El Juego de la Vida

¡El miedo!…¿amigo o enemigo?

Todo cambió.… fue como un mazazo… algunos volvían de las vacaciones, otros cumplían con las horas laborales, hay quienes se preparaban con grandes compras para el comienzo lectivo, y por supuesto que no faltó aquel que ni siquiera venia escuchando las noticia de los grandes acontecimientos que el mundo comenzaba a engendrar para nosotros.

Sin dudas cumplíamos con el mandato que la existencia nos demanda desde el comienzo mismo; vivir cada uno a su manera… ¡y llego el virus!
Observábamos y nos reíamos, los memes eran la orden del día, cualquier cosa era relacionada con el nuevo y casi desconocido virus. Las teorías tampoco faltaron: comienzo del apocalipsis, guerra química, limpieza del mundo, estrategia política para ver quién es el héroe encontrando la vacuna que salve al mundo, hasta, que solo es un engaño para amedrentarnos y cambiar el rumbo de nuestra vidas a la hora de accionar ante el medio ambiente…así puedo seguir todo el día con las teorías que he leído y escuchado a lo largo de este tiempo.
Primero eran tan solo 15 días y volveríamos a la realidad, a esa realidad que en las grandes ciudades hace que corras más rápido que las agujas del reloj, donde la adrenalina, los nervios la expectativa es tan normal como hoy tener miedo. Y en los pueblos como este sería ir a buscar a tu hijo a la casa del amiguito porque se fue a comer con él, sería que la mayoría de las mamás frente al jardín estuvieran expresando su opinión con respecto a la señorita que les tocó este año, pensábamos que podríamos dejar el barbijo y poder nuevamente juntarnos con los amigos el fin de semana para ponernos al día…que nuestros hijos volverían a sus disciplinas en los clubes, creíamos que después de 15 días desinfectando todo hasta casi llegar a irritar nuestra piel con el alcohol, podríamos sentir y especular que de vedad esto no era nada…que no era tan real como parecía.
Los días pasaron, igual que las semanas y los meses, y ahí apareció el miedo…las noticias ya casi insoportables para nuestros oídos informaban la cantidad de muertos…el miedo se iba incrementando…sin embargo acá, aún sentíamos seguridad…y de a poco la seguridad igual que nuestra libertad fueron desapareciendo, los pedidos de empatía no se hicieron esperar, pero…el miedo siempre es más poderoso.
Por miedo criticábamos a aquellos que en realidad no sabíamos con seguridad si el infortunio les jugo una mala pasada a pesar de sus cuidados, o si se contagiaron en una fiesta, el miedo hace que juzguemos sin prueba alguna, lleva a la desesperación por que tu familia esté bien, por miedo limpiábamos esos lugares que antes por simple “fiaca” o por falta de tiempo nos ocupábamos una vez al mes, el miedo hace que no vayas a la casa de tus familiares a comer un asado, el miedo te hace entrar en desesperación cuando ves que saliste sin el barbijo, el miedo hace que des una vuelta en el auto por el paseo de tu ciudad y te recuestes en el pasto, lejos…lo mas lejos posible de cualquier otra persona…¡sí! hay escépticos, descreídos, que siguen creyendo en esas teorías falaces que desde principio se plantearon, pero sin dudas eso también lo produce el miedo.
Es ahí que me pregunto: en esta etapa loca, increíble y jamás pensada; ¿el miedo es amigo o enemigo?
Solo cada uno de nosotros nos podemos responder a esa pregunta, si por miedo nos cuidamos, o por miedo de creer no lo hacemos.
María. J. L. Gancio

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