22 de Febrero de 2018


OPINION
13 de Enero de 2016
SOBRE EL REPARTO DE MEDIOS Y PERIODISTAS

  Macri reúne la peligrosa combinación de ser el candidato que el establishment económico acompaño para destronar a Cristina y ser el “Jefe” del espacio político que maneja la pauta publicitaria de la Ciudad de Buenos Aires, la Provincia y la Nación. Por lo que se deja ver a un mes de haber asumido, pareciera que los medios que durante su gestión estén alineados con sus ideas, tendrán más posibilidades de gozar del aporte publicitario nada despreciable que provenga de todas esas bocas. A los críticos del macrismo, daría la impresión, prácticamente no les quedará canilla de donde beber. Para confirmar esta hipótesis, sobran los ejemplos de periodistas y programas que eran críticos al macrismo y han sido desplazados.
  Mienstras duró el kirchnerismo, el oficialismo nacional disciplinaba con su pauta y la de la provincia de Buenos Aires. Pero la fusta de la ciudad la tenía Macri, y la de Córdoba o Santa Fe (las provincias que siguen en importancia) también eran administradas por aquella oposición; y además, el descontento de sectores del establishment económico, como por ejemplo de aquellos ligados al agro o el financiero, hacía que el mayor aporte publicitario privado se volcase hacia los medios críticos al gobierno nacional. Esa situación, creaba un escenario de cierto equilibrio en el reparto del dinero de la publicidad, y como consecuencia, de los medios y periodistas que se desparramaban por el espectro. ¡Había para todos los gustos!...
  Hoy, esa especie de equilibrio que permitía escuchar distintas opiniones y que además funcionaba como un mecanismo de control de  unos sobre otros, está severamente dañada y con riesgo de perderse definitivamente.
  Si nos quedamos solamente con uno de los dos grupos de voces, vamos a perder pluralidad de opiniones  y riqueza en la discusión. Pero, lo que es aún más grave, la desaparición de los programas y periodistas que habían mostrado mayor simpatía con el gobierno anterior, funciona como un elemento disciplinador que les estaría enseñando a los que quedan los límites que la “libertad de expresión” estaría dispuesta a soportar. Esto va configurando  un escenario donde la palabra va tomando una sola forma. La palabra se va concentrando y alineando bajo los mandatos de aquellos que permiten, a través del indispensable aporte económico de la pauta publicitaria, el funcionamiento de los medios de comunicación. Los monopolios no son buenos; tampoco en el periodismo.
  Como ciudadano, que no milita políticamente, creo que este nuevo escenario que rápidamente se va perfilando, no es el más conveniente para nuestro sistema democrático.
  En las últimas elecciones quedó demostrado que 678 no tenía toda la razón y TN tampoco. El escrutinio definitivo arrojó 12 millones y pico de votos para cada lado. Más de la mitad del país quiso cambiar, y casi la otra mitad hubiera estado de acuerdo en continuar con el representante del gobierno anterior. Seguramente, muchos de ellos se sienten representados con los periodistas o programas que ya no están al aire desde que comenzó el gobierno de Macri.
  Durante el kirchnerismo la sociedad aparecía dividida y eso se apreciaba bien a través de los medios de comunicación. En este nuevo escenario, ojo con creer que esas divisiones no siguen estando, sólo porque ahora un sector cada vez tiene menos espacio por donde expresarse.