100 años de historia: el Club Paraje Zino se prepara para celebrar su centenario
El Deportivo Atlétic Club Paraje Zino se prepara para vivir un momento histórico: el próximo 12 de octubre cumplirá 100 años de vida. En una entrevista realizada este martes en Radio Meta, Roberto Fabrizzi, actual presidente interino de la institución, repasó parte de la historia del club, sus orígenes, los distintos lugares donde funcionó, las personas que dejaron su huella y el presente de una institución que logró mantenerse en pie pese al paso del tiempo y a los cambios que atravesó la zona.
La historia comenzó lejos del lugar donde actualmente funciona el club. Fabrizzi explicó que, en sus primeros años, la institución estaba ubicada en el campo, en las inmediaciones de un almacén, y que recién tres décadas después llegaría al predio que ocupa actualmente.
“Bueno, el club cuando empezó estaba en el campo, en el almacén de García, a unos tres kilómetros y medio de donde está ahora, que después pasó a ser el almacén de De Luelmo. Cuando se construyó el club era de chapas, en 1926. El primer presidente fue Luis Ángel Chiapparoli, conocido como Angelito.
En el año 1956, hace 70 años, él puso camiones para traerlo a donde funciona ahora. Modesto Zino, conocido como Nite, y Luis Gregorio Zino, conocido como Yiyona, donan el terreno en 1955. Primero le donan una parte, donde hace el almacén en 1945. Y había una cancha de bochas ahí tirada al costado del camino que entra para el lado adelante. Después se lo vende al club”.
Con el traslado al actual predio comenzaron también a desarrollarse nuevas instalaciones y actividades. Entre ellas, la cancha de bochas y posteriormente la cancha de fútbol, que necesitó incluso una modificación del terreno para poder ampliar sus dimensiones.
“Se hace la cancha de bochas en el año 68, más o menos, y en el 75 se techa la cancha de bochas. Luis Gregorio Zino le vende el almacén y el terreno al club, se hizo la cancha de fútbol en los años 73, más o menos. La cancha era angosta, pero el camino que entraba al campo de Dagoberto pertenecía al club, porque lo había comprado junto con el almacén.
Pero Dagoberto se queda con el camino y le cede unos cinco metros de campo para agrandar la cancha de fútbol, donde después ahí se corren las columnas de luz para agrandar la cancha. Se hicieron 18 campeonatos aproximadamente de fútbol”.
Si hay un episodio que aparece especialmente presente en el recuerdo de Fabrizzi es el de los grandes bailes que se realizaban en el club. La construcción de la pista al aire libre, a fines de la década del 60, convirtió al lugar en un punto de encuentro para una enorme cantidad de personas.
“En el año 68 se hizo la pista de baile al aire libre. Se inaugura el terreno de la pista y en enero del 69 se baten todos los récords de venta de entrada, superando las 2.050 personas en un baile. Se hizo en el año 68 y en enero del 69 se inaugura la pista con un baile.
Después los bailes sí, 1.200, 1.300 personas. Estamos hablando del año 56, 60, 70, ponele 80. Después de ahí empezó a bajar, a bajar, a bajar”.
La historia de esos años también está marcada por el trabajo de dirigentes y colaboradores que fueron aportando para que el club pudiera crecer. Fabrizzi recordó especialmente a quienes participaron de distintas obras que fueron modificando la estructura de la institución.
“Sí he de mencionar a Ernesto Tito Centofante, que estuvo muchos años como tesorero, colaborador sobresaliente en dicho club, sin desprestigiar a nadie, porque todos colaboraron.
También se construye el techo parabólico en el año 83, lo cual todos colaboraron, pero el señor Carlos Antinori y Enrique Aríngoli se preocuparon mucho por ese logro.
Años más tarde fue cuando el gobierno dio una plata para los clubes. Ahí se construyó el cielorraso de dicho club, por lo cual fui muy apoyado por el presidente, porque yo ya había ingresado a la comisión.
Y también el palco. Yo hice, ayudé con los planos para el cielorraso, donde me apoyó mucho el presidente Alberto Lito Malaspina. Tuve mucho apoyo de él y con él llegué, con el dibujo que yo había hecho, al señor De Luelmo, que era el que tenía que hacer el cielorraso. Entonces me acompañó, le dimos el dibujo ese que yo había hecho y verdaderamente se hizo tal cual, que para mí es un orgullo. Sin el apoyo del presidente no lo hubiera podido lograr.
Y también se hace el palco. Tuve una conversación con el arquitecto Ribé, porque a mí me gustaba de una forma. Conversábamos, le expliqué cómo lo quería, entonces él agarró una tiza y sobre el palco anterior, sobre el palco viejo, lo dibuja con una tiza impecable. Un arquitecto, imaginate, con dos rayas hizo el palco y se hizo así como está ahora”.
A lo largo de sus 100 años, el club tuvo una extensa lista de presidentes. Algunos permanecieron durante períodos prolongados y otros estuvieron al frente durante algunos años, pero todos, según Fabrizzi, dejaron su aporte en la vida de la institución.
“El primer presidente fue Luis Ángel Chiapparoli, o sea, Angelito. No se puede saber bien los años, porque estuvo él. Después vino Vittorio Cebrelli. Colaboraron todos los presidentes que yo estoy nombrando.
Vino Vittorio Cebrelli, después dejó dos años, entró Humberto Hércules y después sigue Cebrelli hasta que llega Alberto Malespina. Treinta años más o menos estuvo Cebrelli en la presidencia del club.
Después viene Alberto Malaspina, estuvo 15 años. Después quien les habla estuvo cuatro años. José Aguilante, tres años. Ariel Rabelino, entre cinco y seis años, hizo mucho por el club.
Todos los anteriores colaboramos todos fervientemente. Y Ariel Rabelino hizo mucho por el club, pero una larga enfermedad hace que fallezca en el cargo, quedando al mando el vicepresidente durante seis años, que era Mario Vega, que tenía toda la ilusión de festejar los cien años del club. Pero también una enfermedad hace que fallezca en el cargo, truncando su propósito.
Gran colaborador, perseverante, Mario Vega, para todo. Un golpe terrible y gran amigo, el cual le toca quedar a Tito Fabrizi como primer vocal de presidente. Ahora se formó una subcomisión, en la cual estoy como presidente interino”.
La relación de Fabrizzi con el club comenzó muchas décadas después de su fundación. Su llegada estuvo vinculada a su esposa y a la relación familiar de ella con la zona del Paraje Zino.
“Yo vivo a 17 kilómetros de ahí. Yo me agregué como nuevo y el presidente Malaspina se encariñó mucho conmigo y me ingresó a la comisión. Eso fue aproximadamente en el año 90 y pico.
Mi esposa Ana me trajo ahí. Ella es de ahí. Entonces yo me empecé a arrimar y cuando me agarró Malespina me dijo: ‘Vení para acá que vos tenés que trabajar con nosotros’. Y bueno, ¿qué iba a hacer?”.
Otro de los recuerdos que aparecen al repasar la historia del club está relacionado con las bochas, una actividad que durante muchos años convocó a jugadores de la zona y de localidades cercanas. Fabrizzi recordó que primero hubo una cancha junto al almacén y que, con el tiempo, los torneos comenzaron a realizarse en las instalaciones del club:
“El club tiene muchas copas ganadas. Copas ganadas, sí, se hicieron, porque primero había una cancha de bochas sobre el almacén, que ahí jugaban los vecinos, pero después ya cuando se hizo en el club, se empezaron a hacer campeonatos, después en el año 70, más o menos, y iba mucha gente de acá, de Ramallo, de todos lados, iban a jugar”.
Según recordó, aquellos campeonatos reunían a numerosos jugadores y tenían una importante convocatoria. “Iba con ropa de blanco y se jugaban. Yo también algo hice, pero había muy buenos jugadores, muy buenos jugadores”, contó.
Al ser consultado por algunos de los nombres que recuerda de aquella época, mencionó a jugadores que llegaban a representar al club en esos encuentros: “Yo puedo nombrar a los Maggiori, Grillo. Anziano… Ellos iban a jugar para el club de acá”.
Fabrizzi también repasó algunos de los jugadores que defendieron los colores del Deportivo Atlétic Club Paraje Zino y destacó especialmente a varios de ellos: “Había muchos, arrancando por Centofanti, Juan Carlos Dentone, Luis Amori, o sea, mi suegro. Vega, el padre de Mario Vega, muy buen jugador, muy buen jugador. Juan Gerra, el maestro de la escuela, Ibarra, son jugadores que yo no me lo recuerdo todo en ese momento”.
La charla también llevó el recuerdo hacia el fútbol, otra de las actividades que formaron parte de la historia deportiva de la institución. Ante la consulta sobre si el club también tuvo un equipo, Fabrizzi fue contundente: “Sí, sí”.
La construcción de la cancha permitió organizar campeonatos durante varios años y reunir a equipos y jugadores de la zona. “La cancha de fútbol, claro, exactamente. La cancha se hizo en el 73. Se hicieron 18 campeonatos. A partir de ahí, se hizo un campeonato por año”.
Para entender la importancia que tuvo el club en sus primeros años, Fabrizzi también repasó cómo era la zona en aquella época. El Paraje Zino tenía entonces una población mucho mayor que la actual, con numerosas familias distribuidas alrededor de la institución.
“Mucha gente. Después, te puedo decir que cada 500 metros había una casa, 400 metros había una casa. Ahí en lo Zino mismo, en 500 metros había cuatro casas, cinco. Mucha gente. Era prácticamente un pueblo, prácticamente un pueblo.
Ahora queda muy poca gente, muy poca, casi no quedan. Igual que allá en el barrio mío, también era un barrio muy concurrido, pero no, ya no queda, ya no queda”.
El crecimiento de las ciudades y el traslado de muchas familias desde las zonas rurales modificaron aquella realidad. Sin embargo, el club logró permanecer activo y conservar sus instalaciones.
En la actualidad, el predio continúa contando con el almacén, el buffet y distintos espacios que son utilizados para reuniones, alquileres y actividades. Fabrizzi destacó especialmente el trabajo de Pablo Zariaga y su esposa, quienes están al frente del almacén.
“Ahora tiene un chico que es el que abrió el almacén, Pablo Zariaga y su esposa. Un hombre muy prolijo, mantiene todo muy limpito, muy ordenado, tanto el club como el buffet como el almacén.
Tenemos buffet y almacén. El club tiene su buffet para cuando va gente y después, si se hacen bailes, tiene cantina ahí adentro del mismo salón. Pero aparte está el almacén que ahora lo tiene Pablo Zariaga y él está manteniendo toda la limpieza de todo, muy prolijo el chico.
El salón se agrandó dos veces. No me acuerdo los años, yo no estaba, era pibe todavía, pero se agrandó una vez para el lado del almacén y la segunda vez se agrandó para el otro lado, cuando después ya se hace la pista.
Siempre se hace mantenimiento. Ahora está muy bien mantenido. Se hicieron los baños de las mujeres prácticamente nuevos y ahora en este momento están trabajando con el baño de los hombres.
Al club a veces se hacen alquileres, lo alquilan para hacer fiestas. El club se alquila y, si no, por ahí vamos nosotros cuando hacemos una reunión. Se hace fútbol, Zariaga está haciendo fútbol una vez por semana. Pero el almacén está abierto siempre, siempre, siempre”.
Precisamente, el mantenimiento de las instalaciones es una de las tareas que ocupa actualmente a la comisión. En los últimos meses se realizaron trabajos en los baños y ya hay nuevos proyectos para continuar con la puesta en valor del edificio.
“Ahora la comisión arregló todos los baños de damas a nuevo y ahora se están arreglando los baños de los hombres, todo a nuevo.
Están en el tema con mucha preocupación Mario Monauni y Miguelito Ferrari, que son los que están encargados de manejar la obra. Están colaborando, donando pintura, Ferretería Giardini y Facundo Goenaga. Han donado 60 litros de pintura cada uno. En nombre de la comisión quiero agradecerles a ellos todo lo que han hecho.
Cuando se terminen los baños de arreglar, ya después vamos a dedicarnos a pintar. Siempre, nunca se para. Siempre se va haciendo algo para mantenerlo lo más impecable posible”.
La comisión actual reúne a alrededor de 20 personas, entre quienes ocupan cargos formales y quienes colaboran con la institución. Fabrizzi destacó especialmente ese acompañamiento y la incorporación de personas que, aun sin formar parte de la comisión, se acercan para dar una mano.
“Ahí habremos unas 20 y pico de personas. Porque la comisión requiere 18 personas, pero colaboradores hay muchos.
Aparte se está agregando gente de afuera, en el caso de Facundo Goenaga, que quiere colaborar con el club. Y eso a nosotros nos satisface mucho, porque hay gente que se está agregando de afuera a querer colaborar.
Somos muy compañeros, trabajamos todos, no le mezclamos nada. Da gusto. Por ello, yo vuelvo a repetir, hay una comisión de lujo ahora, porque tanto sea mujeres como hombres, del primero hasta el último, estamos ahí”.
Con el centenario cada vez más cerca, el dirigente destacó el vínculo afectivo que une a quienes pasaron por la institución con el club. Para Fabrizzi, llegar a los 100 años no representa solamente una fecha en el calendario, sino también el resultado del esfuerzo de varias generaciones.
“Es un orgullo. Es un orgullo ver, porque tanto sea los que se fueron como en el caso mío, lo llevamos en el alma al club, ¿no es cierto? En el corazón”.
El aniversario tendrá dos momentos principales. El lunes 12 de octubre se realizará el acto protocolar por los 100 años, mientras que el sábado 17 tendrá lugar la cena de festejo.
“El 12 de octubre, a las 10:30 horas, se va a realizar el acto protocolar en el club. La fecha del aniversario de los cien años es el 12 de octubre de 1926. Va a haber invitaciones que se van a repartir a cierto tipo de gente, a los más sobresalientes.
Y el 17 se hace la cena para el festejo de los 100 años. Ya están en venta las tarjetas”.
Fabrizzi también reconoció que reconstruir la historia de una institución con un siglo de vida no es una tarea sencilla. Parte de esa reconstrucción fue posible gracias a recuerdos, documentos y testimonios que permitieron reunir información sobre distintas etapas del club.
“Yo traté de armarla lo más aproximada posible. No es fácil, pero son muchos años. Pido disculpas si he cometido alguna equivocación o en algo, pero los datos están en un 95, 98% con esa actitud. Y no es fácil juntar los datos, armar el rompecabezas no es fácil. Más en una persona como yo que no estaba al principio”.
El desafío que queda por delante es seguir recuperando esa historia para las próximas generaciones. Una historia que comenzó en el campo, que atravesó distintos espacios, que tuvo bailes multitudinarios, fútbol, bochas, obras, dirigentes y cientos de colaboradores, y que hoy encuentra al club nuevamente trabajando para mantenerse de pie.
A 100 años de su fundación, el Deportivo Atlétic Club Paraje Zino se prepara para celebrar su centenario con una comisión que, según Fabrizzi, mantiene el mismo espíritu de quienes estuvieron antes: trabajar para que la institución continúe viva.

