Brian González: "Hago cargo de cualquier cosa que me pueda pasar a las fuerzas de seguridad de Ramallo, como al municipio"
El joven Brian González, efectivo de la policía Bonaerense, hizo una grave denuncia en la justicia por persecución, hostigamiento, agresión, tortura y vejación contra integrantes de la fuerza y el GAD. El duro relato de lo sucedido comienza cuando le dan su primer destino en Zárate y se extiende hasta estos días.
«En 2014 me recibí, mi primer destino fue Zárate, donde en mi lugar de trabajo empecé a notar diversas irregularidades, por lo cual decidí no asistir más al servicio extraordinario (cumplir servicio), procediendo luego a realizar la correspondiente denuncia en Asuntos Internos… a raíz de ésto y para cuidar mi integridad física, me trasladan a la Comisaria Primera (Ramallo)».
En nuestro distrito, los problemas comenzaron con un medio de comunicación.»Luego de dos años de trabajar en este lugar, un medio radial de Ramallo dio una noticia falsa sobre mi traslado, diciendo que me habían trasladado por que yo era narcotraficante en Zárate».
“En el año 2020, esta radio vuelve a manifestar la misma noticia, nuevamente a calumniar y a injuriar sobre mi persona, motivo por el cual me trasladan a San Nicolás, sin tener ninguna prueba de estos hechos y me realizan un sumario administrativo donde mi jefe me manifiesta abiertamente que es por ésto, que al ser un pueblo chico y al estar esta radio metida con la política, tomaron estos procedimientos de manera injusta. Me investiga Asuntos Internos por los dichos de esta persona, fue todo mentira, pero esto no quita lo que me ensució y lo que yo empecé a vivir y a sufrir a partir de ese momento”.
Aunque internamente la situación estaba aclarada, el calvario no terminó. “Mis compañeros de la misma fuerza me empezaron a parar en distintos operativos. Quiero destacar que mi vehículo es el único que hay acá en Ramallo de ese color y por los detalles que tiene es muy fácil de identificar. Me paraban en diferentes operativos e incluso estando parado frenaban y me pedían documentación».
“El 5 de diciembre del 2020 le presto el vehículo a uno de mis amigos que se dirige a una fiesta sin mi consentimiento. Minutos más tarde cae un efectivo policial, se encontraba la comisaria Urquiaga, me llaman mis amigos donde me informan que solo lo detuvieron a él. En ese momento las fiestas estaban prohibidas, yo fui en un remis hasta el lugar para resolver el conflicto, ya que estaba mi auto involucrado y mi amigo, veo que sale una gran cantidad de autos del lugar donde a ninguno le piden identificación, me entrevisto con Urquiaga y le refiero cual es el motivo de la demora de mi amigo, donde me dice que tenía toda la documentación menos la cédula azul. Le pregunto si iba a quedar secuestrado el auto, me dice que solamente quería comprobar quien era el dueño, le dije que yo era el propietario y le di mi identificación para que pueda corroborar que era el mismo que figuraba en la documentación, me dijo que mi compañero iba a quedar aprehendido porque se quiso resistir y que la acompañara a la comisaría que íbamos a resolver todo allá. Me pareció raro de entrada el hecho que no había ningún operativo como lo estipula la Ley de Tránsito, fueron directamente a mi auto, y una vez que me entreviste se levantó todo y nos fuimos a la comisaría. Le pedí mi documentación para circular y acercarme hasta la comisaría, me refirió que no, que me acercara en mi vehículo, pero sin la documentación. Cuando me acerco a la comisaría, me refiero de porqué solamente el auto que identificaron y detuvieron fue el mío, habiendo tantos vehículos, Urquiaga me dijo que se me iba a gastar la batería de mi celular porque estaba grabando, yo le dije que eso era lo único que a mi me quedaba en defensa de la prueba, ya que no sabía que paso podía seguir, ya que del solo hecho de ver mi auto y pararlo en ocasiones anteriores ya me generaba un poco de miedo. Luego que pasaron unos minutos llega el personal de tránsito de la municipalidad (GUR) a la comisaría y le refieren que me tenían que hacer un test de alcoholemia, donde no sabían que yo vine manejando el vehículo, simplemente lo querían hacer para generarme un daño económico, me quejo y me refiero a las irregularidades del proceso que estaban haciéndome, hago el test de igual manera y me da negativo. Pensé que con esto se iba a terminar, pero no, me dicen que tienen que practicarle el test a la persona que estaba en la comisaría detenida, o sea, a mi compañero. No entiendo como le pueden hacer esto a alguien que vino en el móvil y fue detenido, se lo hacen igual y da positivo. A raíz de esto me dice el personal del GUR que me iban a secuestrar el auto y yo le digo que iba a tener dos multas, una por manejar supuestamente yo y la otra por manejar mi amigo. Al escuchar esto los jefes se reúnen conjuntamente con el GUR y Alejo Giovanelli que estaba en el lugar y a los cinco minutos salen y me informan que el parte municipal quedaba sin efecto. Luego de esto salgo de la comisaría, espero que mi compañero salga y una vez que estaba conmigo me refiere que estando esposado lo habían golpeado reiteradamente en el abdomen y se le reían, no lo quiso denunciar a este hecho por miedo”.
“A los tres días de esto, mi amigo va a pagar la multa que me hicieron, ya que de alguna manera me tenían que perjudicar, va hablar con Alejo Giovanelli y le refiere que la policía de Ramallo se tomó atribuciones que no le correspondían y que estaban actuando de mala manera y anula la multa. Tengo hasta la foto de la multa anulada. Si hubieran estado actuado correctamente, no hubieran anulado la multa. Los pasos de cómo se fueron dando las cosas y como actúa la otra parte los se porque estoy estudiando Derecho, pero sino, la multa la tendría que haber pagado, mi auto seguiría secuestrado y no sé qué más pudiera haber pasado”.
La persecución continuó con integrantes del Grupo de Apoyo Departamental. “El pasado 3 de agosto yo pasaba por donde se encontraba el GAD en calle Goenaga entre Mitre y San Martín, y uno de los efectivos, el cual no logro reconocer, me grita Colorado falopero, ya me habían gritado en reiteradas oportunidades, siempre opté por ignorar, pero ese día me cansé. A raíz de esto hice lo que cualquier persona hubiera hecho y volví a reclamarle tal acto de agravio e injuria hacia mi persona. Ellos me imputan a mí por atentado, resistencia y lesiones a la autoridad. Está todo grabado cuando yo me acerco con el teléfono en el pecho grabando todo y refiriendo quienes eran ellos para decirme éso, ellos tenían que dar el ejemplo y actuar con profesionalismo»…»El que estaba a cargo era Giménez, le cuento lo que me dijeron y me responde que era mi palabra contra la de ellos, en ningún momento me negó y nunca intentaron resolver ese conflicto conmigo, todo el tiempo me evadía con otras preguntas, me decía que bajara mi voz y me provocaron todo el tiempo. Luego se arrima el oficial Llanos me quiere quitar el teléfono con el que estaba grabando, me lo pongo en el pecho para bloquearlo, me reducen y me empiezan a golpear. Nunca los agredí ni dije ninguna mala palabra, en el video se ve que él me mete una patada en la cara y entre tres que me superan en corpulencia, me pegan piñas y patadas: fueron los oficiales Llanos, Basualdo y Matins que actualmente están trabajando en la fuerza acá en Ramallo. Al tener el celular en el pecho no logro grabar cuando me estaban pegando, pero gracias a terceros que estaban en el lugar, me comparten el video donde registran este hecho. Yo ya venía sufriendo hostigamiento pero nunca pensé que podrían llegar hasta este punto de golpearme y aprehenderme sin motivos»… «Luego que pude bloquear el teléfono les di las manos para que me esposen, ya que sabía que no había hecho nada y luego iba a poder demostrarlo que sus dichos eran falacias»…«Me llevaron a la comisaria y a las personas que estaban en el lugar como testigos las increpan, los atacan y llevan a dos personas a las cuales me contaron que los obligaron a declarar porque sino les iban armar causas. Una vez que salgo de la comisaría, luego de que me golpearon, me olvido que no había ido solo hablar con ellos, fui con un amigo, el cual en todo momento lo que hizo es estar parado filmando al lado mío y cuando a mí me tiran al piso a él también lo empujan contra el patrullero y lo aprehenden. En el video se ve claramente como el subteniente Giménez lo empuja contra el patrullero y le dice ‘vas a llorar putito’, provocándolo. En ese momento, no se que pasaba por mi cabeza de tanto que me habían golpeado, pero nunca atiné a decir ninguna mala palabra, ni nada. Me llevan a hacer el precario médico al hospital, y quedo al cuidado del personal del GAD, de los cuales dos de ellos me refieren porque me había vuelto y les dije que hice lo que cualquiera hubiera hecho en mi lugar, me dan la razón. No pudimos hablar mucho porque estaba la persona a cargo y ellos solo eran personas que estuvieron en el procedimiento y no tenían nada que ver con lo que pasó”.
“A raíz de ésto, pensé que había terminado todo, venía pasando algo muy tenso, me habían humillado, como policía que te aprehendan, te metan preso, no es nada lindo, daña la vocación de uno, pensé que había terminado todo ahí, luego del precario médico, que me llamó la atención que se haya entrevistado con la médica primero el personal policial, yo estaba golpeado por todos lados, patada en la cara que me agarró cara y nariz, ojo izquierdo, espalda, abdomen, a simple vista no se podía ver ningún tipo de lesión, pero internamente me dolían, nos trasladan a la comisaria y dije ´ya está, van a cesar su actitud de hostigamiento, de persecución, de intentar humillarme como ya lo habían hecho anteriormente, pero me equivoque, porque una vez en la comisaría, me cuesta decirlo porque es algo feo que no se lo deseo a nadie, nos hicieron desnudar delante de ellos, a mí y a mi amigo, sacarnos la ropa delante de ellos y mostrar las partes íntimas, luego de esta vejación, humillación, dije ´se va a terminar, ¿cuánto más van a seguir estas personas?´, yo no hablaba, estábamos en un pasillo, para desnudarnos nos metieron en la cocina de la comisaría, un lugar recóndito que de afuera no se podía ver.
Luego nos vestimos y nos hacen pasar a un pasillo, nos sacan foto con dos efectivos al lado y nos refieren que yo era su premio y me acordé lo que me habían dicho (le iban a dar franco a quien lograra aprenderlo).
No terminó ahí, esa foto que atentaba contra mi imagen, no era con mi consentimiento, tengo derecho a la privacidad, no fue así porque fue trasladado a un medio periodístico, fue subida a un medio periodístico, los únicos que tenían la propiedad eran ellos, primero no tienen por qué sacar foto, un medio periodístico local que los subió con los dichos de ellos: ´por resistencia a la autoridad, que los agredí, que les lesioné la mano»…«Me esposan a una reja como a un perro, a mi amigo lo metieron a un calabozo inhabilitado de la comisaría conjunto a otros detenidos, en Policía tiene que haber calabozos para detenidos y aprehendidos, a él lo pusieron con los detenidos, no sabés lo que pasó ese pibe, nunca estuvo preso, como lo pasé yo me arruinó por el hecho de que son situaciones tan horribles que no se las deseo a nadie, pero él nunca piso una comisaría, nunca tuvo un problema con nadie, por miedo no quiso hacer nada.
Al ver esta situación, pido hablar con quien se encontraba cargo, le refiero que tenía que informarme de la causa, porque nunca me dijeron nada, me metieron preso, me pegaron, me llevaron al hospital y nunca me refirieron los motivos. Al llegar mi abogada, nos entrevistamos con la jefa, le refiero que habían hecho las cosas mal, que mi amigo no podía estar en calabozo y que yo no podía estar esposado como un perro. Una práctica netamente de tortura y de castigo, porque cuando vos estás aprehendido en la comisaria, tienen que asegurar tu bienestar hasta que se resuelve el hecho, tenés que estar bien, poder ir al baño, descansar, comer, no estas para que te castiguen»… «Se retira el GAD y yo estuve esposado desde que nos agarraron hasta el otro día a las 8:00 de la mañana nos tuvieron a los dos esposados, no tenía libertad de nada, de mover los brazos, comer, no podía ir al baño, una tortura, humillación, el hecho de una persona no poder hacer dos pasos porque estaba atado, no sé cómo explicarlo…»
Otro episodio: “El 30 de agosto iba circulando por Av Mitre, entre Savio y Eva Perón, mano al río, veo que del otro lado venia el móvil del GAD, cuando me ve a mí, deduzco que me ve porque empieza a hacer marcha atrás del otro lado, iba casi por la mitad, por Mitre, hace marcha atrás por el medio de la avenida y se estaciona en Mitre y Eva Perón, cuando voy a pasar, me cruzan el móvil, podía haber causado un accidente, sino frenaba justo los chocaba. Freno de golpe, había autos atrás, se bajan los efectivos y me refieren que me estacione»…“Una vez que le doy toda la documentación, claramente se veía como intentaban buscarme algo, me dice ´tiene la VTV vencida´, le digo que estamos en ciudad, que eso es competente para ruta, no es falta que tipifique para secuestro de vehículo, a lo que me refiere que tenía razón”…»Corroboran que mi documentación estaba correctamente, me refieren si podía bajarme del vehículo»…«Me bajan, llaman a un testigo, me requisan por entre mis ropas, luego me hacen poner en pata en la calle, descalzo, imagínate la humillación, fuimos a comprar, teníamos pizza y gaseosas, ni alcohol teníamos en el auto, me requisan por completo, le doy al testigo para que filme todo, me dicen que ahora iban a proceder a requisar el vehículo”…“Aun sabiendo que no podían, sentía miedo porque no sabía cómo podía terminar. Eran las mismas personas que ya me habían pegado anteriormente, que ya me habían metido preso, lo único que les dije es que el testigo tenía que requisar. Lo requisan y nada.
Sabiendo que soy policía les dije ya está, ´no, pará que te vamos a cruzar por sistema radial para ver si hay impedimento legal correspondiente, lo cual es lógico porque sino, no podía ser policía, pero seguían hostigando y molestando, buscando una reacción de mi parte. A raíz de esto realice una ampliación de la denuncia, agregando esto y solicitando Habeas Corpus».
Uno más… «El viernes 24, voy por Av Mitre esquina Moreno, la esquina de la iglesia, cuando voy cruzando me tocan bocina, miro al costado, un móvil del GAD, cuando miro para delante una moto del GAD en contramano, casi me choca, clavo los frenos, sino los chocaba, un acto de provocación, ¿si los chocaba que pasaba?, yo no les hice nada, ¿cómo reaccionaban si los chocaba? Las mismas personas, misma guardia, mismos efectivos…”
A raíz de esto dije: ya está, esto tiene que salir a la luz, que la gente sepa.
Yo hoy en día, no las considero palabras fuertes, estoy refiriendo a lo que siento, yo hago cargo de cualquier cosa que me pueda pasar a mí, como a mi familia y a mis allegados, a las fuerzas de seguridad de Ramallo, como al municipio que está a cargo de controlarlas.

