El Juego de la Vida

Grave denuncia contra policía de Ramallo

La formuló el Consejo Municipal Contra la Violencia Institucional a partir del testimonio de un joven que dice haber sido víctima de agresión y armado de causa por parte de la policía.

La denuncia radicada en el Departamento Judicial de San Nicolás solicita que se investigue la posible comisión de los delitos de apremio ilegal, lesiones graves, armado fraudulento de causa penal y otros, por parte de los agentes de policía bonaerense afectados al partido de Ramallo y agentes de tránsito.
Desde el Consejo se entrevistaron con Alvaro Alacaraz (18 años), el denunciante, quien refirió que el día sábado 18 de diciembre del 2021, mientras circulaba en su moto junto a otro joven en el Paseo Ribereño a la altura del camping de banda municipal, fueron víctimas de golpes y derribo por parte de un agente de policía; también del armado fraudulento de una causa penal por parte de agentes de policías e inspectores de tránsito.
Según refiere el joven Álvaro Alcaraz, alrededor de las 17,00 hs, mientras bajaba junto a su amigo en su moto por ingreso Paseo Ribereño, observó la presencia de conos de tránsito dispuestos sobre la calle a la altura de la cinta transportadora, lo cual motivó que frenara su vehículo e intentara volver en sentido inverso a su recorrido inicial, en ningún momento observaron la presencia de efectivos de policía ni de tránsito. Una vez iniciado su regreso observaron que dos personas intentaron abalanzarse sobre ellos, una de ellos con éxito. En ningún momento escucharon la voz de alto y fue derribado por un agente de policía quien primero comenzó a patear el vehículo para luego empujar violentamente al joven hasta derribarlo. Al caer sobre el cordón de la calle, sufrió golpes en zona de cabeza y cuello.
En la denuncia, uno de los testigos refirió haber visto a dos efectivos ubicados 15 metros antes del control delimitado por los conos de tránsito. Ambos agentes se encontraban escondidos detrás de un auto y al observar que la moto que transportaba a los jóvenes volvía sobre su recorrido, se abalanzaron sobre ellos. El agente de policía primero pateó la rueda delantera de la moto y luego golpeó al joven que conducía en su hombro izquierdo. Lo cual produjo el derribo de la moto y los golpes contra la cinta asfáltica de ambos jóvenes. En ningún momento, ni el agente de policía, ni el inspector de tránsito dieron la voz de alto.
Álvaro Alcaraz refiere también que, una vez reducidos ambos jóvenes sobre la calle, pudieron observar que el agente de policía que los violentó hasta derribarlos se retiró del lugar de los hechos, y que el agente de tránsito, mientras el joven se encontraba convaleciente, le ordenó firmar un acta que hacía responsable al joven de delitos que no cometió.
También dijo que durante la atención médica en el nosocomio local, y al ausentarse la médica por un momento, los agentes de policía comenzaron a tomarle fotografías al joven convaleciente sobre una camilla y uno de los agentes de policía le realizó un test de alcoholemia con resultado de 0.0 de alcohol en sangre.
Señaló que, alrededor de una hora después de ingresado al hospital, fue trasladado en un móvil policial hacia la Comisaría 1° de Ramallo, donde lo depositaron en el pasillo frente a los calabozos. Una vez allí, se acercó un agente de policía que le dijo que si quería recuperar su libertad debía de firmar un papel. El joven le solicitó que le permitiese leer el contenido de dicho escrito. Sin embargo, el agente de policía le repitió que, si quería salir en libertad debía firmarlo y agregó que no lo podía leer. El joven accedió a la firma del escrito sin posibilidad de leerlo habida cuenta que el agente tapaba el contenido del escrito con otras hojas de papel dejando visible solo el lugar para firmar.
Cabe resaltar, finaliza la denuncia, que luego de los hechos el joven Alcaraz comenzó a padecer fuertes dolores en zona izquierda del cuello, rodilla y codo izquierdos al punto de inmovilizarlo. Asimismo, comenzó a experimentar los síntomas de pesadillas, flashback del episodio, ataques de ira, falta de apetito, hipervigilancia, retraimiento social y embotamiento afectivo. Dichos síntomas dan cuenta que el joven se encuentra cursando un cuadro de Estrés pos-traumático (TEP) compatible con los hechos de los que resultara víctima.

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