El Juego de la Vida

Darío Paoloni: “Nosotros no quedamos con ninguna deuda”

El tema Vicentin lleva varios días ocupando espacios en los medios de comunicación. Una de las patas del conflicto, que otra vez dividió el país entre quienes están a favor del proyecto expropiador del gobierno y aquellos que lo rechazan, es quién se va hacer cargo de la deuda que la empresa tiene con más de 1.500 productores, acopios y cooperativas, y que alcanza a los 400 millones de dólares. La mayoría de esos acreedores se encuentran en las provincias de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Chaco.

Este martes, Darío Paoloni, contó en RADIO META que la Cooperativa de La Violeta quedó al margen de esta situación: “Nosotros no quedamos con ninguna deuda, por suerte en este momento no quedamos con nada. Si ves el listado figura un monto mínimo de $3111, que no hace falta presentarnos como acreedores. En esta nos hemos salvado, siempre está latente la posibilidad de quedar enganchado en este tipo de cosas”, indicó el gerente de la institución.
Paoloni aclaró que “había negocios especiales donde sí estábamos, pero el que compraba era ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas), y el destino fue Vicentin como podía haber ido a otro lado. A nosotros nos pagaba ACA”.
Según el dirigente, en algunas operaciones siempre es conveniente tener el respaldo de ACA: “Hubo algunas cooperativas en Santa Fe que vendieron directamente, sin que intervenga ACA, y por ahí no es lo más conveniente. Cuando es soja, que acá es el grueso, nosotros hacemos todo por ACA; tenés garantía de pago. Hay productores de la zona que se manejan con algún corredor, consignatario, que son particulares, los cuales no se hicieron responsables del pago”.
Para el gerente de la Cooperativa, la salida no está fácil: “Hay que ver que canal mirás, debe ser la única vez que te convencen de los dos lados. Vicentin posiblemente vaya a una quiebra, y si no cobra nadie o me decís que vas a cobrar en diez años en pesos, peor que eso no debe haber. Ahora, decir los expropiamos, la palabra suena mal, no es lo apropiado, y nos vincula a otros países que han hecho de esas expropiaciones algo común, no lo veo bien”.

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