¡Es Lugones!… ¡Es Laura Lugones!… ¡Es nuestra escritora!
Es muy fácil escribir cuando escribís sobre lo que más te gusta, en este caso; obras literarias, pero más fantástico es escribir sobre una persona querible, admirable, un prurito de la cultura, que con cada palabra te puede llegar a dejar una enseñanza… Y ¡sí! ¡Es nuestra!, ¡es de Ramallo! Es para enmarcarla una y otra vez en la memoria, demostrándole, no solo con un decreto que la nombra personalidad destacada, sino también nuestro agradecimiento por poner el nombre de Ramallo en lo más alto. Cuando se habla de escritura, (en mis gustos personales) Laura y Leonardo castillo, te pueden llegar a hacerte extasiar con sus palabras.
Déjenme contarle un poco de esta maravillosa historia… ¡De este rico personaje! Si bien no nace en Ramallo, lo adopta desde chica, cuando su mamá se muda al partido, cerca del Paraje Zino, en medio del campo, sin mucha cultura a su alrededor, cuenta que no tuvo plaza, pero si un sube y baja de rama de ombú, y sobre todo un solar de escaleras y sueños.

Los libros sin dudas fueron el refugio de su alma, creció leyendo. Se casó muy joven; a sus apenas 15 años, sin poder terminar la secundaria, la lectura seguía siendo su pasatiempo favorito, regaba sus conocimientos, como jardinero riega sus plantas.
El tiempo pasa… Se separa y sus hijos crecen, convencida como así también preparada, fue por esa materia pendiente. Muchas veces nos preguntamos por qué ciertas cosas se dan en nuestras vidas como puntapiés en las entrepiernas… Con el tiempo nos damos cuenta de que aquello por lo que poníamos el grito en el cielo, hoy son los factores fundamentales, para que hayamos realizado nuestros sueños. Ya madura, el secundario fue el pilar a la hora de acentuar de una vez eso que siempre estuvo ahí… Latente… Pero clandestino.
La Escuela Media de Villa Ramallo, en un concurso literario le dio su primer premio, ¡y la chispa se encendió! Pudo demostrarse fundamentalmente a ella misma, que lo que estaba haciendo sin dudas estaba bueno, que llegaba, y hasta transformaba… Y arrancó… Vinieron 4 años de taller literario, después escribió 10 libros, hizo taller de cine, y taller de documental, y su fruto fue; 5 cortometrajes, ha teatralizado su libro; “Un pacto con la mafia del desamor” y sin dudas otras obras literarias. Fue a tango y a folklore, se mimetizó con la actuación y la danza, ha leído relatos y poesías en la radio por más de ocho años, ha sido presidenta del círculo de escritores de Ramallo… Se siente libre a la hora de cocinar, a tal punto que ha escrito; “Mutilar el sendero de los karmas” y “Potaje de verdura” (pronto a salir) que hablan del rincón más caliente que puede poseer una casa… Si dudas una apasionada que se enriquece con aquello que le complace.
El nombramiento de personalidad destaca del partido y el reconocimiento en la Plata a nivel provincial, como el nombramiento de embajadora de Chile, no la desviaron del camino… La humildad le brota en los ojos, en forma de lágrimas, que se le desbordan como cuando escucha uno de sus poemas. A pesar de traer un gran peso en la sangre a la hora de la herencia literaria, como haber tenido un tío abuelo llamado Leopoldo Lugones y un papá, que fue un gran director de cine, sin contar algún que otro escritor dando vueltas por el país del mismo apellido, está centrada… Tiene bien los pies sobre la tierra, más que nada dándole importancia a sus pensamientos y deseos; que es que sus 3 hijos y sus 6 nietos sientan orgullo… Les ha dejado las huellas para una herencia, si así lo desearan.

Laura Isabel Lugones, le ha escrito al amor, al estanque, a los árboles, como a las hormigas, al río y a las islas… Ha mencionado a la soledad, a las piedras, pero sobre todo a la muerte… A los átomos, a las montañas y a su madre… Mencionó a las tempestades, y a lo profundo… Al alma, como a la comida… Ha sufrido, ha sido feliz y ha amado, ha vivido como todo ser humano…
Pero ella a una cuadra y media del río, se ha inclinado hacia la luna que subyacía entre tu calma y el rumor, seguramente con la ilusión y un cuaderno en un Bar ha construido una red… Que en más de una oportunidad, la ha salvado del acantilado.
Por: María Gancio.
