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El Niño y el riesgo de tormentas severas en la región

El fenómeno de El Niño, la posibilidad de lluvias por encima de los promedios, la formación de tormentas severas y el riesgo de tornados fueron algunos de los temas abordados por el meteorólogo rosarino Oscar Monjelat durante una charla brindada este lunes en el salón de Mucoop en la que brindó explicaciones y recomendaciones para interpretar los fenómenos meteorológicos y saber cómo actuar ante situaciones de riesgo.

Uno de los primeros puntos sobre los que puso el foco fue precisamente El Niño y la expectativa generada alrededor de su intensidad. Monjelat cuestionó la utilización de una denominación que, según explicó, no existe dentro de las categorías meteorológicas.

“Muchos se está difundiendo sobre que esto es un Súper Niño. No existe el Súper Niño. No hay ninguna categoría del Súper Niño. Sí hay una categoría de fuerte, que eso es precisamente lo que se está esperando”, señaló.

Según explicó, la atención está puesta en las simulaciones de los modelos meteorológicos y en la coincidencia de distintos pronósticos que anticipan un episodio intenso. “Porque hay coincidencias en cuanto a los modelos de simulación de que se está esperando un Niño intenso”, sostuvo.

El meteorólogo destacó además el seguimiento que se realiza sobre este fenómeno y aseguró que las actuales simulaciones presentan características que no había observado anteriormente.

“En todos estos años, nosotros hemos estado mucho con una información que brinda la Oficina Meteorológica Australiana. Porque ellos hacen un seguimiento, les podría decir hasta exacto, de las condiciones para la formación del Niño. Y en estos tiempos, en todos estos años que hemos ido viendo modelos y simulaciones, nunca habíamos visto esto”, explicó.

Al referirse a las probabilidades que muestran los modelos, Monjelat remarcó que las barras (gráfico) correspondientes a los distintos períodos prácticamente alcanzan el máximo. “Se nota precisamente que la probabilidad de ocurrencia, fíjense, está a tope. Hay un 100% de probabilidades de que ocurra”, indicó.

Sin embargo, hizo especial hincapié en una cuestión fundamental: los modelos meteorológicos son pronósticos y no certezas. “Todo lo que ustedes están viendo acá son pronósticos. Esto no significa que esto es exactamente lo que va a ocurrir. Esto es un pronóstico”, aclaró. Lo que sí consideró relevante es “la gran probabilidad de ocurrencia”.

Para la región, Monjelat señaló que el principal impacto de los episodios de El Niño anteriores estuvo relacionado con las precipitaciones. “¿Qué nos va a hacer? Nada más que lo que ya viene ocurriendo. O sea, como nosotros hemos tenido episodios de niños anteriores, lo que más nos afecta a nuestra región es la lluvia”. Y agregó: “O sea, lluvia muy por encima de los promedios”.

También puso el foco en una característica de la región que, según explicó, muchas veces no es conocida por la población: las condiciones que favorecen la formación de tormentas severas. “Para que nosotros tengamos lluvias muy en exceso, tenemos que tener precisamente tormentas también muy fuertes. Y, oh sorpresa, estamos en la segunda peor zona para que se formen las peores tormentas”, señaló.

Recordó que la región es una de las zonas del mundo con mayor riesgo de formación de tornados. “El pasillo de los tornados es nada más y nada menos que la segunda zona con prioridad de formación de tornados del mundo. La primera se la lleva Estados Unidos”, afirmó.

“Nosotros estamos por acá (señaló la región norte de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Rios), ¿no? O sea que estamos dentro de la zona de mayor riesgo de los tornados”, remarcó.

Monjelat recordó además uno de los episodios más importantes registrados en el país: el tornado ocurrido en San Justo. “1973, el 10 de enero de 1973, la ciudad de San Justo, en Santa Fe, sufrió el peor de los tornados fuera de Estados Unidos. Ese F-5 llegó a desarrollar casi 500 kilómetros por hora de viento”, recordó.

A partir de esa realidad, el meteorólogo planteó la necesidad de generar mayor educación y preparación frente a estos fenómenos. “Con esta simple información, nosotros también tenemos que haber hecho toda una especie de educación para que la población supiera qué hacer ante la presencia de tornados”, sostuvo.

En ese sentido, explicó que una de las primeras cuestiones es entender que, ante un tornado, no siempre la mejor opción es intentar escapar. “Lo mejor que se puede hacer ante un tornado no es huir, precisamente. Hay que volver a la calma, mirarlo de frente al tornado y esperar para ver hacia dónde se dirige. Y actuar y dirigirlo en forma totalmente contraria al tornado”, afirmó.

También brindó recomendaciones para quienes se encuentren dentro de una vivienda. “Ahora, si estamos en una casa, el lugar más seguro arranca por la parte más baja de la casa. Si tiene sótano, hay que ir al sótano. Si no hay, bajo la escalera de portería que hay en la casa”, explicó.

Monjelat remarcó además la importancia de evitar los espacios abiertos y protegerse de los vidrios durante una tormenta severa. “Lo peor que se puede hacer con los vientos muy fuertes, lo peor, es cerrar todo el ambiente en el que estamos”, indicó. Y agregó: “Hay que dejar siempre una ventana, una puerta abierta, contraria a la dirección en la que viene el viento”.

Según detalló, “normalmente nosotros vamos a tener viento muy fuerte del sector oeste. Entonces, aunque sea un ventiluz abierto de la zona este de la casa, permite precisamente que no pase lo peor”.

El especialista explicó que uno de los principales riesgos está relacionado con la diferencia de presión. “Y lo peor es la descompresión. Cuando hay mucho viento fuerte fuera de la casa, fuera de los edificios, se forman corredores de baja presión. Dentro de la casa, mucha presión. Fuera de la casa, baja presión”, describió.

En ese contexto, recomendó mantenerse alejados de las ventanas: “Todo lo que tenga que ver con vidrios, lo mejor es mantenerse lo más alejado posible”.

Otro de los ejes de la exposición fueron las tormentas eléctricas. Monjelat puso el foco en el cumulonimbus, la nube asociada a las tormentas severas. “Es la única en todo nuestro planeta que es la madre de todos los males que podamos tener. Esa nube se llama cumulonimbus”, explicó.

También remarcó que el principal peligro durante una tormenta eléctrica no es el trueno sino el rayo. “Pero la gente pone que tiene más miedo al trueno cuando lo peligroso ya pasó. O sea, lo que te mata es el rayo”, afirmó.

Ante una persona alcanzada por un rayo, Monjelat destacó que debe ser asistida inmediatamente. “Si una vez tienen la mala suerte de tocarse con alguien que fue impactado por un rayo, nunca tengan miedo de socorrerlo. No guarda electricidad la persona que es afectada por el rayo. O sea, es una descarga instantánea y desaparece”, explicó.

Una parte particular de la charla estuvo dedicada a las señales que pueden ofrecer los animales frente a determinados cambios meteorológicos. Monjelat habló de las hormigas negras y explicó que pueden anticiparse a determinadas condiciones. “Una colonia de hormigas negras puede llegar a anticipar una tormenta muy fuerte hasta con 7 días de anticipación”, afirmó.

También señaló comportamientos que pueden observarse pocas horas antes de una tormenta: “Cuando vean hormigas trabajando después del mediodía, muchas hormigas en un camino llevando alimento, esperen justamente fenómenos muy fuertes”.

Según explicó, también es posible observar cambios en torno a los hormigueros. “Cuando empiezan a ver justamente alrededor de los hormigueros que empiezan a levantar como una muralla que aterriza alrededor de los hormigueros, lo que las hormigas están esperando es que llueva muchísimo”.

Los teros también fueron mencionados. “Los teros tienen justamente la particularidad de anticiparse a las grandes lluvias o a las sequías”, sostuvo. “Es un avisador local el tero”, resumió. Y agregó: “Si en la zona donde están ustedes el tero empieza a buscar zonas altas, bueno, prepárense para escurrir el agua que va a venir”.

Finalmente, Monjelat diferenció el tornado de otros fenómenos de viento y puso especial énfasis en el peligro que representan los objetos que pueden ser arrastrados. “Un tornado es aquel embudo de vientos giratorios que se desplaza por ahí erráticamente, pero sí o sí hace contacto entre una nube y el suelo”, explicó.

También cuestionó el uso de expresiones que, según señaló, no corresponden al fenómeno: “No existen las colas del tornado. Eso es una fantasía periodística”. Para Monjelat, el riesgo no está solamente en la velocidad del viento, sino también en todo aquello que puede ser levantado y convertido en proyectil.

“Ahora imagínense un viento de 150 kilómetros por hora con escombros totalmente rompiendo todo. Ese es el problema de los tornados. No es tanto la velocidad del viento, sino lo que acarrega el viento”, concluyó.