Alejandra Martínez: “La capacidad de empatía tiene que estar más a flote que nunca”
La “Flaca” Alejandra Martínez, integrante del Coro Ramallo, y buena parte de su familia, se contagiaron el Covid. “Estamos bien, los primeros síntomas son más complicados y después la enfermedad va transitando como si fuera un estado gripal fuerte”, contó este miércoles en RADIO META.
“En el primeros momento tenés dolor de cuerpo, cabeza, náuseas; después a partir del cuarto, quinto día, cuando comía no sentía nada de gusto, ni olfato. Aprovecho para comer esas cosas que son buenas a la salud y no me gustan tanto”.
El nexo epidemiológico pudo haber estado en la Clínica de la UOM. “Lo que detonó esto fue el estado de salud muy delicado de mi papá, al que tuvimos que llevar un día al Hospital Gomendio, después estuvo 6 días en la terapia de la UOM, lo bajaron a sala; prácticamente estuvo 10 días internado y nos obligó a estar en el nosocomio permanentemente”.
Aunque hisopados se hicieron solamente ella y su hermano, en la familia con síntomas hubo muchos más. “Síntomas del virus tuvimos más o menos 11 integrantes de la familia. Desde que nos fuimos de la clínica, a los 5 o 6 días empezamos con mi hermano, y después cada dos días el resto de la familia. Estamos bien, con síntomas propios, pero gracias a Dios sin grandes complicaciones”.
El mensaje
“Desde el minuto cero, siempre charlábamos con mi familia y amigos que esta enfermedad no inventó nada, saca a la luz lo maravilloso que tenemos cada uno de los seres humanos y también lo que no tenemos tan bueno”.
“Desde el minuto cero, cuando me enfermé, noté la solidaridad de la gente, la disponibilidad con nosotros, fue maravilloso, hubo cadenas de oración porque mi papá estaba en un estado crítico, y después por nosotros cuando nos contagiamos, se ofrecían para hacer mandados, es muy gratificante, muchísima gente disponible y esto a uno lo satisface, es la caricia en este momento donde las cosas no son como uno quisiera”.
“Pero por otro lado… Intelectualmente tenemos todos los datos de la enfermedad, pero hasta que no nos pasa cerquita, no caemos en la cuenta”.
“Creo que cultivar la capacidad de empatía, poder ponernos en el lugar del otro, es esencial. Ayer, yo miraba las placas, que la gente se quejaba, entiendo y me pongo en el lugar de la gente que ve los casos aumentando y lo primero que piensa es que éste estuvo de fiesta, sale, no se cuida, anda sin barbijo… y si bien hay casos, la situación es crítica y el virus ya está circulando, el virus está escondido y sale de cualquier lugar”.
“La capacidad de empatía tiene que estar mucho más a flote que nunca, y si bien hay cosas que no nos van a gustar, tratar de poner el granito de arena, porque la gente está mal, triste, cansada, enferma, más las cuestiones materiales que van surgiendo… no estamos para poner palos en la rueda, el detalle negativo, sacar más que nunca lo positivo y ponernos a disposición”.
