Defensores de la punta
Por Leo Terzi. El granate sacó adelante otro partido difícil en su pelea por el primer ascenso a la B Nacional y sigue viajando en primera clase junto a Talleres. El gol fue construido usando la vieja fórmula de la pared, y decorado por el optimista de Cacu Cartechini, que entró como 9 y no perdonó.
No fue fácil. Cipolletti no vino a refugiarse a Villa Ramallo y su plan incomodó a Defensores. La idea de presionar arriba, ensuciando la salida, fue bien llevada al campo por los hombres de Pancaldo; sobre todo en el primer tiempo. El granate se ahogaba contra su arco, perdía rápido el balón y le costaba acertar en el contragolpe.
Encima, Cipolletti no asumía riesgos cuando la pelota estaba en su poder. No comprometía la posesión y trataba de jugar pases largos para sus delanteros, buscando sacar ventaja con ese tipo de habilitaciones o en los rebotes. Con esto se aseguraba llevar el partido bien lejos de su arco.
Cipolletti acomodó el partido en terreno granate. Al local no le quedó más remedio que aceptar las reglas de juego e intentar explotar el contragolpe. El más encendido era Blanco, que en la más clara, aprovechó un preciso cambio de frente de Mayorga, en el mismo movimiento controló y se llevó el balón, y ante la salida de Caprio, hizo estallar el caño derecho.
Cipolletti fue el dueño del terreno y la pelota en ese primer tiempo, pero acciones de gol, sólo tuvo un remate de Negri que salió por arriba del travesaño.
En el arranque del complemento, Defensores llegó el gol después de una buena jugada entre Ceballos y Lessman por izquierda, que finalizó en un centro bajo que Cartechini no desaprovechó.
Después, Cipolletti empujó contra el arco de Herrera, poniendo cada vez más jugadores en posición de ataque. Ezequiel Avila tuvo la más clara, pero el arquero granate, en un gran esfuerzo, logró mandar el remate al tiro de esquina.
A esa altura, la ansiedad y los nervios hacían lo suyo. El trámite estaba cada vez más atractivo para asegurarlo en el contragolpe, pero faltaba armonía en el campo para poder dominar al rival y controlar el partido. Enfrente tampoco había un equipo que inquietara demasiado y la angustia se apoderaba de todos en el “Salomón Boeseldín”. Parecía que los minutos duraban más de 60 segundos.
Cipolletti insistió tirando centros, pero las figuras de Mondino y Mignaco se hacían cada vez más grandes. Son los pilares más altos que ha sabido construir el equipo en los últimos dos partidos para defender las victorias.
Cuando Mastrángelo marcó el final, un suspiro de alivio antecedió a la emoción y los festejos.
En la semana todo es muy lindo, pero los domingos se pone bravo. Es un momento muy especial y a veces los nervios atrapan y no dejan que los movimientos en la cancha se expresen con frescura y naturalidad. Es comprensible.
Aunque no se abandonará la búsqueda, se sabe que hasta el final de esta historia va a ser difícil que el equipo se destaque por el manejo de la pelota, el volumen de juego, las asociaciones, etc…
Los jugadores lo saben mejor que nadie, y por eso, como ocurriera la semana pasada en Chaco, en estos momentos finales, donde la ansiedad y el nerviosismo atentan contra las buenas intenciones, un gol a favor bastará para que la mayor parte de las energías se concentren casi exclusivamente para defender ese triunfo. En este momento, esa opción está más al alcance de las posibilidades. Aunque a veces de un poquito de bronca, hay momentos donde el único “cómo” que importa, es el “como sea”. La cabeza ha sido capturada por la ilusión y contra éso no se puede. Si lo que está por delante es el objetivo por el que se peleó todo el año, hay que ir a buscarlo por el camino más despejado.
Formaciones:
Defensores: Herrera; Ruben, Mondino, Zules, Mignaco; Mayorga; Blanco, Cartechini, Ceballos, Fernández; Lessman. DT: Gabriel Gómez.
Cipolletti: Caprio; Prieto, Herrera, Mauri, Villacorta; Torresi, Negri, Capurro, Ávila; Del Prete Abraham. DT: Ricardo Pancaldo.


