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Incendios en la Patagonia: «Cuando llegás acá es apocalíptico, se te hiela la sangre, es de película”

Mientras continúan los incendios forestales en el sur argentino, tres integrantes de la Brigada Forestal Carpincha de Ramallo, Fernanda Espíndola, Walter Tévez y David Gutiérrez, se encuentran trabajando en la zona afectada, donde colaboran en tareas de prevención, asistencia y resguardo comunitario.

“Estamos acá con unos compañeros de la Brigada Forestal Carpincha, que nos armamos y nacimos en Ramallo. Venimos desde allá a colaborar con lo que sabemos, trayendo algunas donaciones y haciendo lo que podemos en el territorio”, explicó David Gutiérrez en radio Meta. Y agregó: “Cuando empezamos a participar nos dimos cuenta de toda la magnitud que tiene esto, que es enorme”.

Gutiérrez recordó que la brigada surgió a partir de los incendios en la zona de islas frente a Ramallo. “Cuando vimos que era algo sistemático, antes de los incendios del 2022-2023, ya estábamos queriendo capacitarnos. No llegamos a tener la experiencia para enfrentar algo tan inconmensurable, pero eso nos motivó mucho más para estar preparados”, señaló.

Desde entonces, el grupo se fue organizando y capacitando. “Ya tenemos casi tres años de vida. Hicimos dos cursos con certificados, hay 16 brigadistas certificados desde la primera capacitación y otros nueve o diez en la segunda. Cuesta mucho porque no es nuestra actividad principal, todos trabajamos y esto lo hacemos como algo secundario”, explicó.

Sobre el trabajo actual en la Patagonia, Gutiérrez remarcó las dificultades del terreno: “Nosotros estamos preparados para el llano y los humedales. Acá es otra cosa, es montaña. El primer día nos costó, pero nos pusimos en tema y empezamos a participar”.

En cuanto a la organización en la zona afectada, destacó el rol de la comunidad. “La ayuda oficial va a los focos más grandes, como el Parque Nacional Los Alerces o Lago Rivadavia. Acá en Epuyén lo más grande ya se hizo con la comunidad, brigadistas autoconvocados que están fuera de la formalidad”, explicó. Y añadió: “Nosotros estamos en una segunda línea de trabajo, resguardando los flancos y evitando que se reactiven focos que puedan volver a poner en peligro al pueblo”.

El brigadista describió el impacto del escenario al llegar. “A 80 o 100 kilómetros ya se veía el hongo de humo, como una bomba atómica. Cuando llegás acá es apocalíptico, se te hiela la sangre, es de película”, relató. “Hay que verlo para dimensionarlo, las imágenes no reflejan lo que es”.

Respecto a las condiciones ambientales, indicó que el humo es constante. “Depende de la climatología, pero el humo está siempre. Ahora estoy en el patio de una escuela y todas las montañas alrededor están con humo. Los focos no se ven desde acá, pero están del otro lado de la montaña”.

Sobre las donaciones llevadas desde Ramallo, detalló: “Trajimos guantes, elementos de sanidad, gasas, algodones, cremas, antibióticos y algunos alimentos no perecederos. Todo suma”. Además, valoró la organización local: “Las donaciones se centralizan en una base operativa, hay mucha gente colaborando y se ve que todo fluye de buena manera”.

Finalmente, Gutiérrez explicó que permanecerán en la zona mientras puedan. “Tenemos un tiempo determinado porque todos tenemos una actividad principal. Agradecemos a nuestros trabajos que nos permitieron tomarnos vacaciones. Calculamos estar operativos hasta el miércoles y el fin de semana siguiente ya estaríamos regresando”.

Antes de despedirse, destacó el espíritu solidario que se repite en distintas regiones del país: “Cuando el Estado no puede cubrir todo, la comunidad se organiza, se capacita y se prepara. Acá hay una red de brigadas autogestivas muy fuerte, con mucho conocimiento del terreno. Eso es lo que viene”.

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