Iván Guereñú: «El payador tiene que nutrirse y vivir la realidad de lo que está pasando»
Este jueves 23 de julio, en el marco del Día Nacional del Payador, dialogamos en Radio Meta con Iván Guereñú. «Hoy es una fecha muy especial para nosotros, para los cultores del canto payaduril, el canto repentino, improvisado».
Sobre la dinámica de la improvisación y la falta de espacios formales para aprender, el payador señaló: «No hay una escuela. Si bien hay un modo de ensayar, de practicar, de estar tratando de hilvanar palabras, de hacer versos, esa es la única forma».
En relación con su preparación cotidiana, comentó: «Uno siempre improvisa, por ahí también con otros colegas, ahora se usan también las redes sociales. Por ahí un saludo o un comentario, uno trata de hacerlo en verso con el afán de practicar y de ir cultivando esto, que no se pierda».
Respecto a sus inicios en la disciplina, Guereñú relató: «Nació de forma repentina. Hace ya unos diez años que estoy en esto. Siempre estuve vinculado a la parte del canto surero y los recitados, pero tenía mucho respeto por esto y estaba esperando que alguien me dé el permiso, que me abra la tranquera. Me invitaron a una jineteada a subir a improvisar algo y así arrancó mi camino. Siempre digo que esto es un regalo de alguien muy especial que a todos los seres humanos con algo nos premia».
Durante la entrevista, el repentista rememoró a referentes locales de la disciplina: «En la actualidad tengo un colega, Cacho Ayrala, sobrino de Roberto Ayrala, que fue un gran payador a nivel nacional, nacido acá en Ramallo. Se dice que nació en las costas del Arroyo de las Hermanas y después se trasladó a San Pedro. Él sería el máximo payador. Después estuvo Beto Molteni, que hacía dúos con Cacho Ayrala; eran dos payadores que estuvieron a nivel nacional concursando en torneos de otras épocas y llevaron el canto de Ramallo a otros lados».
Sobre las presentaciones que realiza y la presencia de este estilo en la región, indicó: «Recorremos casi siempre los desfiles gauchescos tradicionales que se hacen por toda la zona y algunas jineteadas. Faltan las peñas, que acá en Ramallo todavía no hemos sido convocados nunca. Sería una cosa linda porque el canto del payador es breve, pero es un adorno muy lindo. El canto surero acá está un poco relegado».
Al repasar la historia del oficio, destacó el rol social que cumplían los antiguos cultores: «El payador fue el primer comunicador social cuando lo único que había eran pulperías, el lugar donde llegaba la gente. El payador era trashumante, andaba a caballo con su guitarra y llevaba las noticias. A modo de canto llevaba lo que pasaba en otros lados porque él, como iba viajando, iba llevando eso».
Finalmente, al ser consultado sobre el mensaje que busca transmitir en sus interpretaciones, Guereñú expresó: «Es comunicar y contar lo que es la tradición, pero también es luchar por el bienestar y la igualdad. Se denuncia o se reclama cosas que nos hacen falta o cosas que estamos viendo que pasan. El payador tiene que nutrirse y vivir la realidad de lo que está pasando, de lo que puede decirle al otro ayudándolo a que abra su pensamiento o a que recapacite. Lo que a mí me gusta es la parte social, hacer un canto comprometido que tenga sentido».

