Locales

El dr. marino se refirio a la importancia del campamento sanitario en ramallo

El investigador del CONICET es uno de los responsables del grupo de trabajo que desde el lunes está instalado en la cabecera del Partido para llevar adelante una serie de actividades que incluye talleres en las escuelas e instituciones y recolección de datos sobre salud a través de encuestas anónimas que se realizan en los hogares.

  El Dr. Damián Marino es investigador del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) y de la UNLP (Universidad Nacional de La Plata). Está en Ramallo coordinando, junto al Dr. Damián Verzeñassi, los trabajos que están realizando los más de 200 alumnos del último año de la carrera de Medicina de la Facultad de Rosario, en el llamado “Campamento Sanitario”, que incluye encuestas, talleres en las escuelas e instituciones y controles de salud. Marino es un biólogo nacido en San Nicolás con mucha experiencia en el estudio de la contaminación del medioambiente. Para él, teniendo en cuenta la cercanía, no es un trabajo más. “Es un gusto porque es la zona donde uno se crió. Aportar desde la profesión a estos lugares que se identifican con la historia propia, tiene un valor agregado”, anticipó este martes en una entrevista con RADIO META. A continuación, el investigador se refirió al trabajo que vienen realizando juntos con el Dr. Verzeñassi. “Hace unos años venimos trabajando con el CIMA (Centro de Investigaciones del Medioambiente) de la UNLP (Universidad Nacional de La Plata), donde lo fuerte es el diagnóstico ambiental vinculado al problema de la contaminación. Desde hace unos años venimos trabajando también con el equipo de Verzeñassi, empezamos  a generar esta plataforma mixta con la parte epidemiológica de la encuesta casa por casa, junto con los problemas ambientales: cómo está el agua de consumo, el aire, los suelos urbanos y periurbanos, la distribución de la matriz productiva, el perfil industrial. Toda esa información se articula con la de la Universidad de Gral. Sarmiento, con la Escuela de Nutrición de la UBA, la AUDER para ver el perfil de metales pesados y arsénico en el agua”, indicó.
  Posteriormente, explicó la importancia que tiene para la comunidad de Ramallo la realización de este trabajo de campo que culminará el día viernes. “Es importante porque se aplican herramientas validas, aceptadas por la comunidad  internacional. Esto va a generar información sólida. Es una herramienta importante porque hoy la gestión del Intendente o de los funcionarios del Ejecutivo puede hacerse en base a  observaciones o comentarios de la población. Esa información de distinto origen, es insumo del “Campamento Sanitario”. Nosotros aplicamos herramientas, técnicas, en base a esa información, para confirmarla o descartarla. De acá a un año, cuando estén los resultados completos, el Municipio tendrá que pensar una mesa de trabajo integral, pero va a ser sobre información propia”.
  La delegación con más de doscientos alumnos y profesores llegó el lunes a Ramallo y se alojaron en el gimnasio del Club Social. Ese mismo día comenzaron con la tarea programada. “Va todo muy bien, estamos tratando de saltar contratiempos como el feriado y el partido de argentina, pero muy bien, la recepción de las escuelas es brillante, las docentes abriendo las puertas de las aulas, los chicos siempre sorprendiendo con sus comentarios, los vecinos nos reciben en sus casas, la gestión municipal ha facilitado todas las instancias de diálogo, pinta que el trabajo va a tener buen aspecto”, indicó.

  En el mes de marzo, el Dr. Marino expuso en el Concejo Deliberante de Gualeguaychú sobre el actual modelo de producción agrícola, en el marco de las jornadas de información que se hicieron para después aprobar una ordenanza que prohíbe la utilización de glifosato en ese departamento entrerriano. “Mi deber como profesional egresado de la universidad pública, fruto del pago de los impuestos de cada uno de los argentinos, es velar por la salud colectiva. Cuando uno habla de modelo productivo, en términos generales, es por el uso de una serie de componentes, entre ellos de plaguicidas, que en los últimos años ha aumentado desmesuradamente; ante la aparición de malezas resistentes la solución fue siempre aplicar más. El primer afectado es el productor, porque le  aumentan los insumos, los rindes no suben conforme al costo de esos insumos, y eso repercute en millones de litros o kilos de formulados  de plaguicidas que entran en el ambiente. Hoy, hay miles de trabajos publicados en el mundo que demuestran como ingresan en el ambiente acuático, como impactan en la biodiversidad y afectan la salud humana. Estamos ante una situación donde como sociedad inteligente tenemos que plantearnos como salimos de este modelo. Hay alternativas, en eso también se está trabajando y se está demostrado que hay otras formas de producción, otras estrategias de manejo de suelo. En esto de la sustentabilidad, de pensar para las generaciones futuras, creo que si seguimos manejando la agricultura solo a expensas de insumos químicos, que ingresan, persisten y permanecen en el ambiente, no vamos bien”.
Y a propósito del tema, opinó sobre los avances que se evidencian en la sociedad, instituciones y funcionarios. “Es muy importante la acción de la comunidad. En Los últimos cinco años se han logrado cosas inimaginables: ordenanzas, movimientos sociales que han impulsado a funcionarios a tomar decisiones, el mismo INTA, que en su momento sostenía que la única base de producción era la química,  ya tiene sanciones experimentales basadas en la agroecología; eso es un cambio, está pensando en alternativas. Hace un mes presentamos un trabajo internacional: seis de cada diez frutas o verduras tiene plaguicidas. No son opiniones, son trabajos de tres  o cuatro años que mandamos a validar al exterior que nos muestran una realidad de la que nos tenemos que hacer cargo”.

  En el año 2016, con un equipo de investigadores del CONICET, presentaron un trabajo que muestra la concentración de glifosato en las desembocaduras de los arroyos que vuelcan sus aguas en el río Paraná. “Mediciones técnicas que hicimos junto a Prefectura sobre el  monitoreo de ríos y arroyos que desembocan al Paraná. Uno de ellos es el Arroyo Ramallo. Se evaluó la presencia de plaguicidas en las desembocaduras donde la concentración aumenta hasta que empieza un sedimento de fondo y hay más que en un campo de soja, porque los campos escurren y se van concentrando en los cuerpos de agua de la región pampeana, que son medianos o chicos”.
 
 

Deja una respuesta