagiado, 8 personas se contagian”. Y explicó que algunos casos reportados en el país “no son personas argentinas, sino que ingresaron de otro país”, hecho que igual visibiliza el problema de cobertura.

Hacia el cierre, garantizó que actualmente “por el momento no está faltando ninguna vacuna”, remarcando que “hay stock y la vacunación es gratuita en todos los centros de salud del distrito”. También detalló las principales dosis indicadas para adultos y viajeros: “Hepatitis B, doble adulto contra tétano, fiebre hemorrágica —porque Ramallo es zona endémica— lo que significa que la enfermedad está acá”. Sobre esta última, precisó que se aplica “desde los 15 hasta los 64 años, es única y de por vida”.

Antes de despedirse, volvió a reforzar el mensaje central: “La responsabilidad es de la persona en llevar a vacunar a sus hijos”, y celebró el trabajo de los equipos: “Las chicas de vacunación son excelentes para dar información a quien se acerque”.

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