Nación

El gusano de la manzana

Edgar Artero, productor tercera generación de manzanas y peras en Cipolletti, fue entrevistado en El Juego de la Vida. Sabe de lo que habla. Su abuelo ayudó a construir el Dique Ballester, que irriga a 60 mil hectáres del Alto Valle. La situación de los productores se agrava cada año debido a la encrucijada legal que no les permite comercializar sus mercaderías. Esta semana, en señal de protesta y a la espera de que los reciba Macri, regalaron frutas en la Plaza de Mayo.

  Edgar nos cuenta que, en último tiempo, de 6000 productores que eran, solo quedaron 1800, 2000. “Las empresas que eran poquitas se han hecho grandes. Antes ellos tenían el 30% de la tierra y nosotros el 70, ahora se invirtió, ellos tienen el 70 y nosotros el 30. Han ido comprando a precios muy miserables. Y estas tierras están en mano de 4 o 5 empresarios: Tres Ases, Moño Azul, Expofrut…  Agarran el producto nuestro, lo compran cuando quieren y como quieren. Este año yo le entregue a la firma Moño Azul para exportar y me lleva entregado hasta ahora $1.20; de costo tengo $3.50 y de cosecha $1. Decime como llevamos adelante esta actividad”.
  Recordó las promesas que les hizo Macri en campaña y los beneficios que se llevan las empresas. “Todos los beneficios que dio el gobierno de Macri, que en campaña nos prometió que nos iba a ayudar, fueron para las empresas. El alza del dólar, el reintegro del iva y el reembolso por puerto patagónico, lo agarran las empresas y no hacen derrame”.
  Comentó la trampa legal que los obliga a vender sus productos a las empresas locales. “Obligadamente se las tenemos que vender.  No te dejan salir. Una pera del Alto Valle, tiene que pasar por las maquinas que tienen ellos. Esa encerrona se produjo hace 15 años. Antiguamente venían los camiones de la provincia de Buenos Aires cargados con papa, de Mendoza, de Santa Fe… Nosotros le metíamos en un cajón la fruta y se la llevaban y habia un comercio que hacía que el consumo sea masivo y más barato. Ahora, a partir de estos monopolios,  el 60 o 70 por ciento lo venden a los hipermercados, que no se quien los trajo ni que tan nacionales son, y a partir de ahí le ponen ese precio dispar. Acá, ningún productor lleva cobrados más de $1,50 por la fruta que vendió. Y ustedes en el supermercado la están pagando 25, 30 o 40 pesos.
  Y se animó a explicar cuál sería la solución. “Acá tenemos el tren manzanero, que se hizo principalmente para atender esta economía. Si cargamos el tren con fruta y la vamos dejando en cada estación y la vendemos, porque yo creo que la parte comercial tenemos que empezar a hacerla también nosotros, entonces, imaginate si cargamos 30 vagones de fruta una vez por semana y la salimos a vender… Que exporten esos ladrones, a mí que me dejen que un argentino coma manzana buena y barata. No tiene que exceder los $10 el kilo de manzana. Ellos quieren achicar el mercado y manejarlo. Por eso no le pediría que nos paguen más, a mí que me den un lugar donde pueda vender el producto. Imaginate si nos dejaran proveerle a los Centros de Jubilados de todo el país, y que los jubilados se ganaran 1 peso o 2 para su subsistencia o para repartirla en los barrios… ¿Sabés que mercado haríamos?”…
  La pera y la manzana emplean a mucha gente. “Una hectárea de manzana nos está dando 30 o 40 mil kilos de fruta; es muy intensivo. En el auge de la fruticultura, trabajan 60 mil personas, más que en todas las automotrices juntas. Yo no quiero exportar manzana, quiero hacer manzana para un argentino, pero que la coma a bajo costo. Lo peor que hay para un productor es hacer algo y que se tire. Hacer un producto, pelearlo 8 meses, salvarte de la helada y del granizo, que no se caiga con el viento y después no poder vender…. La manzana fue el año pasado el producto más caro en góndola. Es irrisorio”.
  Y cerró con una frase que podría haber sido el título de la nota: “Estos monopolios se están haciendo millonarios con el alimento de la gente”.

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