A 18 años de su llegada a O’Higgins, el ramallense Fernando Vergara palpita el duelo con Boca: «La ciudad vive una efervescencia muy grande»
El ramallense Fernando Vergara, actual jefe técnico del fútbol formativo de O’Higgins de Rancagua, pasó este jueves por los micrófonos de Radio Meta en la previa del trascendental encuentro que su club disputará esta noche frente a Boca Juniors por los dieciseisavos de final de la Copa Sudamericana.
Instalado en Chile desde hace casi dos décadas, Vergara destacó el momento institucional y deportivo que atraviesa el club, recordó el camino recorrido desde su llegada en 2008 y describió el clima que se vive en Rancagua ante un partido histórico.
«El próximo viernes 7 de agosto voy a cumplir 18 años en este club. Llegué en este cargo, me mantengo en este cargo y, de todos los clubes chilenos, soy el más antiguo, el que más se ha mantenido en este cargo. La verdad que estoy agradecido a Dios, a la vida y a la oportunidad que me ha dado de poder desplegar mi profesión en un club tan lindo, que me hace sentir tan cómodo, que me recibió con los brazos abiertos y me permite desarrollarme de la mejor manera», expresó.
Vergara aseguró que la expectativa por la llegada del conjunto argentino supera todo lo vivido anteriormente en la ciudad. «Los colegios de Rancagua hoy estaban solicitando por sus redes sociales que los chicos vayan con camisetas celestes para apoyar al equipo de la región. Se está viviendo acá un ambiente muy especial», contó.
Si bien recordó que O’Higgins ya disputó competencias internacionales frente a rivales importantes como Lanús o Nacional de Uruguay, remarcó que el impacto que genera Boca es diferente. «La efervescencia que vive hoy la ciudad y la Sexta Región en particular es muy grande», afirmó.

También explicó por qué el club decidió jugar en su estadio, El Teniente, a pesar de resignar una mayor recaudación. «Hicimos todo lo posible para poder jugar en nuestro estadio. Van a ir alrededor de 15 mil personas. Hubiera sido lindo un marco de gente más importante, pero lo sacrificamos porque eso no significaba salirnos de la ciudad e ir a jugar a Santiago. Ahí perdíamos un poco de identidad y de pertenencia con el equipo», señaló.
Sobre la actualidad del equipo, destacó el trabajo del entrenador argentino Lucas Bovaglio y el buen rendimiento del plantel pese a la exigencia de competir en cuatro torneos simultáneamente. «Estamos jugando la Liga Nacional, la Copa Sudamericana, la Copa Chile y la Copa de la Liga. En esta última estamos en la final, en la Sudamericana estamos en dieciseisavos y en Copa Chile avanzamos a la segunda fase. Lo que nos está costando un poco es la Liga Nacional, como generalmente le pasa a muchos equipos que no tienen un plantel tan largo», explicó.
Además, remarcó el protagonismo que vienen teniendo los futbolistas surgidos del semillero. «La verdad que es un presente muy bueno del equipo, con una gran cantidad de jugadores jóvenes que están aportando al primer equipo. Eso me mantiene muy contento como responsable de la estructura formativa y demuestra que los chicos pueden responder y hacer un aporte importante», sostuvo.
Vergara recordó que la transformación institucional de O’Higgins comenzó en 2005 con la llegada de la sociedad anónima que administra el club. «O’Higgins históricamente fue un equipo de los denominados ‘ascensor’. Pero cuando llegó la Sociedad Anónima empezó a tener un funcionamiento, una estrategia y un plan de desarrollo sostenible en el tiempo. Eso le permitió permanecer en Primera División desde 2005 en adelante. Yo llegué en 2008», explicó.
Como responsable del fútbol formativo, destacó que el mayor orgullo pasa por los jugadores que lograron consolidarse en el profesionalismo. Entre ellos mencionó a Tomás Alarcón, vendido al Cádiz de España; Cristian Cuevas, transferido al Chelsea con apenas 17 años; Juan Fuentes, que jugó en Estudiantes de La Plata; y Matías Sepúlveda, actualmente en Lanús.
Además, reveló que en el último amistoso de la selección chilena participaron cuatro futbolistas formados en O’Higgins. «Todos esos casos son nuestros torneos más importantes ganados», resumió.

Consultado por el presente de la selección de Chile tras el final de la denominada «Generación Dorada», Vergara fue claro al plantear la necesidad de un proyecto a largo plazo. «Chile tiene que emprender un camino estratégico a largo plazo, pero que ese proceso goce de la paciencia de los hinchas y de los medios. La Generación Dorada pasó y nadie se preocupó por generar el recambio necesario. Lo que vino después fueron intentos y parches para obtener resultados a corto plazo», analizó.
Y agregó: «Tiene que formar una base de jugadores jóvenes, trabajarlos en el tiempo y proponerse como meta mínima el Mundial 2034 o 2038. Hay que elegir a la persona idónea y dejarla trabajar sin exigir resultados por lo menos durante ocho años.»
Sobre el desafío de esta noche, Vergara no ocultó la dimensión que tiene el partido para los futbolistas de O’Higgins. «Los jugadores nuestros sienten que es la gran oportunidad. Imaginate que si nos toca dejar afuera a Boca, esto va a ser una caja de resonancia que va a llegar a nivel mundial. Cada uno de ellos también se está jugando su posibilidad», afirmó.
Finalmente, el ramallense explicó las razones por las que nunca dejó el club pese a los cambios de conducción. «La administración que me trajo ya no está más, pero ellos me entregaron un cheque en blanco y me dijeron: ‘Encárgate de esto y desarrolla el fútbol formativo como tú quieras’. Eso me permitió liderar este proceso de la forma en que lo venimos haciendo», recordó.
También destacó la estabilidad del país como un factor determinante. «La estabilidad de este país te permite proyectarte. En Argentina muchas veces uno se embala en un proyecto y de repente se termina frustrando en el camino. Acá pude construir un proceso», señaló.
En el plano familiar contó que sus dos hijas nacieron en Argentina, mientras que su hijo menor nació en Chile, juega en la Sub-15 de O’Higgins y, aunque es chileno, «empezó a ser hincha de Argentina y fanático del Fideo Di María», contó entre risas. Sobre sus condiciones futbolísticas, no dudó: «Es mucho mejor que el padre».

