Impacto de la garrapata Rhipicephalus (Boophilus) microplus en la ganadería argentina: análisis del investigador ramallense Santiago Nava
La expansión de la garrapata Rhipicephalus microplus se ha convertido en uno de los problemas sanitarios más serios que enfrenta hoy la producción bovina en Argentina. Así lo explicó el Dr. Santiago Nava, referente nacional en el estudio de este parásito y miembro del INTA Rafaela, en diálogo con el programa Ventana Productiva de Radio Meta FM 94.1.
Nava contextualizó que en los últimos años Brasil, Uruguay y Argentina han incorporado nuevas formulaciones antiparasitarias creadas para bovinos, basadas en un grupo químico conocido como isoxazolinas. Una de sus moléculas, el Fluralaner, ya está disponible en nuestro país desde el año pasado. Según señaló, estas nuevas drogas no vienen a resolver definitivamente la problemática, pero sí significan una herramienta de impacto inmediato por su eficacia cercana al 100% y, sobre todo, porque la resistencia aún no se ha desarrollado.
El investigador remarcó que el problema principal radica en la resistencia que la garrapata ha generado durante décadas frente a las drogas tradicionales: lactonas macrocíclicas, piretroides, amitraz, fipronil y fluazurón, entre otras. Esta resistencia provoca tratamientos fallidos, altos costos y una creciente desesperación entre los productores que invierten sumas millonarias sin resultados satisfactorios.
La superficie infestada en Argentina abarca aproximadamente 65 millones de hectáreas, y en los últimos años se ha expandido hacia el sur, afectando una franja de doce provincias de forma desigual. En regiones del litoral —como el norte de Entre Ríos, o Santa Fe—, donde predomina la genética bovina británica, el problema se manifiesta con mayor severidad. Esto se debe a que las razas británicas son altamente susceptibles a la garrapata, a diferencia de razas índicas o sintéticas que incorporan componente índico, como Brangus o Braford, que muestran niveles mucho más altos de resistencia natural.
Nava explicó que esta susceptibilidad se vuelve crítica porque la garrapata no solo afecta al animal por su parasitismo directo, sino que además es vector de tres microorganismos responsables del complejo conocido como “tristeza bovina”, enfermedades de alta letalidad que incluyen babesiosis y anaplasmosis. Los brotes pueden generar la mortandad de cinetos de animales en pocos días, impactando de lleno en el negocio ganadero en las zonas afectadas.
En el laboratorio de Inmunología y Parasitología del INTA Rafaela se producen una de las vacunas contra babesiosis y anaplasmosis más utilizadas del país, con una demanda creciente. Ese aumento en la demanda, explicó, está directamente vinculado al avance de la garrapata en zonas que antes eran libres.
Una problemática crítica mencionada por el investigador es la dificultad para mover hacienda desde zonas infestadas a zonas libres. Las fallas de los tratamientos, producto de la resistencia, complican la limpieza sanitaria previa al transporte. Cuando esas cargas son rechazadas por detección de parásitos, el impacto sobre el productor es directo por la imposibilidad de concretar el negocio de la venta.
El investigador insistió en que, más allá de nuevas drogas, la solución debe ser integral. Y una de las herramientas más sólidas es la incorporación de genética bovina resistente, como por ejemplo aquella dada por razas sintética con un componente cebuino. Aunque reconoció que la aceptación por parte de productores tradicionales es lenta, aseguró que los datos productivos y sanitarios justifican el cambio.
En este sentido, el INTA trabaja desde hace años con la Asociación Argentina de Brangus en un programa de mejora genética que permite identificar aquellos animales genéticamente más resistentes a las garrapatas. Según Nava, este carácter tiene una heredabilidad alta, comparable a la del peso al destete, lo que permite avanzar en la selección genética con relativa rapidez.
Finalmente, Nava destacó que la magnitud del problema exige una estrategia que combine control químico, cambio genético, manejo sanitario y políticas acordes a la movilidad de hacienda. Sin un enfoque sistémico, advirtió, el avance de la garrapata y los brotes de enfermedades transmitidas seguirán comprometiendo seriamente la producción ganadera argentina.

