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Cáritas de Villa Ramallo asiste con alimentos a unas 70 u 80 familias por mes

La cantidad de familias que reciben asistencia alimentaria de Cáritas en Villa Ramallo fue creciendo de manera sostenida en los últimos años. Actualmente, la institución entrega entre 70 y 80 bolsones de alimentos por mes, mientras que tiempo atrás asistía a unas 25 o 30 familias.

Así lo explicó Carlos Borda, integrante de Cáritas Villa Ramallo, durante una entrevista este viernes en Radio Meta, donde contó cómo trabajan, cuáles son las necesidades que observan y de qué manera se sostienen las entregas. “Nosotros arrancamos así hace dos años y medio, tres años. Teníamos 25, 30 familias. Después empezó a incrementar y ahora tenemos casi 70, 80 familias que son necesarias de entrega”, señaló Borda.

La asistencia consiste principalmente en la entrega mensual de un bolsón de alimentos no perecederos. Según explicó, actualmente contiene alrededor de ocho productos, entre ellos arroz, fideos, polenta, aceite, harina, azúcar, tomate y leche larga vida.

“Nosotros generalmente contamos con todos los artículos no perecederos, creo que siete artículos y ahora se le está incorporando que pudimos comprar leche larga vida. Le damos una caja o dos, va a depender de la cantidad de niños que tengan”, detalló.

La mercadería se entrega una vez por mes y de manera gratuita a las familias que forman parte del listado de Cáritas. “La mercadería nosotros le damos una vez por mes, eso sí es gratuito, se le da directamente”, explicó.

Borda señaló que el aumento en la cantidad de familias asistidas se hizo particularmente visible en el último tiempo y que la situación económica es uno de los factores que explican esa mayor demanda.

“La situación económica también influye y uno ve la necesidad de la gente, se necesita. Gracias a Dios, entre todos, Ramallo es muy solidario y nos dona muchísima ropa, vamos tirando”, afirmó.

También hizo referencia a las personas que viven de trabajos informales o changas y que, ante determinados períodos de mal tiempo, directamente no pueden salir a trabajar y acuden por el bolsón de alimentos.

Actualmente, Cáritas cuenta con un listado que se actualiza de acuerdo con las necesidades. Borda explicó que cuando una familia deja de necesitar la asistencia porque consiguió trabajo, se incorpora a otra persona. “En el primer listado hay gente que dejó de venir porque ha conseguido su trabajito y hay gente nueva, entonces nosotros los que ya dejan de estar en el primer listado, vamos incorporando a los nuevos”, señaló.

Sin embargo, la demanda continúa y todos los días se acercan personas que necesitan ayuda. “Todos los días viene siempre alguien”, contó Borda.

Cuando no pueden entregar un bolsón completo, buscan igualmente brindar algún producto para que la persona no se vaya con las manos vacías. “Si este mes tenemos un sobrante o algo, le damos. Y si no le podemos dar el bolsón completo, le ayudamos con una harina, con un aceite, con lo que tengamos”, explicó. “Para no dejarlo sin nada”, agregó.

Una parte importante del funcionamiento de Cáritas está vinculada con la ropa que reciben como donación. Las prendas se entregan a quienes las necesitan y, en los casos en que las personas pueden colaborar, realizan un aporte que permite comprar alimentos y afrontar otros gastos. “Con eso solventamos todos los gastos de mercadería con la ropa que se va entregando a la gente”, explicó Borda.

Y remarcó el sentido de esa colaboración: “Tienen que entender la gente que con esa donación que nos hacen se sigue ayudando a otros”.

Según contó, durante los últimos años recibieron una gran cantidad de ropa. Esa situación los llevó a organizar ferias para darle circulación a las prendas y, al mismo tiempo, generar recursos. “Mucha gente, la verdad que estos últimos años, gracias a Dios, hay mucha gente que dona ropa”, destacó.

En ese marco, este sábado Cáritas Villa Ramallo realizará una nueva feria de ropa, de 10 a 13, en la capilla San Juan Bautista. “Decidimos hace ya dos meses, una vez por mes, hacer una feria. Una feria con un precio muy básico, bajo, como para que la gente también, esa prenda vaya circulando y a nosotros nos sirve para tener también una entrada para distintos gastos”, explicó Borda.

La institución también recibe donaciones de ropa durante todo el año. Borda señaló que quienes quieran acercarlas pueden hacerlo en la casa parroquial, ubicada al costado de la iglesia, los lunes y viernes de 9 a 11 horas.

Además, la institución está comenzando a poner en marcha un taller de costura, luego de recibir cinco máquinas, y continúa convocando a personas que quieran colaborar como voluntarios. “Está abierta tanto como voluntario como para venir a ver lo que hacemos. Está abierta a la comunidad”, destacó Borda.