A cada paso que damos, hay una historia… Con cuantas personas nos crucemos, hay algo para escuchar, y aunque parezcan iguales, cada una es única e irrepetible… Algunas tienen una mochila más pesada que otra, están las que llegan a buen puerto, otras mueren en el camino, y son las menos, las que con dificultades siguen día tras día en esa lucha… Son las que a mi parecer, le dan una sabrosura diferente a la vida, un condimento distinto, que nos servirá para contar cuando estemos más cerca de la otra vida que de esta misma.

Hoy la historia se presenta prácticamente sola; ¿quién no conoce a Sebastián “el chino” Wernicke? Lo acaban de leer y ya le resuena en sus mentes, porque seguramente tienen algún recuerdo de él, en algún bar, pub, restaurante, con alguna canción que también les suena, ahora bien… No solo es ese recuerdo, que si les gusto o no como cantó un tema, es caer milésimas de segundos después de ese pensamiento, en la idea de que él canta acá, canta allá, que pasan los años y sigue, que de a poco va llegando más y más lejos, pero siempre cantando e intentando de superarse… Eso nadie lo puede discutir.
El “chino”, tiene miles de sueños y anhelos, ama el folclore, porque fue su guía a la hora de comenzar en esta profesión. Es fanático de León Gieco, Víctor Heredia, Rojas y de un par más que le cantan a su tierra, pero como en toda profesión siente que se tiene que ir acomodando como si se tratara de un tetris gigante, en el lugar que el momento le demande, y en el pop encuentra ese refugio.
Trabaja en una agencia de transporte, llevando muestras de laboratorio, y mientras lo hace canta alguna canción, recuerda otras y repasa las nuevas.
Sebastián, hombre de virgo, amable, tranquilo, respetuoso, romántico, fanático de River, y del TC200, así como nos cuenta que le hubiera gustado ser jugador de futbol profesionalmente, que paso por Defensores, por los Andes, por Regatas, que se probó en Almirante Brown y en Deportivo Español, y que siente que se decidió muy tarde, a sus 25 años, para jugar al futbol. También no dice que tiene raíces en la música. Su abuela era cantante, y sus tíos solían acompañarla.

A veces nos preguntamos, cuando elegimos una profesión; ¿hasta dónde queremos llegar? Y él lo tiene claro; “un Coliseo, un Cosquín, un Gran Rex, y traspasar fronteras”, te dice. Se le están abriendo puertas en Rosario, todo lento pero progresivo. Portofino por su parte le ha dado la oportunidad de tenerlo todos los sábados, y en breve, será telonero de Calamaro… Sin caer en los chivos, tiene fechas en San Nicolás y en la ciudad Santafecina antes nombrada, yo diría que mejor que yo dé a conocer donde se va a encontrarse en cada fecha, ustedes en su página lo puedan ver. ¡De nada! ¡Digo; por el dato!
Sebastián ha escrito un par de canciones y tiene unos proyectos que por cábala no quiere adelantar demasiado, así que pasa a responder la siguiente pregunta, para salir del tema.
Soltero, sin proyecciones en lo amoroso, tranquilo centrado en lo que quiere lograr, nos encontramos con alguien que se abrió totalmente… Pocas veces se ve una emoción así, nos va a odiar por esto, pero hay que resaltar que muy pocos son los entrevistados que dejan expuestos sus verdaderos sentimientos, tan vivos… Qué pueden llegar sacudir los nuestros por milésimas de segundo… ¡Qué maravilloso!… ¡Qué real!… Y todo por un nombre; Isabella; ¡el amor de su vida! “Isabella es re independiente”, “esta criada entre grandes, por eso es tan madura”, “a los dos años en pañales me estaba ayudando a estirar cables”, “la veo todos los días, gracias a la buena relación que mantengo con su mamá”, “Isa… Isa es lo más lindo que me pudo pasar”… “Quiero dejarle un hogar, y las mejores de las referencias hacia mi persona cuando yo ya no este”… Los ojos rojos, alguna lágrima que se quiere escapar, y el inhalar profundo son partes de ese nombre que lo conmueve.
Sebastián “el chino” Wernicke, es cantante, es de nuestro Ramallo, es un luchador compulsivo por sus sueños, es el que te demuestra que día tras día se puede ir por aquello que te apasiona.
Por: María Gancio.