El Juego de la Vida

El tero grita lejos de los huevos que protege y la donación del elevador hace ruido lejos del negocio que esconde

La ORDENANZA MUELLE ELEVADOR DONACIÓN CON CARGO DE ASOCIACIÓN DE COOPERATIVAS ARGENTINAS (A.C.A.) se aprobó sin modificaciones el día 5 de agosto de 2021 de espaldas a la ciudadanía.

Esta concede a A.C.A. la posibilidad de construir cinco veces más de lo que podía sobre sus tierras, donde están construidos los silos del antiguo puerto cerealero en plena ciudad de Ramallo, cediendo además, la calle pública que atraviesa el predio. A cambio, el Municipio recibe la donación del muelle que cruza el balneario municipal.
La Ordenanza no es una donación, es la misma, vieja y reprobada práctica de legislar de acuerdo al interés de un empresario, o, caso contrario, al problema con que tropieza el municipio, y no según las necesidades previsibles de nuestro partido.
Mientras que, por un lado, se convocan a audiencias públicas y se conforma la Comisión Participativa para el Ordenamiento Territorial (COPOT) votada por unanimidad en noviembre de 2020 (hace ya casi un año), por el otro, se continúa con la misma práctica que ya lleva casi diez años de conflictos: las ordenanzas a la carta. Este accionar no solo fue reprobado por la ciudadanía sino también impugnada fuertemente por el organismo provincial competente, el OPDS. El discurso municipal no tiene correlato con la práctica real. Es, por lo menos, absurdo que no se convoque a la COPOT creada por el Municipio y, de una vez por todas, comience un proceso serio, cívico-democrático y técnico como Ramallo merece.
El segundo punto a destacar es que la Ordenanza pone en juego tres acciones diferentes.
Primero, el Municipio recibe como donación el muelle elevador, pero en favor del privado debe: Primero, ceder una calle pública a A.C.A., y segundo, modificar el Factor de Ocupación del Terreno (FOT) que pasa de 0,6 a 2,5 –y es acá, donde se esconden los huevos ¿qué significa eso de pasar de 0,6 a 2,5 el FOT? Significa que a la tierra de A.C.A. se le acrecienta la posibilidad de construir del 60% al 250%, y lo mismo ocurre con el negocio. Ese cambio crea y regala al sector privado 25.000 metros cuadrados adicionales en el centro de la ciudad frente al río. Una superficie equivalente a dos manzanas y media. Eso genera una plusvalía urbana que pudimos calcular de acuerdo a los estándares nacionales e internacionales en por lo menos $1.160.000 dólares. Ese valor podría haber sido apropiado por el municipio, y utilizado para el bien común de la ciudadanía, y fue regalado al sector privado por los concejales que firmaron la ordenanza.
Desde UPVA reclamamos, una vez más, que detengan esta práctica nefasta de realizar ordenanzas a pedido de particulares, prioricen un proyecto territorial integral y convoquen a la COPOT que crearon, de una vez por todas. Entre tod@s podemos hacer un Ramallo mejor.
Fuente para establecer el precio del metro cuadrado de construcción:
UPVA – Unidos por la Vida y el medio Ambiente

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