Juan Manuel García Conde: “Hay conocimiento que hay que bajar a territorio para desmitificar el uso del fuego"
El presidente del Consorcio del Delta de Prevención y Manejo del Fuego fue entrevistado este sábado en el programa “Ventana Productiva” de radio Meta por los incendios en el delta del río Paraná.
En primer lugar, se refirió a la creación del organismo que preside. “Surge en 2003 producto de la necesidad, ante una misma situación de tener años muy secos, con mucho fuego y muchos incendios. Eso nos llevó a organizarnos y el resultado fue una institución que reúne a productores, empresas forestales, ganaderas, municipios, los sistemas de protección de esa zona”.
Funcionamiento. “Abarcamos a través de sistemas de cámaras simples, tipo domo, colocadas arriba de torres, lo que denominamos detección temprana”. García Conde comentó que una vez que se detecta la columna de humo “cada uno de los productores y empresas está preparada para dar respuesta. Nuestra función sería esa detección temprana; y después un proceso de concientización que es el que venimos haciendo hace un pilón de años respecto al rol del fuego: cuándo es posible utilizar esa herramienta y cuándo no es conveniente”.
El delta y el fuego. “Lo primero que habría que hacer es contar como funciona este ecosistema, como se generó, para después ir a cuestiones más socioeconómicas. Este delta es muy joven, tiene 6 mil años, en los cuales todas las especies animales y vegetales que tenemos en el delta se han visto alimentadas de propágulos que han venido a través del río, a través del viento, de los ecosistemas lindantes, pero principalmente han venido a través del río. Las especies que se han afincado y hoy tenemos en nuestro delta, son aquellas que han podido soportar dos principales factores de disturbio: el primero es el agua, esos pulsos y variaciones en los niveles que hacen que las especies se hayan adaptado o afincado, especies que soportan esta variación de agua; el segundo estresor, el segundo factor de disturbio, ha sido el fuego, no porque haya fuego natural, que es muy escaso en el delta, (el principal factor de fuego natural en otros ecosistemas son los rayos; acá por el hecho de estar muy deprimido el delta no tenemos rayos, hay pero son muy pocos), el principal factor de generación de esos fuegos ha sido el hombre. Era el aborigen que vivía en la vera de ese arroyo o río Paraná que estaba formando ese delta y que ya utilizaba ese fuego. Todas las especies animales y vegetales que existen en el delta están adaptadas a ese disturbio llamado fuego. Eso desde el punto de vista ecológico”.
“Antes, cuando venían las inundaciones, la mayoría de las especies, aquellas con mayor movilidad, sabían que tenían en las barrancas su forma de supervivencia; había un movimiento de todas las especies. Lo que ocurre, es que ahora en esa barrancas está el hombre, ahora tenemos un conflicto respecto a que ni bien suben a buscar refugio se encuentran con que las quieren cazar, son apresadas, las comen, no tiene ese hábitat para sobrevivir”.
El fuego como parte de la idiosincrasia. “En todo el país, la mayoría de los ecosistemas, o gran parte, han sido modelados por el fuego como factor. La Pampa, el Chaco, Mendoza, son ecosistemas donde el fuego ha sido el modelador. Todas las especies están adaptadas y preparadas para ese evento; sumado al hombre que ha utilizado al fuego como herramienta para su subsistencia. Traemos la cultura del uso de fuego milenaria donde el hombre urbano ha ido perdiendo eso. Hace no más de dos generaciones el fuego era parte de la supervivencia de cualquier productor: tenía la cocina económica con lo cual requería de combustible y madera para alimentarla, llegaba la cosecha y prendía, el fuego era parte de ese sistema”.
Los actores tradicionales. “Los actores ganadores históricos, el famoso islero, que lo ves y está metido por allá en Lechiguanas y no entendés como subsiste. Saben que en un determinado momento, con determinada recurrencia, entre 9 y 11 años, tienen que salir porque arriba del campo le echan dos o tres metros de agua, todo eso lo tienen incorporado casi por olfato. Ese criollo no te lo sabe explicar de manera científica pero sabe el funcionamiento y sabe cuándo es el momento para prender y conoce el territorio y sabe dónde se apaga».
Los nuevos actores.
“El boom de la agricultura ha empujado a la ganadería a zonas marginales, a esto hay que darle el contexto en que ha ocurrido, principalmente en el año 2008, con los famosos incendios, después ha disminuido esa cantidad de cabezas muy marcada en la isla. Probablemente, no tengo el dato, ahora estemos, producto de este tres años de seca y río bajo, otra vez en una carga alta respecto a la cantidad de cabezas en la isla”.
“Pero, ¿quién es el que está detrás ello? Empiezan a aparecer actores más pampeanos, con una lógica de uso del territorio distinta, que es lo que me ha pasado en la zona misma de Ramallo, gente que en esta época encendía, le preguntabas porqué prendiste, y (te respondían) porque me quedaba sin comida para la hacienda y la pregunté el gaucho que se hacía en esta época y el gaucho me dijo que hay que prender».
«Hay conocimiento que hay que bajar a territorio para desmitificar el uso del fuego, pero enseñar la manera del uso del fuego y en qué momento no hay que utilizarlo. Lo crítico es, cuando se dan determinadas condiciones, no hay que usar el fuego, porque si no te va a llover o no va crecer el río, lo que estás haciendo es eliminar la poca comida que te queda”.
Ley de Humedales.
“A mi parecer es un error querer aprovechar esta situación de los humos producto de esta situación absolutamente atípica, tres años de niña, sequía, río a niveles extraordinariamente bajos. Frente a un fuego queda la turba prendida y ardiente y son las que hoy están generando principalmente los problemas, es como si fuera una humareda constante que está quemando como si fuera un cigarrillo y sacando humo, casi te diría que en gran parte de esos casos ni llamas tiene”
“Aprovechar esta situación para forzar a los legisladores a una ley que en realidad, yo creo que hay que regular humedales en todo el país, no son comparables los de este delta con cualquiera de los humedales de Altoandino o los Mallines del sur”
“Finalmente, hay que sacar una ley, los fuegos van a seguir estando, y la idea de creer que porque hay una Ley de Humedales se van a acabar los fuegos finalmente va a ser traumante. La sociedad te va a decir: ¿no era que con la ley de humedales se iba a acabar los humos?”
El cambio climático y los ecosistemas.
“Todos estos ecosistemas están quedando fuera de rango climático. El ecosistema que estaba adaptado a determinada situación agroclimática, ahora se está estresando, está teniendo que soportar condiciones para las que no estaba preparado, y esto va tener un impacto de tipo socioeconómico. La naturaleza va a responder modificándose, tratando de lograr adaptarse. Si nosotros creemos que protegiendo tal cual hoy está, todos los ecosistemas no solo el delta, estamos haciendo bien, en ves de pensar en nuestra cabeza un formato de tipo adaptativo, significa adaptarlo a esta nueva situación y que tenga mayor resiliencia a estos cambios, requiere una cuestión de tipo activa no pasiva, tenemos que actuar, intervenir los paisajes, generar mosaicos, generar discontinuidades para darle elasticidad a ese ecosistema para que pueda soportar. Significa, implica, plata. Lo que ocurre es que estamos gastando mal la plata, sobre hechos, sobre la respuesta, una vez que el fuego ocurre, vamos con brigadistas, helicópteros, aviones a querer apagarlo, en vez de haber actuado entre 2008 y 2020”.

