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La biblioteca popular de villa ramallo necesita ayuda

La Biblioteca Fortunato Zampa, atraviesa un difícil momento económico por el atraso de los subsidios, el aumento de los costos y la presión impositiva. Este viernes, Miriam Catalini, empleada de la institución, se refirió a la desgastante tarea de estar todo el tiempo pensando de donde sacar el dinero para pagar los gastos fijos.

  La bibliotecaria, Miriam Catalini, habló este viernes en RADIO META  de la difícil situación económica que vive la Biblioteca Popular Fortunato Zampa. “Para subsistir, con gran esfuerzo hicimos las cocheras para alquilar, pero dada la situación económica generalizada, alquilamos una sola. Se que hay que darle tiempo, pero hoy la biblioteca no lo tiene. Las subvenciones nacional, provincial y municipal están todas muy demoradas y desfasadas. La nacional es de 60 mil pesos anuales y la última que cobramos fue en enero 2017 para gastos corrientes de 2016. La Provincia nos pagó la última cuota en marzo y no actualiza el monto de $10.500, porque se ajusta de acuerdo a la paritaria docente que esta en el aire. Y tenemos el municipal, de 12 mil pesos, que venimos cobrando, esto es de larga data, siempre atrasado. A veces esos atrasos, cobrar el mes de enero en junio, cuando no tenés inflación, no se desvaloriza; pero la realidad es diferente y hoy la urgencia nuestra es otra”, explicó.
  La institución, además de los costos básicos por servicios de luz y gas, tiene que mantener a su personal: “Somos dos empeladas: yo de seis horas y mi compañera de tres, con sueldos básicos, y se paga carga social  a razón 15 o 16 mil pesos todos los meses. En total se necesitan 45 o 50 mil pesos por mes. Queremos que nos entiendan, todas las bibliotecas brindan servicio al que no tiene internet o al papá que le cuesta comprar libros; estamos con los que menos tienen. Además, hoy las bibliotecas son centros culturales donde funcionan talleres de gimnasia, yoga, danza clásica, arte, de lectura; esto ayuda a fortalecer nuestra economía. También hay socios protectores que de forma anónima aportan para que esto se siga manteniendo”.
  El hecho de ser una biblioteca popular y el cambio de época no permiten que lo recaudado por cuota social sea significativo. “Hoy la biblioteca cuenta con 360 socios. Son muy pocos en relación a la población de Ramallo. Antes de internet, tenía cerca de 800. Yo quisiera que la cuota sea de $30 y  no de $70, pero no nos da la situación para permitirnos ese lujo”.
 

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