Adriana Cozzi y el arte
“El arte es la expresión humana por excelencia”.
Puedo buscar en los navegadores la definición de arte, la cual me dirá que es la actividad donde el hombre recrea con una finalidad estética, un aspecto de la realidad o sentimiento, valiéndose de la materia la imagen o el sonido. Definición casi acertada, si no fuera que es demasiado escueta, en cuanto a los sentimientos que puede llegar a provocar, el definir con palabras a aquel artista que busca en lo más profundo dar con esa respuesta.
Este tipo de definiciones es como decirle a un fumador dependiente, que si no enciende ese cigarrillo puede derrotar a la adicción. Explicación que termina siendo básica la hora de querer ayudar a aquel individuo… No sé si esta comparación con la adicción es la idea más maravillosa para querer cerrar una idea, pero los que saben de qué va esta columna de sociales de seguro lo entenderán.
Arte… Cuando esta palabra es parte de mi vocabulario, del vocabulario de cualquier habitante de Ramallo, automáticamente pensamos en ella; Adriana Cozzi.

Adriana dice ser una persona que disfruta de su tiempo, a sus 70 años se encuentra en una etapa de su vida de lo más relajada. Después de una charla extensa y con la ventaja de ser totalmente neutra, ya que nunca habíamos cruzado palabra alguna, creo que sin dudas encontraríamos en su estado de WhatsApp que “entre la armonía, lo esencial es invisible a los ojos, pero no a la percepción”.
Artista acuariana, así que entre ese torbellino de fantasías y pensamientos se desenvuelve, sin fluctuantes, sus ideologías. Da la sensación de que siempre en la búsqueda del aprendizaje entre las energías de las almas… Concretamente, adhiriéndose a las cuestiones místicas desde el arte, seguramente Borges, en ese aspecto, algo ha tenido que ver.
Nacida en San Nicolás, se ha mudado un par de veces, siempre se caracterizó por ser reservada, siendo la pintura su medio de expresión, después de que a sus 12 años la descubriera gracias a su primera maestra vanguardista.
Mientras la vida seguía su curso, aunque ella la llamaría etapa de distracción, se recibió en administración de recursos humanos, la empresa familiar en ese entonces ocupaba gran parte de su vida, y no había lugar para esos sentimientos aun extraños para ella, hasta que viajó a Europa, donde se encontró con el arte casi en su máxima expresión, digo casi, porque en estas producciones del ser humano siempre hay algo nuevo para ver.

Adriana, entre la astrología, las flores de Bach, el I-Ching (libro oracular de los cambios) y la doctrina hinduista Los Chakras, nos explica: “En el arte hay que respetar el proceso, estar atento a los recursos y necesidades para conocer las técnicas, cualquier lenguaje estético necesita de sus herramientas, pero solo se logra si se conoce este lenguaje… Algo así como conocer con que puedo expresarme, para practicar e inventar algo nuevo”.
¿El arte te da la posibilidad de manifestar todo lo que presentía en cuanto a la energía?… Sí, ¿Hay que contemplar un objeto para que surja una conexión, y así manifestarlo en la obra?… Si, ¿El arte enseña a captar el espacio inimaginable e indefinible?… Si ¿El arte debe llevarse adelante desde la curiosidad misma?… Por supuesto que sí. En esta charla estas preguntas terminaron siendo absolutamente afirmativas en el vocabulario de la entrevistada, llevando a la filosofía a apoderarse por instantes del encuentro entre dos mujeres que, desde ciertos y diferentes aspectos, respetan a la filosofía.
Adriana explica que el arte es geometría sagrada, la cual está relacionada con lo místico, lo cósmico y que es el lenguaje del universo, cada forma es un código de creación. Explicación que para los simples mortales que siempre hemos admirado al arte desde lejos, nos lleva a que, entre la filosofía, tratemos de comprenderlo.
Con una energía… Podríamos decir distinta… ¡Una linda energía!, Adriana en su taller de arte, te puede llevar hacia nuevos interrogantes, preguntas que nunca te habías hecho, para luego depositarte en la certeza, de que te importa el arte y que está demasiado bueno que este exista… ¡Si! Llegando a la conclusión de que el arte, sin dudas, es la expresión humana por excelencia.
Por: María Gancio.

