Betiana Granieri: “El desafío es que los chicos vayan incorporando mayor cantidad de frutas y verduras”
Desde que el Municipio de Ramallo asumió la gestión del Servicio Alimentario Escolar (SAE), se vienen implementando importantes cambios con el objetivo de mejorar la calidad nutricional de los alimentos que reciben los alumnos y alumnas en las escuelas del distrito. En ese marco, se incorporó al equipo municipal la nutricionista Betiana Granieri.
La propuesta de trabajo parte de un menú base que sugiere el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, el cual luego se adapta a nivel local con ajustes que permiten mejorar los valores nutricionales y avanzar hacia una alimentación más saludable.
Según explicó la nutricionista, “se intenta la mayor calidad de nutrientes, mayor aporte de fibras, cubrir la mayor cantidad de calcio, hierro… más equilibrado y balanceado. El desafío es que los chicos vayan incorporando mayor cantidad de frutas y verduras”.
Este cambio de paradigma responde a una preocupación creciente a nivel mundial: el aumento de patologías como el sobrepeso y la insulino resistencia, fenómenos que también se observan en Argentina. “Por eso la idea de incorporar más frutas, verduras, y empezar a sacar un poco las grandes cantidades de hidratos de carbono, ultra procesados, incorporar fibras”.
Granieri destacó que, a nivel local, ya se ha logrado una mayor incorporación de frutas en las viandas escolares. “Es muy buena la aceptación, casi en un 80 o 90 por ciento se comen todas las frutas”. Y agregó: “El año pasado al principio tenían solo dos veces a la semana, ahora se logró todos los días”. Aunque aclaró que “en el invierno cuesta un poquito más”.
Con las verduras cuesta un poco más, pero también se lograron avances, “porque el año pasado, cuando yo tomé, se venía con un menú de inverno, solo guiso, fideos, polenta, y se incorporó, mínimo, un 50 por ciento, fue el mayor cambio que hubo”.
Además, ahora se sumó el pan con queso, que garantiza una ración láctea diaria y permite reducir el consumo de galletitas. “Primero, para tratar de sacar los ultra procesados, poner el pan, quieras o no, te da más saciedad; y también, por ahí los nenes no toman tanta leche (en la casa), se vio la posibilidad de incorporar el queso ya que aporta un poquito de calcio”. En este punto, cuando comenzó su trabajo en septiembre pasado, el primer cambio fue: «no estaban permitidas las galletitas dulces, las rellenas, pasamos a las galletitas simples, las mana, vainillas…”.
La profesional recalcó en todo momento que los cambios que se van introduciendo en los hábitos alimentarios de los niños, “hay que hacerlos en progresión, ir bajando de a poquito hasta que se vayan acostumbrando”.
Indicó que otro desafío es tratar de reducir el consumo de azúcar en el desayuno y merienda, aunque también en este aspecto se detectaron avances. “Bajamos un 31 por ciento el consumo de azúcar”.
En el partido de Ramallo son muchísimos los niños que desayunan, meriendan o almuerzan en las escuelas primarias y secundarias. Por citar algunos ejemplos, en la Escuela 26 lo hacen 240 en dos turnos; la Escuela 1 cuenta con 110; en la Escuela 3 hay 130; en la Escuela 27 son 157; y la Técnica N°1 tiene aproximadamente 200 alumnos.

