El hallazgo del republicano
El viernes 8 de enero se hizo en la municipalidad de San Pedro la presentación oficial del que fue anunciado como el descubrimiento histórico más importante de la región. El día viernes 23 de Octubre de 2015, los Sres. José Luis Aguilar, Felipe Aguilar y Javier Huber Saucedo, pertenecientes al Museo Paleontológico de San Pedro, realizaban tareas de reconocimiento y filmación del fondo del río Paraná, a la altura de Vuelta de Obligado. En esas circunstancias, según sus estimaciones, habrían dado con los restos del navío conocido como Republicano, el buque que defendió las cadenas durante la Batalla de Vuelta de Obligado, y que fuera hundido por su capitán Tomas Craig, luego de agotar municiones, alrededor de las 12.15 hs, de aquel 20 de noviembre de 1845. A continuación el informe del museo.
El día viernes 23 de Octubre de 2015, los Sres. José Luis Aguilar, Felipe Aguilar y el Sr. Javier Huber Saucedo, realizábamos tareas de reconocimiento y filmación del fondo del río Paraná, a la altura de Vuelta de Obligado, como tema de interés del Museo Paleontológico de San Pedro.
Para tales tareas de reconocimiento, nos encontrábamos en compañía del Sr. Francisco Marcelo Duca, quien colaboraba con el Museo facilitando un equipo de sonar de barrido lateral para observar y grabar el relieve del fondo, profundidades y características de las formaciones sedimentarias que conforman el lecho.
En estas circunstancias, pasando por un punto determinado del río, observamos elementos sumergidos que llamaron nuestra atención.
En la pantalla del sonar, observamos la silueta de un elemento delgado y recto que se alza en el fondo del río, en cuya base se podía apreciar una estructura de aspecto rectangular o similar aflorando en los sedimentos del lecho
El objeto delgado que detectamos en el fondo del río, y de acuerdo a la información arrojada por el sonar, está ubicado en forma casi vertical, con una cierta inclinación, estando su punta a unos 8,50 metros de la superficie y su base a unos 18,50 metros de la superficie.
Esta diferencia de profundidades indica que la altura o longitud del objeto es cercana a los 10 metros, por lo que, de inmediato, contemplamos la posibilidad de estar en presencia de un mástil de cierta envergadura sobresaliendo entre los restos de un naufragio parcialmente cubierto por los sedimentos arenosos del Paraná.
Al realizar un filtrado de una de las imágenes con color amarillo de fondo, se pudo observar que de la punta del mástil cuelgan ciertos elementos no identificados que recuerdan a la unión que habitualmente se hace entre un “palo macho” y su correspondiente mastelero, en una embarcación de navegación a vela.
En cuanto al objeto rectangular en la base del mástil, se deduce claramente que se trata de la sección de popa de un casco de navío semi enterrado en el fondo del Paraná, de la cual, utilizando las referencias métricas que provee el programa del sonar de barrido lateral, se logró calcular una longitud aproximada de 11 metros.
Habiendo observado que en las inmediaciones de estos objetos el lecho no presenta demasiadas imperfecciones, que se lo nota bastante limpio, visiblemente constituido por arena o limo arenoso que dibuja suaves ondulaciones y, teniendo en cuenta que hemos sido parte fundadora del Museo de Sitio “Batalla de Obligado”, lo que nos hace conocer los detalles del histórico combate que se dio en el lugar, de inmediato razonamos estar ante la posible presencia de restos vinculados a ese enfrentamiento histórico por la Soberanía Nacional.
En los días posteriores, tratamos de realizar nuestras propias investigaciones, tratando de arrojar algo de claridad sobre el hecho en cuestión.
A tal efecto, llegamos a la siguiente conclusión que deseamos expresar en la presente comunicación:
1-Habiendo el General Lucio Mancilla dispuesto tres hiladas de cadenas, de costa a costa en el lugar, soportadas por 24 embarcaciones a las cuales, según los documentos escritos, se le habían retirado mástiles y timones.
2-No habiéndose producido hundimiento de navío enemigo alguno durante aquel combate.
3-Que de haber perdido algún mástil algún navío enemigo, éste hubiera flotado y se hubiera alejado de la zona aguas abajo.
4-Que de haberse caído al fondo algún mástil perdido de algún navío nunca hubiera podido mantenerse de forma vertical en el fondo.
5-Que en el sector donde se hallan los restos se produjo un único e intencional hundimiento del único buque de la Armada Argentina (Comandancia General de Marina, en aquella época) que realizó tareas de defensa en la Batalla de Obligado.
6-Que de acuerdo a la fuerza del agua en ese sector del río ningún mástil de 10 metros de altura puede permanecer erguido si no fue arrastrado al fondo por el buque o una parte importante del buque al que pertenecía.
7-Que no existen registros oficiales, de cualquier época, de ningún naufragio conocido para el área en cuestión.
Por todo lo anteriormente expuesto, consideramos, de acuerdo a los datos existentes del contexto histórico, haber dado, durante nuestros relevamientos para el Museo Paleontológico de San Pedro, con los restos del navío conocido como “Republicano”, el buque que defendió las cadenas durante la Batalla de Vuelta de Obligado, y que fuera hundido por su capitán Tomas Craig, luego de agotar municiones, alrededor de las 12.15 hs, de aquel 20 de noviembre de 1845.
Solicitud de colaboración a la Armada Argentina
El día 16 de noviembre de 2015, concurrimos a la Base Naval Zárate a los efectos de solicitar la colaboración de la Armada Argentina para la confirmación física del hallazgo realizado.
En la Base fuimos amablemente recibidos por el Jefe del Área Naval Fluvial, Contraalmirante Germán Cibeira, y el Jefe de Estado Mayor del Área, Capitán de Navío Germán Arbizu.
Una vez analizadas y discutidas las imágenes arrojadas por el sonar, se coincidió en que, indudablemente, se trataba de un naufragio y que se debía realizar un reconocimiento visual del lugar de hallazgo por parte del personal naval para tomar conocimiento del área y planificar posibles trabajos futuros.
Dos días después, el 18 de noviembre, recibimos en San Pedro a los Capitanes G. Arbizu y Luis Paredes, del Cuerpo de Buzos Tácticos y Salvamento de la Armada, a quienes acompañamos hasta el sector del río donde se produjo el descubrimiento.
Al finalizar la visita se acordó realizar una nueva pasada del sonar de barrido lateral para tratar de obtener nuevas vistas del mástil presente en el lecho del Paraná.
En ese sentido, el 24 de noviembre por la mañana, navegamos hasta el punto del naufragio realizando varias pasadas sobre el objetivo marcado en un GPS diferencial, logrando sumar nuevas vistas del objeto, confirmando la presencia del mismo una vez más.
Al día siguiente, 25 de noviembre, volvimos a la Base Zárate con la nueva evidencia, siendo atendidos nuevamente por el Capitán G. Arbizu, quien confirmó la decisión de enviar una unidad naval al área y personal de buceo especializado, a los efectos de intentar una confirmación visual o física del hallazgo.
Se logra contacto físico con el mástil
El 10 de Diciembre fondeó en Obligado el buque multipropósito “Ciudad de Rosario”, con su dotación habitual y un equipo del Cuerpo de Buzos Tácticos y del Servicio de Salvamento de la Armada Argentina.
En las primeras horas de la mañana, arribamos al buque aportando las coordenadas de ubicación del naufragio, elementos fotográficos e imágenes de referencia para lograr la mayor precisión en el posicionamiento de la unidad naval.
En el transcurso del día, luego de los aprestos correspondientes, personal de buceo de la Armada realizó un buceo de inspección en el punto de interés.
Luego de las tareas de reconocimiento y evaluación, se decidió armar un cabo de descenso con andarivel.
En la noche del jueves 10, alrededor de las 21.30 horas, se pudo establecer contacto con el mástil sumergido a través del andarivel.
Este hecho se repitió por segunda vez una hora más tarde.
Debido a la oscuridad de la noche y el cansancio del día se optó por suspender las tareas hasta el día siguiente.
El día viernes 11 al mediodía, utilizando el mismo mecanismo de andarivel se contactó por tercera vez al objeto.
Al haberse logrado establecer la existencia física del naufragio se consideró cumplida la etapa y se decidió suspender las tareas para, en los días posteriores, evaluar los pasos a seguir, efectuar la difusión pública del descubrimiento y la comunicación, a las autoridades políticas correspondientes, del hallazgo, su existencia y el contacto físico comprobado con este naufragio de alta connotación para el patrimonio cultural de la Nación.
Consideraciones y conclusiones
De acuerdo a los datos obtenidos, las lecturas del sonar y los trabajos realizados en el río, se pueden llegar a deducir numerosos detalles acerca de este descubrimiento.
1-Al no existir registro de naufragio alguno para la zona y con los datos disponibles del contexto histórico, se cree estar en presencia del único buque con un mástil de esas características que se hundió durante la batalla de Obligado, es decir: el “Republicano”. Esta afirmación se ve reforzada por el hecho de que el sonar muestra que el mástil forma parte de una sección de unos 11 metros de casco que aflora en el lecho, una escala que coincide bastante con un casco total de 20 metros como poseía el “Republicano”.
2-Si se observan las cartas náuticas de la zona, se puede ver que el punto de hallazgo se corresponde con el sector donde, se sabe, operó el “Republicano” y que el hecho de que hoy se encuentre en medio del río obedece a que, en estos 170 años que nos separan del combate, la costa frente a Obligado perdió más de 200 metros tierra adentro. Analizando las profundidades de las cartas náuticas se observa que el “Republicano”, al momento de ser hundido por su Capitán, estaba anclado entre unos 50-80 metros de la costa de 1845.
3-Tomando en cuenta los documentos históricos que señalan que durante la batalla los seis cañones del buque fueron colocados a estribor para disparar hacia el lado de las cadenas, se deduce que fue colocado con la proa hacia la isla y anclado doblemente a proa y a popa, a los efectos de mantenerlo posicionado hacia donde se quería disparar y, además, para contrarrestar los efectos de la fuerte corriente que, de anclarlo sólo en proa, lo alinearía de manera diferente. Este posicionamiento, coincide absolutamente con lo que muestra la imagen de sonar.
4-La imagen de sonar muestra que sólo medio barco escapó a ser cubierto por la sedimentación del río. Esto lo interpretamos como que, al momento de la explosión inducida por el Capitán Tomas Craig, ésta infligió mayor daño desde la mitad del buque hacia proa, mientras que la zona de popa se mantuvo entera. Al caer al fondo, el buque queda con su mitad anterior desarmada y aplastada siendo sedimentada con el pasar de los años pero su mitad posterior, al mantener su altura, todavía yace a la vista del sonar, escapando del limo.
5-El hecho de estar doblemente anclado para poder apuntar y, a su vez, soportar la corriente sin moverse, hizo que se hundiera en el mismo lugar donde combatía, sin sufrir la lógica deriva de cualquier objeto suelto en el río. De acuerdo a las profundidades que se relevaron, el relieve del fondo, la toma de sonar y el ángulo del mástil en las imágenes, se encuentra sumergido en el fondo del Paraná inclinado hacia proa y medianamente escorado hacia estribor.
Hace algo más de un mes se conmemoró un nuevo aniversario de aquella histórica batalla.
Deseamos que este hallazgo se tome como la devolución simbólica a la Armada Argentina de un buque de su propiedad que la Fuerza ofreció en combate defendiendo la soberanía nacional hace 170 años.

