Con un fuerte tono politico, poletti abrio las sesiones ordinarias del concejo deliberante
En un discurso que duró más de 2 horas, el Intendente se dirigió a la comunidad de Ramallo haciendo un repaso por la gestión y anunciando lo proyectado para el presente año. La disertación se dio en el marco de la apertura del XXXIV período de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante. En el final, dejó de lado la gestión y se puso la pilcha de político para criticar a la oposición local y al oficialismo nacional.
“Voy a aprovechar en el día de hoy esta posibilidad en este ámbito de discusión que es el Consejo Deliberante, porque he tomado como una postura personal de dedicarme a la gestión, y hoy quiero hablar un poco de política y hacer algunas aclaraciones”, aclaró de entrada como para que los concejales, funcionarios y demás presentes, supieran como venía la mano. “Me interesan las elecciones como un método de seleccionar a nuestros representantes, pero lo que más me interesa es resolver los problemas de la gente. Yo me dedico a trabajar todo el tiempo y hay otros compañeros que se dedican a pensar en las elecciones”.
Antes de comenzar con el repaso, área por área, de lo realizado y lo planificado para el 2017, Poletti le informó a los concejales que tenía el informe de la gestión del año 2016, los nuevos desafíos para el presente, y que ponía a disposición su Declaración Jurada. Aclaró que la remoción de la Tesorera y las modificaciones en el Adicional por Función, no habían traído ningún perjuicio económico ni judicial al Municipio. Estas aclaraciones se las hizo al bloque Cambiemos, en especial a Héctor Sbuttoni que había hecho algunas objeciones al tratamiento del Presupuesto. “Es cierto que faltó una parte en la discusión del presupuesto”, continuó contestando Poletti. “La verdad es que desde octubre, cuando perdieron las elecciones, hasta diciembre que asumimos, nos nombraron 140 empleados nuevos. Tomamos la decisión de no echarlos. Esa parte del presupuesto no se discutió. Nos dijeron que teníamos una deuda de 15 millones y nos encontramos con una deuda de 65 millones. Venimos a contarles que la hemos reducido y tenemos una de 30”.
Y volvió a reconocer que la plantilla de empleados municipales es demasiado grande. “Encontramos un Municipio con 1000 empleados, cuando tendría que haber 500 o 600. De esos 1000, cuando la correspondencia debería ser: tres de servicio y un administrativo, nos encontramos que era al revés. Cuando intentamos pasarlos, con la complacencia de algún medico amigo, misteriosamente muchos empleados que estaban en una situación cómoda aparecieron con la figura del estrés laboral”.
Le reconoció alguna crítica al concejal Borselli. “El ingreso a la zona costera no es la imagen que nosotros queremos. Vamos a trabajar para ponerlo en condiciones”. Y también respecto a la ubicación de la Subsecretaría de Deportes.“Queremos hacer la Oficina de Deportes en el Polideportivo Municipal”.
Poletti habló también de cómo se había modernizado el Estado a través de distintas aplicaciones que le permitieorn mejorar el contacto con los vecinos y un mejor control interno del trabajo de los funcionarios y empleados; además del control. También detectar con más precisión a través de la base estadística los focos de delito y los baldíos que no reciben el mantenimiento adecuado.
En materia de seguridad, dijo que “en la GUR, el objetivo principal será disminuir los siniestros viales en las distintas localidades. Se implementará un cronograma y operativo en los principales accesos para la identificación, control de documentación y concientización”. Habló además de controles vehiculares, control de estacionamientos, del tránsito pesado, la tasa de estacionamiento y circulación de camiones, el transporte de cargas y de distintos operativos de motos y alcoholemia.
Sobre el Centro de Monitoreo, dijo. “El objetivo este año es tener 100 cámaras de video vigilancia repartidas en las distintas localidades”
Recordó el ahorro en combustible. “Haciendo todos los servicios nosotros con vehículos municipales, bajamos el gasto de combustible a 1500 litros mensuales”. Y le siguió hablando a la gestión anterior. “Como se marcaba una planilla, muchos cobraban 16 y 17 mil pesos de horas extras sin hacerlas y otros mucho menos trabajando todo el tiempo. Lo corregimos instalando ocho relojes para marcar la asistencia”.
Pasó por la obra pública. “La primera medida que tuvimos que tomar fue transparentar algunos números: esta es información que estaba volcada en la página del municipio, donde figuraba que el 92% de los vecinos de Ramallo tenían agua, el 80% cloacas, y el 42 % de la superficie estaba pavimentada. Cuando ingresamos, nos encontramos que el servicio del agua alcanzaba al 83%, cloacas del 52 no del 80 como decía ahí, y terminamos con un 69% de las calles pavimentadas”.
A continuación, detallo todas las obras proyectadas para este 2017 en las cinco localidades.
“En materia de obra pública, la universalización de los servicios siguen marcando nuestro norte, para que todas las familias del partido de Ramallo tengan derecho a acceder al agua potable, cloacas, pavimento y gas natural”.
En el final, se olvidó de la gestión y se paró políticamente para criticar a la oposición de acá y de allá. “Quiero hacer un llamado de atención a partir de una serie de sucesos que se dieron el año pasado con algunos actores y otros que se creen y panfletean de progresistas, pero viven en la frivolidad y la hipocresía de una verdad que no predican y que condenan la política mientras la practican siendo funcionales a estos sectores a los que dicen no pertenecer. Como dijo un presidente europeo contemporáneo, hoy no permitiremos mercantilizar un mundo en el que no quede lugar para la cultura, desde hace mucho tiempo no se podía hablar de moral y de valores, nos impusieron el relativismo. La idea de que todo es igual: lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo, que el bueno vale tanto como el malo, que no hay que poner exigencias para no traumatizar, nos hicieron creer que la víctima cuesta menos que el delincuente, que la autoridad estaba muerta, que las buenas maneras habían terminado, que no había nada sagrado y nada admirable. Quisieron terminar con la escuela de la excelencia y del civismo, asesinaron los escrúpulos y la ética, permitieron el triunfo del depredador sobre el emprendedor, y la idea de que no era necesario esforzarse, y que los vivos podían sacar cuanta ventaja quisieran en un Estado al servicio de sus negocios y de la filosofía del todo vale. Nos quisieron hacer creer que estaba bien y era compatible con la ley, la moral y las buenas costumbres, este doble estándar de representar al Estado y devenirse en empresario al mismo tiempo. Nos quisieron hacer creer que era justo que algunos trabajáramos todo el día siendo honestos y viviendo de nuestros trabajos, mientras ellos y sus empresas familiares saqueaban el Estado. Le quieren hacer creer a la sociedad de que todos somos iguales o peores que ellos, cuando algunos le ponemos el alma, cuerpo, corazón y vida a mejorar las condiciones de vida de los vecinos y ellos estaban todo el tiempo expectantes en ver que tajada se podían llevar. Nos quisieron hacer creer que el problema son los de afuera, cuando fueron los de adentro los que nos estafaron, endeudaron y destruyeron el Estado. Nos critican por el tiempo de demora de algunas obras, cuando en realidad nos estamos tomando el tiempo para resolver los problemas que provocaron ellos. Nos critican por los pozos o la tierra de las obras que debieron hacer ellos durante muchos años de desidia y hoy cambiamos nosotros a través del pavimento, la cloaca, el cordón cuneta y el agua potable, entre otras obras que estamos haciendo. Quieren hablarnos de orden, cuando tuvimos que recuperar bienes del Estado que ellos dejaron en manos de personajes que se manejaban en la ilegalidad; siendo amenazados los que le pusimos el cuerpo para recuperarlos tratando de hacernos creer que estaba mal que los funcionarios hagan valer la ley reclamando lo que es del conjunto del pueblo. Dicen ser éticos y transparentes, pero ayer corruptos y ladrones, y hoy caminan juntos a la par. Quieren hacerle creer a la sociedad que defienden la integridad y la salud de la población, cuando en realidad jamás hicieron nada por ello cuando pudieron. Nos piden que escuchemos a la gente, cuando somos nosotros los que discutimos los temas de cara a la sociedad y ellos resolvían entre gallos y medianoche, sin escuchar absolutamente a nadie, dedicándose a perseguir y estigmatizar a quienes pensaban diferente. Financian gente para que ataque permanentemente nuestra integridad y las de nuestra familias, incluso poniendo en duda nuestra vocación democrática, cuando fueron ellos los que gobernaron nuestra sociedad en tiempos en que a nivel nacional sangrientas dictaduras ocupaban espacios que habían ocupado gobiernos populares. Quieren hacer creer que no tenemos más convicción que el poder, cuando estamos parados ideológicamente donde siempre estuvimos, junto a las ideas que defienden a los sectores populares, y ellos como actores de reparto en un gobierno liberal que aprisiona a nuestro pueblo y es servil a los factores de poder. Quieren hacer creer que trabajamos para generar conflicto, cuando históricamente cada vez que hubo sangre derramada en nuestra Nación, fue la de nuestros compañeros. Dicen tener profundas convicciones democráticas, pero se dan el lujo de no respetar la voluntad popular, elegir cuando trabajar y cuando no. Ellos deciden y el resto debe acatar aun estando en desacuerdo, eligiendo que temas discutir y cuáles no; como si nosotros tuviéramos la posibilidad de elegir que problemas de la gente tratar y cuáles no, cuando en realidad todos nos comprometimos a trabajar por el bienestar de la gente. Estos sectores de la política están en los medios de comunicación, en la economía, se habían acostumbrado y le habían tomado el gusto al poder. La crisis de la cultura del trabajo es moral, y ahora hay que rehabilitar la cultura del trabajo. Defienden los servicios públicos pero jamás utilizan el transporte colectivo. Aman mucho la escuela pública, pero mandan a sus hijos a los colegios privados. Adoran la periferia, pero jamás vivieron ni viven en ella. Hoy debemos volver a los antiguos valores del respeto, de la educación, de la cultura, del trabajo, de la honestidad y de las obligaciones antes que los derechos. Estos se ganan haciendo valer los anteriores”.

