El Juego de la Vida

En Rumania, Franco Gatti expuso su tesis sobre los jueces: “En la mayor parte de las decisiones no operan racionalmente”

El Dr. Franco Gatti representó a la Facultad de Derecho de la UNR en el 30° Congreso Mundial bienal de la Asociación Internacional de Filosofía del Derecho y Filosofía Social que se hizo en Bucarest. Presentó la tesis: “Ajustes institucionales contra sesgos cognitivos en decisiones judiciales”, que invita a pensar cuáles son los mecanismos internos que se activan en las decisiones de los magistrados.

El encuentro se realizó del 3 al 8 de julio en la ciudad de capital del país ubicado en el sureste de Europa. “Nuclea a los filósofos del Derecho de todo el mundo, no es una red latina o europea, como en otras oportunidades hemos participado, sino que es un congreso mundial, hay representantes de Asia, Europa, como de cualquier otro continente. El tema del congreso fue Justicia, Comunidad y Libertad, pensando en contexto de la guerra. Sin perjuicio de ese tema orientador, se organizaron grupos de trabajo sobre otros temas y yo participé en uno donde expuse sobre argumentación jurídica y sesgos cognitivos en la argumentación”, contó en diálogo con radio Meta.
Posteriormente, brindó una clara explicación de su tesis. “Fundamentalmente a pensar como deciden los jueces y como en la mayor parte de las decisiones no operan racionalmente, sino que operan guiados por sesgos de distinta naturaleza, vinculados a estereotipos, a veces a sesgos de confirmación, cuestiones que tienen que ver con la formación personal de ellos, la cultura en la que nacieron, todo lo que se llama aculturamiento. Al menos mi investigación apunta a poner de relieve que la mayor parte de las decisiones que tomamos los seres humanos no son racionales, a pesar de que pensamos que sí. Y los jueces, como seres humanos, también entran en esa lógica y por lo tanto suelen decidir en la mayoría de las sentencias, no mediante una deliberación objetiva, sino afectados por este tipo de sesgos”.
La propuesta para mitigar esos efectos. “Lo que yo propongo es realizar algunos ajustes institucionales que tienen que ver con políticas, decisiones, para que, si bien esos sesgos no se van a eliminar, se puedan atemperar, o al menos que el impacto negativo no sea tan grave o no recaiga siempre sobre las mismas personas; es lo que me preocupa, que el sesgo sea siempre en contra de los grupos desaventajados: el de las mujeres, de las personas pobres, los negros, etc…”
Los sesgos y el Poder Judicial en la Argentina. “Todos tenemos sesgos. Si nos ponemos a pensar nuestras decisiones cotidianas, todos estamos guiados por el sesgo de confirmación. El sesgo de confirmación es aquel en el cual nosotros tenemos una preconcepción sobre algo, y aunque se nos presente a nuestra vista la decisión contraria con pruebas contundentes, nosotros buscamos pruebas para confirmar lo que ya teníamos como una concepción. Lo hacemos permanentemente y los jueces también. El problema es cuando un juez está formado o está aculturado en una cultura, supongamos, discriminadora en cuanto a las personas de color, o en cuanto a las personas pobres, de cierto origen social, y trata de confirmar el estereotipo de que, por ser pobre, tenes más tendencia a robar o a cometer delitos. Eso después es difícil de contradecir, porque el juez se empeña en buscar pruebas para confirmar ese sesgo y desechar las otras que tienden a desacreditar. Lo mismo con las cuestiones de género, o con las cuestiones raciales”.
La propuesta para democratizar el acceso al Poder Judicial. “Lo que propongo como una idea para seguir discutiendo, es revisar toda la conformación del Poder Judicial y establecer mecanismos democráticos de ingreso. En definitiva, si ingresan más personas de distintos orígenes, de distinto género, de distinta formación, esos sesgos van a ir en direcciones distintas y se van a poner en entredicho. Si hay un negro, o hay una persona de origen que no es de clase media alta formada en las universidades tradicionales, sino en otro tipo de lugares… bueno, van a tener sesgos distintos que van a confrontar con aquel modelo de sujeto hegemónico. Esa es una vía, el ingreso democrático al Poder Judicial. El otro es a través de acciones afirmativas, en cuanto a reservar cuotas o cupos para este tipo de grupos. La tercera vía, es pensar en otras alternativas, como el Juicio por Jurado, donde cuando están integrados por personas de la ciudadanía que son elegidas por sorteo, ya ahí no incide el poder hegemónico de que tengan el poder de decidir las mismas personas, que tienden a ser varones, de clase alta, de una cierta edad por sobre los 50 años, formados en ciertos círculos, que comparten los mismo lugares de ocio, de entretenimiento; es decir, que circulan por los mismo lugares. Esas personas son las que deciden, y deciden siempre en contra de los mismos porque están atravesados por esos sesgos; entonces, democratizar el Poder Judicial, establecer mecanismos más democráticos para el acceso, es una idea, no para eliminar los sesgos, porque no vamos a poder librarnos de eso, porque es un forma de funcionamiento cognitivo, sino para tratar de reducir el efecto negativo”.

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