Franco Forlino: “No tengo palabras para agradecer a todo el mundo”
El 28 de enero pasado, el joven de Ramallo tuvo un gravísimo accidente en Villa Carlos Paz. Quiso activar el fuego de una parrilla y le explotó una botella de diluyente en la mano; las llamas le tomaron la cara, pecho y un brazo. Estuvo catorce días internado en terapia intensiva y una semana más tarde, después de una asombrosa recuperación, le dieron el alta médica para regresar a su casa.
“Habíamos arrancado la tarde bien, en el arroyo, cuatro días de vacaciones, volvimos del arroyo, íbamos a hacer un asado para festejar el cumpleaños de mi amigo y bueno, uno no se da cuenta de las situaciones, fui a prender fuego y me explotó la botella de tyner”, contó en radio Meta.
Si bien las llamas se expandieron rápidamente por su cuerpo, no perdió el conocimiento y se manejó con autonomía hasta llegar al centro de salud.
“Hizo la onda expansiva, me prendí fuego, salí corriendo, mis compañeros agarraron un almohadón y había otra familia más que justo tenían una toalla y me ayudaron a apagar”.
“Desde la cintura hacia arriba, la cara, torso y brazo derecho es el que más me agarró porque es donde tenía la botella de tyner; estaba en cuero, descalzo y la bermuda humedecida porque habíamos estado en el arroyo”.
“Salí corriendo hacia el baño, me metí bajo la ducha mientras llamaban a la ambulancia. Cuando sentí la sirena de la ambulancia, apagué la ducha y salí corriendo para la calle. Cuando llego a la calle, los bomberos me dicen volvé y quedate debajo de la lluvia porque no te podemos trasladar… ellos no tienen permitido trasladar, solamente la ambulancia del hospital que tenía un retraso de una hora…”
“Después, consciente, me trasladaron en un vehículo particular mis amigos. Los bomberos iban abriendo camino adelante con la ambulancia, un patrullero atrás y dos motos a los costados”.
“Llegamos al hospital, como si fuese una salita (de primeros auxilios), del calor que sentía en el momento, me bajé del auto yo mismo y me mandé al hospital a que me curaran; gracias a Dios había un médico que trabajaba en el Instituto del Quemado que estaba de guardia, tuve esa suerte, porque son las primeras horas más complicadas. Se fijó, yo había tragado fuego cuando salí corriendo, tenía la garganta irritada y me dice que me tenían que trasladar a Córdoba capital. Me durmieron y me intubaron antes de trasladarme, él sabía que había que intubarme enseguida, a veces un medico normal que no está acostumbrado a atender gente quemada no sabe que hay que intubar enseguida, fue una ayuda que tuve antes de que se me cerrara la garganta por la inflamación”.
Franco pasó dos semanas en terapia intensiva, sedado y con algunas complicaciones que pudo sacar adelante
“Tuve 14 días internado en terapia intensiva, intubado, después aparecieron algunas complicaciones, del mismo intubamiento te agarra neumonía”.
“En terapia intensiva tuve la visita de mis viejos, pero yo no me acuerdo, dicen que me hablaron, pero no me acuerdo”.
“También me había agarrado fiebre y de tanto medicamento, insuficiencia renal; la habían controlado pero no podían encontrar de donde provenía la fiebre, hasta que investigaron y era un cateter profundo para suministrar medicamentos, eso generaba la infección”.
La rápida recuperación y vuelta a Ramallo
“Lo mismos médicos se sorprendían de la recuperación que tenía en la piel, la evolución que iba a teniendo día a día. A mi viejo le habían dicho que tenía que estar entre cuatro y siete meses internado en Córdoba y me dieron el alta en 21 días para volver a Ramallo”.
El presente
“Retomé la escuela, hace diez años terminé y me habían quedado materias en la secundaria. Me habían dado el alta para moverme, pero no para trabajar, de día no puedo salir mucho por el sol, así me que tengo que salir de noche nomás; aproveche para retomar, para sacar las materias, recibirme y obtener el título de Electromecánica”.
La enseñanza
«Como que aprovechas más para disfrutar, valorar más las cosas, estoy más que agradecido con toda la gente, con el apoyo hacia mí y hacia mi familia; salir a la calle y encontrarte con esa gente, emocionarte de verla y el cariño que te entregan… me ven a dos meses del accidente y no lo pueden creer”.
“No tengo palabras para agradecer a todo el mundo, no solo la gente de Ramallo que se portó de diez, en otros lados también: tuve mucho apoyo en La Violeta, Pergamino, Rosario, Buenos Aires, fue de todo lados…”

